Este 8 de noviembre los trabajadores y trabajadoras estamos convocados por la CUT a paro activo nacional. ¿Por qué paralizamos los y las trabajadoras clasistas?

Fernanda Iturrieta Trabajadora postal CorreosChile
Lunes 5 de noviembre de 2018
Ya casi termina el primer año de gobierno de Piñera y la promesa de los "tiempos mejores" solo prosperó para los empresarios. Se ve gráficamente en los cierres de fábricas y empresas y los trabajadores desempleados que eso significó. También en la represión al pueblo mapuche y el fortalecimiento de leyes y decretos para facilitar el robo y la extracción a destajo de las tierras y recursos naturales.
Los y las estudiantes y sus familias tienen que seguir pagando por educación, se pretende fortalecer la represión en las aulas con el Proyecto Jaula Segura llamando delincuentes a estudiantes.
Así mismo, el sueldo mínimo sigue estando por debajo de lo que equivale una canasta básica familiar, a la vez que la economía en Chile crece, pero hacia la derecha. Y en latinoamérica nos rodea Macri, Bolsonaro y Trump, con sus políticas anti trabajadores que solo sostienen las ganancias de los empresarios.
En paralelo a esto, emerge la "alternativa" del pueblo y la esperanza de los y las trabajadores. El Frente Amplio, con un perfil separado de la ex Nueva Mayoría en un comienzo, pero que por la naturaleza de su estrategia de jugar al ajedrez con el régimen esperando un jaque mate democrático a través de reformas, hasta el momento no ha sido una alternativa real que movilice y se proponga enfrentar a la derecha y sus ataques, sino que por el contrario, su estrategia parlamentaria ha servido como desvío a que se desarrollen movilizaciones.
El llamado a paro activo del 8N, no es un milagro porque nuestros dirigentes de la CUT hayan visto por fin la necesidad de organizar a esta gran fuerza que aún está dormida. Si no que por el contrario, está enmarcado en un plan de movilizaciones para de nuevo llevar nuestras demandas al parlamento, o en otras palabras, al territorio enemigo donde nunca hemos ganado.
Entonces, ¿Por qué paralizamos los y las trabajadoras clasistas?
paralizamos porqué a pesar de las diferencias políticas y estratégicas que tenemos con la ex Nueva Mayoría y el Frente Amplio, es criminal oponer a eso la inmovilidad, sobre todo en el contexto actual donde se viene un año duro para la clase trabajadora latinoamericana. Con el avance de la derecha en Brasil con Bolsonaro a la cabeza, los tiempos mejores se fortalecen para los empresarios de la región y se encrudece para nosotros y nosotras.
Es por esto que ya no deben ir más las movilizaciones por hito y las promesas de que sentándonos a incidir en tal o cual punto de una reforma, podremos “ganar”. Los y las trabajadoras necesitamos un plan nacional de lucha desde las bases, discutido y organizado en asambleas en nuestros lugares de trabajo, pero además, necesitamos un proyecto político independiente de la derecha, la ex Nueva Mayoría y los empresarios. Un proyecto político anticapitalista con una estrategia diferente a la del Frente Amplio, que ponga en el centro la movilización y organización de base y no el diálogo y el respeto por la institucionalidad de los ricos, creyendo que con más puestos en el parlamento e impulsando reformas podremos cambiar esta sociedad.
Es por esto que paralizamos el 8N, y además asistimos al encuentro anticapitalista este 17 de noviembre a las 18:00 horas en la Universidad de Santiago de Chile (USACH), a construir esta alternativa que enfrente a la derecha en Chile y latinoamérica.