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Red Internacional
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Mujer Trabajadora. Precarización y abuso sexual: la realidad de miles de trabajadoras

Miles de mujeres al año son violadas al interior de su centro laboral, según cifras oficiales. Además también estamos en peligro al salir de casa por la mañana o al regresar en la noche del trabajo.

Laura Aparicio

Laura Aparicio Pan y Rosas México

Miércoles 23 de agosto de 2017

Según datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016, 24 mil 333 mujeres fueron violadas en un año al interior de su centro de trabajo.

Alicia, trabajadora en el complejo petroquímico ‘La Cangrejera’ de PEMEX, en Coatzacoalcos, Veracruz, fue abusada violada al interior de su trabajo en dos ocasiones.

Tras el primer abuso pidió que la movieran de área pero le dijeron que no, o que pidiera una licencia sin goce de sueldo, ella tuvo que hacerlo y vender su coche para pagar los gastos médicos y psicológicos que necesitaba. A su regreso fue violada por segunda ocasión, esta vez le dieron un permiso pero tuvo que regresar al mismo lugar, donde se entrevistó con recursos humanos quienes no le dieron apoyo y el trato fue completamente misógino.

A pesar de la inmensa cifra de abusos, usualmente estos casos no son denunciados porque el acoso y abuso sexual es perpetrado por supervisores y patrones que extralimitansu posición o funciones para poder “hacer lo que quieran” con las trabajadoras… ¡como si no fuera suficiente la explotación a la que somos sometidas día con día!

Además, la necesidad que tienen las trabajadoras de ese ingreso económico para apoyar o mantener a sus familias, las ha orillado a tener que soportar las peores condiciones de trabajo, y aguantar un sinfín de abusos y humillaciones por parte de las empresas, el gobierno y la burocracia sindical.

Las mujeres ocupamos los trabajos peor remunerados y en las condiciones más precarias, porque para los capitalistas sólo somos objetos explotables en la fábrica y objetos sexuales; en México y alrededor del mundo la cercanía entre un padrote y un patrón es casi nula.

De la misma manera en 2014 fue despedida Zoila Libertad Aviña, trabajadora de la Caja de Ahorro de Telmex, por denunciar el acoso sexual y laboral que vivía por parte de su jefe inmediato, Luis Urdaña, quien era protegido por el secretario general del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM), Francisco Hernández Juárez.

Fue sacada de su centro laboral por cuatro policías. Ella junto a sus compañeros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Caja de Ahorro de Telefonistas (SNCAT) cuestionaba las condiciones laborales de los trabajadores de la Caja de Ahorro, los altos sueldos de los funcionarios –familiares de Hernández Juárez–, y los despidos injustificados.

También es el caso de la ciudad fronteriza de Ciudad Juárez, en donde se hacen más claras las condiciones deplorables de las mujeres trabajadoras. Así como lo denunciaban las trabajadoras en 2015 que instalaron plantones afuera de las fábricas junto a sus compañeros, denunciando los raquíticos salarios, exigiendo mejores condiciones laborales y alto al acoso sexual de supervisores y capataces.

Ciudad Juárez se dio a conocer a nivel mundial por el alarmante crecimiento del feminicidio como fenómeno, y que actualmente se ha extendido en todo el país, principalmente en zonas fabriles.

No es casualidad que de ahí se extendiera, pues las mujeres que principalmente se asesinan son trabajadoras, que salen muy temprano de su casa o regresan a altas horas de la noche y lo hacen en transporte inseguro y con poco alumbrado público; esto, ya que necesitan salir a trabajar a pesar de los bajos salarios y las condiciones infrahumanas, para poder mantener a su familia.

Cuando denunciamos los abusos somos cuestionadas, responzabilizadas o despedidas porque los patrones o supervisores son protegidos por las instituciones y el gobierno, que son serviles únicamente a los intereses de los empresarios.

Por eso no podemos esperar una solución de estas instancias que protegen a los poderosos y a las trabajadoras nos condenan a vivir en la miseria; las medidas tienen que pasar por un amplio movimiento de mujeres y por la autoorganización de trabajadoras y trabajadores que velen por su seguridad y sus propios intereses.


Laura Aparicio

Agrupación de Mujeres Pan y Rosas México

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