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POLITICA. Presidencia sin Parlamento

Se está discutiendo lo que se llama el voto cruzado, aquel que vota por un candidato presidencial pero no por su lista parlamentaria. Preocupa en la derecha, porque se prevé un triunfo de Piñera pero sin una mayoría parlamentaria que le asegure votar sus leyes sin complicaciones.

Jueves 9 de noviembre de 2017

Se recuerda para este fenómeno la elección del año 2013, en la que las listas de Senadores y Diputados de la Nueva Mayoría obtuvieron más votación que Bachelet para la Presidencia.

Los expertos lo explican con la confluencia de distintos fenómenos: votos con cálculo político para buscar equilibrios, votos desideologizados que votan por las personas no por proyectos políticos, mensajes políticos de las bases militantes a las cúpulas que confeccionaron las listas, entre otros.

Seguramente sean parte de las causas. Lo que es cierto, es que refleja la debilidad por la crisis de legitimidad y representación que ninguna coalición ni candidato ha logrado revertir, y que resulta en una fragmentación del sistema de partidos y una confirmación de aquella crisis.

En la derecha hay preocupación al respecto, porque estiman que su lista parlamentaria obtendrá menos votos que Piñera, dificultando la aprobación de sus leyes. Por eso en parte es que el candidato-empresario hace constantes llamados a recuperar la política de los consensos, sabe que cada proyecto deberá ser dificultosamente negociado. Muchos partidos en crisis, como la DC, parecen apostar a eso para lograr una sobrevivencia.

Pero más de fondo, refleja una campaña con candidatos que, más allá de las frases, no se diferencian sustancialmente entre sí. Desde Piñera usando la imagen de Patricio Aylwin a Guillier diciendo que va a mejorar el sistema de pensiones, no acabar con las AFP, tal como dijo Piñera. Lo que se ha llamado el “extremo centro” que está en crisis en todo el mundo, no responde a las demandas populares, y es parte de la crisis del actual régimen de partidos que se ejemplificó en el “realismo sin renuncia” de Bachelet y los “matices” de la DC. Por algo se transformaron en fenómenos, más políticos que electorales, por un lado José Antonio Kast, y por otro lado, aunque cada vez más desdibujado y ahora buscando acuerdos con Guillier hacia la segunda vuelta, el Frente Amplio.