Este 8M Pan y Rosas llama a desobedecer las prohibiciones del "Gobierno progresista" y a salir a las calles con medidas sanitarias.

Pan y Rosas Estado español Estado español | @PanyRosasEE
Sábado 6 de marzo de 2021
Durante el último año, las mujeres trabajadoras, las migrantes, las jóvenes estudiantes y precarias hemos estado en el foco de la tormenta con la pandemia, la crisis social y económica.
Las mujeres hemos estado en la primera línea de lucha contra el coronavirus, como las limpiadoras de los hospitales, las enfermeras, las jornaleras, las cajeras de los mercados, las cuidadoras de las residencias, las trabajadoras del hogar, las maestras, las monitoras y muchas otras. Trabajadoras esenciales, pero tratadas como material descartable, con precariedad y sin equipos de protección adecuados.
Las estudiantes hemos padecido la educación a distancia o de forma semi presencial, viajando en trenes o metros atestados, sin condiciones de seguridad básicas y sin derecho al ocio. Pero a las jóvenes se nos ha criminalizado, acusándonos de ser responsables de los contagios, aumentando los controles policiales represivos y racistas en los barrios.
Este Gobierno “progresista” y los gobiernos como el de la Generalitat criminalizan a la juventud y nos envían la represión policial cuando protestamos por la libertad de las presas políticas y contra la monarquía.
En medio de la pandemia, el Gobierno “progresista” y los gobiernos autonómicos se preocuparon mucho de salvar a las grandes empresas, mientras miles de familias quedaron sin recursos, y muchas mujeres fueron despedidas o desahuciadas de sus casas.
Muchas mujeres tuvieron que sufrir más violencia machista, encerradas en sus casas, sin alternativas habitacionales. Muchas trabajadoras del hogar migrantes se quedaron directamente sin ingresos. Muchas mujeres tuvieron que elegir entre pagar el alquiler o dar de comer a sus hijos.
Al mismo tiempo, las mujeres trans ven como todo el tiempo se postergan sus derechos, por las presiones de los sectores más conservadores de la extrema derecha y del feminismo transfóbico que también tiene peso en el Gobierno.
Por todo eso, y mucho más, sobran los motivos para movilizarnos este año. Aunque a la ministra de sanidad del “Gobierno más progresista de la historia” le parezca que no corresponde movilizarse.
Nos prohíben nuestras manifestaciones (como si fuéramos menores de edad y no pudiéramos cuidar de nosotras mismas) pero permiten que se movilice la extrema derecha. Lo que buscan está claro: desactivar al movimiento de mujeres, sacarlo de las calles y hacernos creer que las soluciones vendrán desde arriba, de los ministerios.
Nosotras no lo vamos a aceptar. No vamos a renunciar a nuetsro derecho a la manifestación por eso este 8M llamamos a desobedecer, a desafiar las movilizaciones y nos vamos a movilizar en todos los lugares y también en Madrid
Desde Pan y Rosas, este 8M volvemos a las calles, para reivindicar los derechos de las mujeres trabajadoras, las migrantes y la juventud.
Porque no hay políticas feministas sin derogar las reformas laborales, o sin expropiar las viviendas vacías en manos de los bancos.
No hay políticas feministas sin derogar la ley de extranjería y cerrar los CIES.
No hay políticas feministas si en vez de destinar más presupuesto a planes de educación sexual en todos los niveles educativos contra la violencia machista, se buscan salidas punitivistas con el código penal en la mano.
Nuestro feminismo no entra en los actos con las grandes empresarias de Forbes, como donde hace discursos Irene Montero. Nuestro feminismo es anticapitalista, antirracista, de clase y revolucionario.
No nos conformamos con migajas ni con cambios parciales para que nada cambie.
¡Queremos transformarlo todo!