Después de 7 años sale "por error" a la luz la confesión del ex-Marino Bernabé Vega, quien en 1975 en la ciudad de Arica, junto a otro oficial ejecutaron a un hombre por motivo de su orientación sexual.
Domingo 5 de febrero de 2017
Este caso de homicidio a una persona por su orientación sexual durante la dictadura era completamente desconocido, ya que no hubo ninguna denuncia sobre la desaparición del individuo, incluso sus restos fueron encontrados cuando se abrió la investigación después del interrogatorio.
Vega, un retirado de la marina de Chile, cuenta que la víctima (de la cual aún no se conoce su identidad) fue obligada a escribir una carta para sus familiares explicándoles su orientación sexual y que se iría a vivir a Perú. Aunque el detenido acató las órdenes de los oficiales, dos de ellos le dieron dos disparos en el cráneo y lo arrojaron en una fosa en las afueras de Arica.
El equipo antropológico del Servicio Médico Legal dio el siguiente informe después del peritaje: “Sujeto de sexo masculino, entre 30 y 45 años, ancestría mestiza, estatura entre 1,63 y 1,69. Ausencia coronaria del incisivo central, muy probable que pudo haber sido observada cuando el individuo sonreía. Además, se registra una pieza dental incluida en la mandíbula y el segmento torácico extendido producto de la presencia de una vértebra y una costilla supernumeraria, factibles de haber sido registradas mediante radiografías. Se registraron diversos marcadores de estrés ocupacional relacionados con movimientos repetitivos y actividades de alto requerimiento físico y fracturas por sobrecarga de muslo y pie. Posturas forzadas”.
Pese a que no se mencionó ningún acento específico, el equipo encargado del peritaje evaluó que podría tratarse de un sujeto de nacionalidad peruana, ya que ningún apellido coincidía en los informes de los ejecutados en Arica entre 1973 y 1985, y que probablemente era un obrero emigrante por las malas condiciones físicas en las que se encontraba.
Este registro quedó como el único caso oficial de asesinato por orientación sexual durante la dictadura, ya que la Corte de Arica determinó que no hubo ningún motivo político para llevar a cabo la ejecución. Casos como este dejan en evidencia que el aparataje judicial y las Fuerzas Armadas siguen escondiendo información sobre los detenidos desaparecidos, reinando la impunidad de los genocidas. Hay que exigir la apertura de todos los archivos de la dictadura y el juicio y castigo a todos los genocidas.

Javier Ilabaca
Estudiante de Periodismo, Universidad Central de Chile