En este nuevo primero de mayo, día internacional de las y los trabajadores, cuando la pandemia parece retroceder pero no así sus efectos sociales, con una nueva guerra y con la inflación golpeando los bolsillos populares, necesitamos una alternativa y un programa de las y los trabajadores para enfrentar la crisis, independencia al gobierno de Boric.
Martes 26 de abril de 2022
A dos años de la rebelión popular del 2019, los grandes problemas estructurales y sociales que millones reclamamos en las calles siguen presentes e incluso se han profundizado: aumenta el trabajo precario; el problema de la vivienda se hace más agudo; la educación y salud públicas están en completa precarización y se ha añadido un nuevo factor, una inflación que cada vez se vuelve más dura que nos golpea de lleno a las familias obreras y populares. Y son justamente productos de primera necesidad los que se han visto enormemente encarecidos, como el pan que ha aumentado su precio un 11.3% en lo que va del 2022.
La invasión de Rusia a Ucrania, y la injerencia imperialista de Estados Unidos y la OTAN, están causando estragos en el mundo que pagamos las y los trabajadores, de una guerra que responde a intereses nacionalistas e imperialistas. Por eso decimos: ¡Abajo la guerra! No a la invasión rusa a Ucrania. Abajo la OTAN y el imperialismo yanqui. Unidad internacional de las y los trabajadores.
En Chile, la “opinión pública” de los medios tradicionales, la derecha, el gran empresariado, la ex Concertación, nos han culpado a nosotros en esta crisis. También el nuevo gobierno de Boric se negó al quinto retiro diciendo que seríamos culpables de esta inflación.
Esto no es más que demagogia. Nada dicen de los factores externos como la guerra en Ucrania, expresión de un capitalismo cada vez más decadente que descarga crisis y guerras sobre las poblaciones trabajadoras. Tampoco dicen nada que los grandes capitalistas, las multinacionales, banqueros y grandes empresas están ganando más que nunca y retirando utilidades históricas. Sólo los dueños de AFP Hábitat retiraron 115.000 millones de pesos en utilidades del 2021. A ellos los dejan retirar sus utilidades que son nuestros fondos, allí no hay inflación, pero a quienes trabajamos se nos niega el “retiro” porque genera inflación. La casta política de diputados y senadores siguen ganando sueldos millonarios mientras niegan demandas populares.
Los empresarios cada vez más ricos y los trabajadores cada vez más precarizados. ¿Y el gobierno?
Boric y sus ministros nos hablan de demandas sociales, de cambios y reformas, pero no quieren tocar un pelo del Chile de los 30 años ni a los grandes dueños del país. Su meta cada vez es más clara: quieren hacer una transición que sea ordenada y que no toque los pilares del sistema, como las AFP, la privatización de la salud y la educación, o incluso a carabineros, a quienes han respaldado públicamente, en un gesto insultante a las familias de las víctimas de la represión durante la revuelta.
El gobierno ha respondido con medidas que tienden a contener los ánimos, pero no van a resolver nuestras demandas históricas. Se trata de reformas muy limitadas porque el gobierno no está dispuesto a tocar las ganancias de los grandes empresarios ni grupos económicos, quienes saquean el país y nos explotan bajo condiciones de precariedad y abuso. Por eso, mientras entrega concesiones que parecen migajas, se junta con las grandes empresas para asegurar que no tocarán sus negocios.
Pero no podemos ser las y los trabajadores y el pueblo, mujeres o jóvenes quienes paguemos la crisis mientras una pequeña minoría sigue llenándose los bolsillos a costa nuestra.
Hoy se hace más necesario que nunca un programa de emergencia que dé respuesta a las necesidades de las grandes mayorías obreras y populares.
Un programa que parta por la lucha por un salario mínimo y pensión mínima desde los 650 mil pesos considerando una canasta básica familiar para 3 personas, un IFE a los desocupados, que enfrente la inflación y la especulación empresarial con organismos de trabajadores y consumidores para el control de los precios, integrando un impuesto progresivo a las grandes fortunas y banqueros y un quinto retiro sin letra chica. Debemos exigir que la CUT, sindicatos y centrales, rompan su pasividad y luchen por este programa con un plan de lucha para conquistarlo. Basta de burócratas que parecen “ministros”. Construyamos corrientes de base para recuperar los sindicatos para la lucha y no la conciliación.
Todas estas medidas de emergencia deben ir en el sentido de medidas de fondo para poner fin a las herencias de la dictadura, por el fin de las AFP y para recuperar las riquezas como el cobre, litio y los recursos naturales bajo gestión de sus trabajadores, para ponerlos al servicio del pueblo trabajador.
Para avanzar en esta perspectiva tenemos que mantener la total independencia política de este gobierno que de la mano con sectores de la ex Concertación quiere mantener todo igual. Es necesario retomar el camino de la movilización, de la autoorganización y la unión de todas las luchas que hoy están desarrollándose como la de los docentes en Antofagasta, para luchar con fuerza por nuestras demandas.
Como el gobierno y la Convención Constitucional se han visto ajenos a las demandas populares, el gran peligro es que todo eso lo capitalice la derecha con los gremios empresariales como los camioneros, cuestión que ya están intentando hacer, instalando un discurso securitario y anti popular, y preparan nuevas fuerzas políticas como los Republicanos para capitalizar esta crisis.
Ante esto necesitamos una salida por izquierda y desde las luchas.
Este primero de mayo, hay que avanzar en la construcción de una organización política de la clase trabajadora, por la independencia de clase, contra la guerra de los capitalistas y por una salida de fondo ante la crisis mundial, por un gobierno de las y los trabajadores de ruptura con el capitalismo, y para que nuestras vidas valgan más que sus ganancias.