Los planes del gobierno son avanzar en desregular el precio de boca de pozo del gas. La Corte frenó temporalmente sus planes. Las empresas buscarán seguir lucrando con la actividad gasífera.

Mónica Arancibia @monidi12
Jueves 15 de septiembre de 2016
Un informe elaborado por Enargas del 2 de setiembre de 2016, explica que “en las condiciones actuales del sistema -caracterizado por la caída en la producción de gas, las limitaciones para inversiones en infraestructura, y la consecuente insuficiencia de la oferta para abastecer la demanda- la aplicación inmediata del principio de libertad de precios en la compraventa de gas natural”, es decir dejar actuar al Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST, o precio a boca de pozo) libremente “redundaría en un prejuicio para los usuarios finales”.
Aranguren afirmó que establecerá “un precio para el gas por boca de pozo por debajo del precio del mercado”, a través de la realización de audiencias públicas. En este tramo no hay subsidios involucrados, pero el fallo de la Corte frustró la decisión del Gobierno de incrementar la facturación de las gasíferas.
En el Congreso de la Nación, cuando asistió para dar explicaciones, el ministro se negó a responder el precio del gas en boca de pozo, que es una de las claves del tarifazo, que representa una transferencia enorme de recursos de los usuarios a las empresas gasíferas y que significa un 70 % del aumento de las boletas de gas.
Ganancias siderales
Especialistas del Instituto de Energía Scalabrini Ortiz, calcularon que las empresas del sector tendrán una sobre-ganancia del 190 % y recibirán entre 3 mil y 3,500 millones de dólares de más.
El Instituto explica que los valores del gas en boca de pozo en la década del 1992 a 2002 tuvieron un promedio de 1,20 a 1,30 U$S/MMBTU. Entre el 2002 al 2014 el precio fue aumentando y llegó al 2015 a una media de 2,50/2,60 U$/MMBTU promedio de toda la producción. Los residenciales como servicio público tuvieron un precio promedio de 1,9 U$/MMBTU. Esta cifra, para Aranguren, debería ascender a 5,5 U$/MMBTU.
Según los informes de YPF presentados a la Security Exchange Commission de Nueva York, el costo de extracción del gas es de 1,9 dólares por millón de BTU (27 m3), cifra similar a lo que cuesta en Canadá. Un estudio de la Fundación Bariloche detalla que los precios del gas en boca de pozo de Canadá (sin incluir los costos de transporte y distribución), se ubican actualmente entorno a los 2,0 U$S/MMBTU (aproximadamente 1,0 $/m3 ).
El documento del Instituto Ortiz muestra que los clientes residenciales están pagando a las empresas unos 25 dólares por factura a las petroleras por encima del costo del gas. Esto implica una transferencia de aproximadamente 3.000 millones de dólares anuales para las productoras de gas, que no impactan en la reducción de subsidios. El Estado aún con tarifazo aprobado seguirá pagando el gas importado, y no habrá reducido esa importante erogación.
Ante los deseos del Gobierno de ocultar los negociados de las empresas, se hace necesario realizar una profunda auditoría sobre qué hicieron estas empresas con los precios altos. Las corporaciones que recibieron subsidios -que según estimaciones estimaciones alcanzaron entre 2007 a 2015 1,3 billones de pesos- deberían explicar en qué lo destinaron. En caso que se verifiquen los incumplimientos y negociados, hay que rescindir todas las concesiones y plantear la nacionalización integral del servicio bajo control de trabajadores y usuarios.

Mónica Arancibia
Nacida en Bs. As. en 1984. Es economista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas. Coedita la sección de Economía de La Izquierda Diario.