Este jueves la CUP ha vuelto a votar contra la investidura de Artur Mas para la Generalitat de Catalunya. Sin embargo, desde hace más de dos años la CUP le tiende la mano al President para que lidere el “proceso soberanista”. ¿Cómo se entiende?
Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968
Sábado 14 de noviembre de 2015
Foto: Artur Mas no logra ser investido President. EFE Andreu Dalmau
¿Quién es Artur Mas? ¿Y Convergència?
Para tratar de entender el voto negativo es necesario saber quién es Artur Mas. Lo cual explicaría por qué la militancia de la CUP no lo puede “tragar”.
En primer lugar, es importante destacar que Artur Mas viene de una familia empresarial vinculada al textil (por parte de su madre) y la industria metalúrgica por parte del padre. Él mismo fue integrante del consejo de administración de La Caixa d’Estalvis de Catalunya (hoy Caixabank) y también de La Seda. Este empresario de éxito o Business friendly (como se había definido cuando fue investido) pasó a la política de la mano de Jordi Pujol en los 80. En el ’95 fue elegido diputado del Parlament en las listas de CiU. Y ocupó cargos de relevancia en los gobiernos de Pujol. Primero fue conseller de Política Territorial i Obres Públiques (1995-1997) y luego conseller de Economia i Finances (1997-2001). Y, luego fue Conseller en Cap hasta 2003 en CiU fue desalojada del poder tras 23 años ininterrumpidos.
Durante los años en que fue conseller, Artur Mas defendió, a capa y espada, la libertad de mercado. Fue parte de esa gran ola llamada neoliberalismo, que aprovechó la caída de la URSS y la ideología de que la clase obrera no existe de Fukuyama para profundizar en durísimas reformas laborales. Fueron los años en que CiU colaboraba con el PP (Aznar hablaba en catalán en la intimidad). Los años en que Pujol y su delfín Artur Mas se la pasaban haciendo jugosos negocios, 3% mediante. Las empresas de los Pujol y Ferrusola florecían sin obstáculos.
Artur Mas, President
En la actualidad, ya como President del Govern se ha destacado como un Gobierno amigo de los empresarios. Mientras la sanidad y la educación públicas sufrían unos recortes mortales, se traspasaban a la “gestión” de empresas privadas pisos enteros de los grandes centros hospitalarios (como denuncian Café amb llet y la CUP) y centros de educación. Ello se complementaba con el despido de miles de empleados públicos, algunos de ellos luego contratados por empresas privadas en peores condiciones laborales.
También CDC jugó un rol destacado durante todos sus años de Gobierno reprimiendo a los movimientos sociales. No pocos Centros Sociales Ocupados fueron desalojados por la fuerza desmesurada. El último hace muy pocos años fue Can Vies, que evitó del desalojo por la resistencia y apoyo del barrio.
Catalunya en todos estos años de crisis ha estado a la cabeza de desahucios con el apoyo de los Mossos d’Esquadra, con 43 por día. También se producían 440 cortes de suministros diarios por impagos. Los trabajadores afectados por despidos o fuertes recortes salariales en estos años de crisis las han pasado canutas, años en los que gobernó Artur Mas i Gabarró.
Históricamente, Artur Mas, Josep Duran i Lleida, Jordi Pujol Soley, la otrora federación Convergència i Unió y, por supuesto, Convergència Democràtica de Catalunya han sido la derecha neoliberal que aplicó ajustes durísimos contra la clase trabajadora. Por si alguien lo hubiera olvidado, han vuelto a hacer lo mismo en estos cinco años de Gobierno. Son la derecha catalana. Que ha gobernado en varias ocasiones con la derecha española del PP y también con la “supuesta” izquierda del PSC.
Mà estesa a… Mas y a Convergència
Es precisamente esto lo que no pueden olvidar, ni tragar las bases de las CUP y de la clase obrera. Por ello la CUP aún sigue votando negativamente en la investidura. Los trabajadores y el pueblo empobrecido, cuando ven a Convergència y a Mas, ven a los responsables de los recortes, del paro, la pérdida de derechos, etc. Son la derecha catalana tan antiobrera como la derecha españolista del PP y Ciutadans.
Sin embargo, los dirigentes de la CUP mantienen la política de “mà estesa” (mano tendida) a Artur Mas. Han pactado hojas de rutas, han convocado el 9N, han participado (y participan) en las reuniones de la Generalitat con Mas y Junqueras, incluso se han abrazado públicamente en varias ocasiones. En síntesis, van detrás del amigo de los empresarios y de Jordi Pujol. Y, si bien ahora le votan negativamente, no se oponen a votar a otros candidatos de la coalición. Cuestión que tampoco se sostiene ya que Convergència es quien lidera Junts pel Si y todos los dirigentes convergentes son parte de las política liberales de Pujol-Mas (por no hablar de todos los casos de corrupción en los que están afectados).
Pero ahora les toca tragar el sapo, perdón, la investidura de Artur Mas. ¿Lo harán? ¿Serán capaces de construir una república con el rey de los recortes y el neoliberalismo? Esperemos que la militancia y la base de la CUP puedan torcer el rumbo de estos dirigentes o al menos se revele a estos tres años de mà estesa. La izquierda anticapitalista no tiene nada que ver con la derecha neoliberal, aunque ésta hable en catalán.