El presidente de EEUU, Donald Trump dio su primer discurso ante el Congreso para defender las medidas adoptadas durante su primer mes en la Casa Blanca y su programa político nacionalista. Pero esta vez se dispuso a pedir apoyo, tanto entre los republicanos como entre los mismos demócratas, por lo que los medios hablaran del tono “conciliador” de su discurso.
Miércoles 1ro de marzo de 2017 10:00
En una hora se refirió a infinidad de temas, todos ellos controvertidos, no tanto por lo que dijo anoche, sino por todo lo ya planteado anteriormente.
No faltó referencia al famoso muro en la frontera con México. Afirmó que "Debemos restaurar la integridad y el imperio de la ley en nuestras fronteras. Por eso, pronto comenzaremos la construcción de un gran muro a lo largo de nuestra frontera sur. Se iniciará antes de lo programado y, una vez terminado, será un arma muy eficaz contra el crimen y las drogas".
"¿Qué le dirían a una familia americana que pierde su trabajo, sus ingresos o a un ser querido porque América rechaza hacer cumplir sus leyes y defender sus fronteras?"
Planteó además la necesidad de una reforma migratoria, solicitando el apoyo de ambos partidos y como siempre, enfocado en su referencia a aquellos que “pierden sus trabajos por culpa de la inmigración”. Dijo: "Creo que una reforma migratoria real y positiva es posible, siempre que nos enfoquemos en tres objetivos: mejorar los trabajos y los salarios de los estadounidenses, reforzar nuestra seguridad nacional y restaurar el respeto por nuestras leyes". Y agregó "¿Qué le dirían a una familia americana que pierde su trabajo, sus ingresos o a un ser querido porque América rechaza hacer cumplir sus leyes y defender sus fronteras?".
En referencia a los empleos de los norteamericanos, citó las consecuencias de los Tratados de libre comercio que, plantea, perjudican a Estados Unidos. "Hemos perdido más de una cuarta parte de nuestros empleos en la industria desde que se aprobó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y hemos perdido 60.000 fábricas desde que China se unió a la Organización Mundial del Comercio en 2001".
Luego fue más allá y se refirió al veto a los extranjeros en relación a la seguridad nacional, para lo cual pidió hoy al Congreso uno de los mayores aumentos del gasto en defensa de la historia del país, con el objetivo de "reconstruir" las Fuerzas Armadas. Ese aumento será de casi un 10 %, equivalente a 54.000 millones de dólares y compensado con recortes en la mayoría del resto de las agencias federales, fundamentado en que "Para mantener a Estados Unidos seguro, debemos proporcionar a los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas las herramientas que necesitan", explicó. Y agregó una propuesta presupuestaria que incluye, aumentar la financiación para los veteranos de guerra.
"Como prometí, he ordenado al Departamento de Defensa que desarrolle un plan para destruir al Estado Islámico, una red de salvajes sin ley que ha matado a musulmanes y cristianos y a hombres, mujeres y niños de todas las creencias"
En ese momento hizo referencia al Estado Islámico y al “terrorismo internacional”. "Como prometí, he ordenado al Departamento de Defensa que desarrolle un plan para destruir al Estado Islámico, una red de salvajes sin ley que ha matado a musulmanes y cristianos y a hombres, mujeres y niños de todas las creencias. Trabajaremos con nuestros aliados, incluyendo a nuestros amigos y aliados del mundo musulmán, para extinguir de la faz de la Tierra a este villano enemigo", afirmó.
Otro de los temas clave fue la OTAN, en su momento ninguneada por el mandatario, afirmando que estaba “obsoleta” y sobre la que su vicepresidente, Mike Pence, tuvo que referirse ante la Unión Europea la semana pasada, explicando que Estados Unidos si apoyaba a la OTAN. Y anoche lo repitió en propio presidente, aunque con ciertas condiciones: "Apoyamos firmemente a la OTAN (...) pero esperamos que nuestros aliados cumplan con sus obligaciones financieras. Esperamos que nuestros aliados, en la OTAN, en Oriente Medio o en el Pacífico, asuman un papel directo y significativo en las operaciones estratégicas y militares, y que paguen su parte justa del costo".
Sobre la crisis humanitaria de los refugiados afirmó algo muy sencillo: que se vuelvan a casa. Para Trump, “la única solución a largo plazo para esas crisis humanitarias es crear las condiciones para que las personas desplazadas puedan regresar a salvo a sus hogares y empezar un largo proceso de reconstrucción", agregó el presidente.
En el marco de esa oposición, el presidente aprobó un veto de 120 días a la entrada de refugiados -de duración permanente en el caso de los sirios-, una medida que apenas estuvo vigente durante una semana porque quedó suspendida en los tribunales.
Críticas y apoyos al discurso
Trump se ganó con su primer discurso en el Congreso halagos de sus compañeros republicanos, pero también críticas de los demócratas.
Paul Ryan, el presidente de la Cámara de Representantes fue de los primeros en elogiarlo. "Este es un presidente que es serio en abordar nuestros mayores desafíos y mejorar la vida de la gente", dijo.
Más contundente se mostró Mitch McConnell, el líder de la mayoría republicana en el Senado.
"Donald Trump se convirtió esta noche en presidencial y creo que veremos como se refleja eso en una mayor aprobación", apuntó McConnell.
De hecho, de acuerdo con una encuesta realizada por CNN entre sus televidentes, el 78 % consideró positivo el discurso del magnate -muy positivo, el 57 % y algo positivo, el 21 %-, mientras que solo el 21 % lo vio como negativo.
Además, el 69 % de la audiencia, mayoritariamente republicana según CNN, dijo que las políticas de Trump dirigen al país por buen rumbo, una cifra once puntos mayor al 58 % que había respondido esto antes del discurso.
Para los demócratas, Trump cambió la forma, pero no el contenido. "Hay que seguir dando la cara, seguir apelando al Congreso y seguir la lucha. Los republicanos están ahora a la defensiva y tenemos que seguir haciéndoles retroceder", el excandidato demócrata a la Casa Blanca, Bernie Sanders.
El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, afirmó que el presidente "dice una cosa pero al gobernar es otra". "El discurso de Trump tuvo una aureola de irrealidad porque lo que dijo esta noche fue muy diferente a como ha gobernado en sus primeros 40 días", agregó Schumer.
Entre propios y ajenos, Trump mostró un tono poco visto en sus discursos, apelando al apoyo de la oposición demócrata, como por ejemplo, para que lo acompañen en la tarea de reemplazar el Obamacare, la reforma de salud de Barack Obama, aunque sin convencer demasiado en su forma “conciliadora”.