Así podría llamarse un breve resumen del presupuesto presentado por Rodríguez Larreta para la Ciudad de Buenos Aires en 2017. Se acentúa la tendencia de los últimos años donde suben los gastos de seguridad y descienden los sociales. Los intereses de la deuda pública ya llegan a 4% de los gastos totales.
Sábado 22 de octubre de 2016
El nuevo presupuesto que se presentó en la Legislatura porteña prevé además una inflación de 17% y un crecimiento de 3,5% para 2017, sin embargo el Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL) subirá hasta un 38% para los vecinos de la Ciudad. La ley enviada por el Ejecutivo prevé gastos por más de $178.200 millones y está siendo discutida en comisiones, una novedad para el Jefe de Gobierno que el año pasado llevó el proyecto directamente al recinto evitando que sus Ministros fueran a responder las preguntas e inquietudes de los diputados de la Ciudad.
La principal novedad es el exponencial crecimiento en el gasto destinado a la seguridad, aumentando un 446% con respecto a 2016, centralmente producto del traspaso de la Policía Federal, pero que incluye también nuevos mecanismos de control social, armamento y otros ítems que muestran hacia donde se han estado dirigiendo las prioridades del gobierno porteño. Por el contrario, los gastos que se proponen para 2017 en salud, educación, vivienda o cultura siguen retrocediendo y pasan de 60% a 53%, apenas cubriendo la inflación. Sin embargo, los gastos que sí suben serán los destinados a los interese de la deuda pública, que ascienden a 4% del presupuesto: serán más de $6.500 millones que equivalen a 2,5 veces lo que se pagó en 2016.
La deuda pública crece
Mientras todavía se sigue esperando la lluvia de dólares de inversiones en el país, en la Ciudad se siguen los pasos del gobierno nacional y se sigue acrecentando la deuda. En 2017, los intereses a pagar serán 150% más grandes que en 2016 y ascenderán a más de $6.500 millones en un nuevo guiño a los especuladores inmobiliarios que lucran con las finanzas de la Ciudad.
Es necesario rediscutir de conjunto este presupuesto y poner el eje en las necesidades de los porteños y no en hacerle más fácil la vida a los empresarios de la Ciudad. Hay más de un 20% de porteños en la pobreza, se necesitan mejores escuelas, maestros mejor pagos, más viviendas y es evidente que todas estas obligaciones que debería aportar el Gobierno de la Ciudad no se van a solucionar con más policías y más cámaras de seguridad. La Ciudad tiene que integrar a los porteños y no segregar ni expulsar a los trabajadores y sectores populares a base de ahogar sus condiciones de vida, que es en definitiva el plan estratégico que tiene el PRO para la Ciudad.