"El lucro es necesario". Con estas palabras celebró los 70.000 millones de pesos en ganancias durante el 2017 el presidente de la Asociación de Isapres. Sume a esto que desde la reforma sanitaria del 2005, el sector privado ha recibido, de manos del estado, 13.670 millones de dólares ¿Quiénes ganan y quiénes sufren?
Kevin Bustamante Médico de Familia, trabajador de Atención Primaria de Salud, militante del PTR.
Sábado 28 de abril de 2018
Esta semana la Superintendencia de Salud entregó el resultado de las ganancias que se habían embolsado las Isapres durante el pasado año. A un total de 70.577 millones de pesos ascienden las utilidades de las Isapres, lo que significa un aumento del 40.6% con respecto al 2016. La máxima cifra registrada en los últimos 5 años.
Uno de los aciertos en este negocio ha sido el cobro (y reajuste unilateral) de la prima cobrada por las enfermedades incluidas en el famoso AUGE, caballito de batalla de la Concertación y su reforma sanitaria del 2005 (Ricardo Lagos). Estas tuvieron una impactante alza de casi un 40% durante el 2016.
Según datos de la Fundación Creando Salud, desde que se aplicó la reforma, entre el 2005 y el 2018, las clínicas (integradas en las Isapres) han aumentado sus arcas a costilla de los fondos públicos ¡en un 130%! Esto se traduce en que durante estos 13 años, por las vías de Provisión por Prestaciones Médicas y subsidios vía Modalidad Libre Elección (bonos para los FONASA B-C-D), el estado ha desviado ¡13.670 millones de dólares!
El presidente de la Asociación de Isapres, Rafael Caviedes, en entrevista con Radio Universo, señaló que "el lucro es necesario en salud" ya que hay "muchas entidades que participan en el sector salud y que lucran. Las mismas personas que trabajan dentro del sector salud, los que proporcionan equipos médicos, los que venden medicamentos, algodón..." No se detiene ahí y nos "revela" lo que ellos mismos han provocado, con la venia de todos los gobiernos: "Si usted compara la calidad de los servicios que entrega una clínica privada con un hospital público, es radicalmente distinto"
Y claro, no puede ser de otra manera, si cada gobierno de derecha o centroizquierda, no ha hecho más que servir de puente para que se entreguen en bandeja los dineros de las cotizaciones del 80% de la población ¿por qué no fueron invertidos a largo plazo esos 13.670 millones de dólares en el sector público, mientras vemos cómo aumentan los bolsillos de los negociantes de nuestras vidas?
Con estos movimientos financieros la cara del "producto público" se mantiene frágil y sucia, mientras la oferta en clínicas muestra un rostro de calidad y eficiencia.
Y siempre será así: mientras exista un sector privado que lucra con las vidas de las personas habrá un sector público debilitado y que atiende a los más vulnerables (rechazados por las Isapres para disminuir costos).
Es la ley de la oferta y la demanda, el producto bonito y caro versus el de mala calidad, al "alcance" de la prole; aún al costo de que esto implique que la población más pobre sufra en largas esperas o muera en la misma (25000 murieron esperando por un especialista en el 2017).
Algunos parlamentarios se refieren a la urgencia en la ley de Isapres, el Colegio Médico da luces de algo más amplio (una reforma a todo el sistema), pero nadie habla de la única manera de tener un derecho fundamental como es la salud, a la manera de Cuba, Inglaterra, Brasil o países nórdicos: un Sistema Único y Público de salud; con un financiamiento solidario y unificado, pero administrado por los trabajadores públicos y donde desaparezcan los "vampiros" de la salud privada y donde nadie muera esperando ni se endeude por vivir.