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Red Internacional
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INFLACIÓN. Precios cuidados y estadísticas (no) cuidadas

Mientras continúan los cuestionamientos por los índices oficiales de inflación, el gobierno anunció ayer una suba de precios 2,8 por ciento en el programa Precios Cuidados y justificó la ausencia de datos sobre pobreza.

Lucía Ortega

Lucía Ortega @OrtegaLu_

Sábado 11 de abril de 2015

Fotografía: DyN

Las negociaciones paritarias por aumentos nominales de salario se realizarán en un marco de incertidumbre sobre los incrementos reales de precios gracias a la poca legitimidad de los índices confeccionados por el organismo oficial, luego de la intervención por una patota del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en el año 2007. Esto explica por qué sistemáticamente el ministro de economía, Axel Kicillof, deba desacreditar la confección de índices alternativos al oficial como el llamado “índice Congreso” u otros, en lugar de preguntarse por qué la sociedad descree de los informes del INDEC vinculados a la inflación, que no se condicen con la observación empírica que hace individualmente cada familia sobre sus ingresos al llegar a fin de mes.

Sin embargo, la actualización trimestral de precios de los productos que forman parte de la lista del programa Precios Cuidados obliga al gobierno a reconocer cierto valor inflacionario, al tiempo que, al ser señalado por sí mismo como los precios más bajos en góndola respecto de los “no cuidados”, actúan como un “piso” permitido para el resto de los incrementos que realizan los productores, distribuidores y cadenas de supermercados. Por ello Kicillof “no se cuidó” en señalar también que “orgullosamente podemos decir que las empresas partícipes de Precios Cuidados han prosperado y obtuvieron rentabilidad con el programa”, evitando cualquier interpretación que pretenda mostrar que el gobierno perjudica al sector empresario.

Ayer, el ministro de economía junto con el secretario de Comercio, Augusto Costa, presentaron la suba promedio de 2,8 por ciento trimestral para los precios contenidos en Precios Cuidados, que regirá hasta el 7 de julio, mientras que en el primer trimestre ya acumuló un 3,8 por ciento. Esta reducción de un punto fue señalada por los funcionarios como la prueba de una desaceleración de precios. Sin embargo, lo que hace es confirmar que la única prueba fehaciente sería la producción de datos válidos y la expulsión de la patota que hoy sigue rigiendo el organismo nacional estadístico. Lamentablemente, todas estas manipulaciones sobre la inflación restan poder de negociación a las organizaciones de trabajadores a la hora de discutir las paritarias, incluso facilitando los “techos” que quieren imponer las corporaciones empresarias.

Axel Kicillof aprovechó la oportunidad para justificar la demora en la publicación de datos respecto a la cantidad de población que no alcanza a cubrir sus necesidades básicas alimenticias (indigencia) o sus necesidades básicas, categoría a la que se denomina “pobreza” en Argentina y en todo el mundo, pero para el ministro es un tanto “estigmatizante”. Explicó que aún “no se terminó de hacer el empalme estadístico” entre el anterior Indice de Precios al Consumidor (IPC) que relevaba productos de Capital y Gran Buenos Aires y el nuevo índice que mide la evolución de precios de una canasta de bienes en todo el país (adecuada a cada región). Como explica Ana Laura Lastra, de la junta interna de ATE-INDEC, esta discontinuidad de 15 meses en la publicación de los índices tiene un sólo objetivo que es esconder el ajuste ortodoxo que personifica el propio ministro de Economía con su “sintonía fina”.

Incluso la continuidad no es garantía de trasparencia. En los años posteriores a la intervención, el índice de pobreza oficial fue absolutamente manipulado, llegando a niveles irrisorios que no tienen relación con otras variables de la economía. Si se hubiera continuado con el método utilizado tradicionalmente por el INDEC, la junta interna calcula que la pobreza registraría guarismos muy cercanos al 26,9% que reflejó en el 2006 meses antes a la intervención.

Tal como señaló por twitter la economista Mercedes D´Alessandro quién militó junto a Kicillof en la UBA, el actual ministro de economía hoy defiende las mismas manipulaciones del INDEC que en el 2007 cuestionaba, siendo dirección el mismo funcionario Norberto Itzcovich. En esas épocas, Kicillof escribía por ejemplo “la inocultable falta de confiabilidad del índice de precios al consumidor (IPC) calculado por el INDEC (…) ha dado pie a la proliferación de distintas mediciones por parte de consultoras privadas (…). En esas circunstancias, los principales perjudicados son, una vez más, los trabajadores que carecen de elementos para conocer con precisión las variaciones del poder adquisitivo de sus salarios”.


Lucía Ortega

Economista UBA. Coeditora de la sección de Economía de La Izquierda Diario.

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