Los “chetos” de Nordelta no querían que las trabajadoras domésticas viajaran en los colectivos privados de Mary Go. Ellas se rebelaron. La Izquierda Diario difundió la denuncia y se hizo viral. Ahora la compañía que maneja el conglomerado de barrios privados tuvo que aceptar el ingreso del transporte público. Falta que lo apruebe el Concejo Deliberante de Tigre.
Miércoles 5 de diciembre de 2018 19:01
La denuncia difundida por La Izquierda Diario replicó en las redes sociales y en los principales medios de comunicación: las trabajadoras domésticas de Nordelta, cansadas de la discriminación, se rebelaron.
Denunciaron que la empresa privada de transportes, Mary Go, se negaba a trasladarlas hasta el exclusivo complejo de barrios privados porque muchos de los propietarios y patrones no querían viajar con ellas. Los "chetos de Nordelta" decían que las trabajadoras "olían mal" y "hablaban mucho".
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Ahora, luego de semanas de estar el tema en agenda, la dirigencia de Nordelta S.A. anunció que aceptará que ingrese una linea de transporte público, que funcionará con el sistema SUBE. Un paso adelante para las trabajadoras, que no bajaron los brazos.
Ahora resta que el Concejo Deliberante de Tigre apruebe la resolución que permitiría que el 723 desvíe su recorrido para ingresar al predio.
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El intendente massista Julio Zamora ya había enviado un proyecto de resolución días atrás pero su tratamiento naufragó por falta de quorum y en parte por la presión de parte de la dirigencia de Nordelta y los encumbrados vecinos que no querían dar brazo a torcer. Ahora la situación parecería más favorable, aunque el resultado de la contienda aun no está dicho.
Zamora anunció esta tarde a medios de comunicación que convocará a sesiones extraordinarias para tratar con urgencia el tema.
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Dudas sobre las intenciones massistas
El Proyecto presentado por Zamora esconde un nuevo negocio para los empresarios amigos y allegados a su gestión.
Hace años que el intendente actual del municipio de Tigre, aliado de Sergio Massa, quiere que entre la línea 723 dentro del Nordelta. Su interés, muy lejos de una genuina preocupación por las trabajadoras domésticas, está en las ganancias que puede generar un nuevo negocio en el complejo. ¿O alguien puede pensar que el intendente de Tigre, que hace tiempo conoce esta situación, se propondrá realmente que su gobierno termine con el maltrato que viven las empleadas del Nordelta? ¿Garantizará alguna medida para terminar con el trabajo "en negro", informal, con las pésimas condiciones laborales, con los abusos y la discriminación que viven día a día? Muy lejos, lejísimos, estamos de eso.
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La línea 723 es parte de varios colectivos y “líneas” que funcionan en Tigre, en pésimas condiciones para los propios colectiveros. Ellos cobran por boleto cobrado, al viejo estilo. Y esto significa que al enfermarse, por ejemplo, no cobran su salario ya que para la empresa “no son productivos”.
Lo que los hermana a los choferes con las trabajadoras del Nordelta son las pésimas condiciones laborales. Para Zamora se trata, en cambio, de la oportunidad de un nuevo negocio para un sector de “sus amigos”.
Sea Mary Go o la línea 723 la que finalmente transporte a la gran cantidad de trabajadoras domésticas de Nordelta, otro paso a conquistar será que los adinerados patrones les paguen los elementales viáticos a quienes limpian, cuidan y mantienen sus casas. Ni un peso para el transporte debería salir de sus precarizados y superexplotados bolsillos.

Redacción
Redacción central La Izquierda Diario