El acuerdo que aceptó el gobierno griego es una nueva entrega de los recursos nacionales, que formarán un fondo de activos controlado por la Troika. Privatizaciones, multinacionales,expolio y pérdida de derechos. Grecia a precio de remate.

Josefina L. Martínez @josefinamar14
Miércoles 15 de julio de 2015
Fotografía: EFE
Si uno ingresa a la web del “Fondo de la República Helénica de Desarrollo de Activos” se topa a primera vista con lo que parece una vistosa tienda de venta on line de tierras y propiedades. Pero basta mirar con atención, para descubrir que lo que está en venta es Grecia, y parece que hemos entrado en temporada de “ofertas” al por mayor.
En la web se pueden consultar las empresas o recursos que ya están en proceso de venta, las que ya se han completado, y las que están pendientes.
El plan del Eurogrupo que este lunes fue aceptado por el gobierno de Tsipras colocará todos estos activos, junto a otros más que aún se desconoce, en un nuevo “fondo” bajo control estricto de la Troika, con el objetivo de recaudar hasta 50.000 millones de euros en privatizaciones.
Privatizaciones, corrupción y entrega
El proceso masivo de privatizaciones comenzó en Grecia hace unos años, bajo presión del FMI y la Troika, como parte de los compromisos impuestos por los dos memorándum anteriores que aceptaron los gobiernos del PASOK y Nueva Democracia.
Desde entonces se han puesto a la venta recursos tan valiosos como la empresa de agua de Salónica, grandes extensiones de tierras, concesiones de servicios turísticos en las islas griegas, 14 aeropuertos regionales, la empresa de trenes de Grecia, inmuebles del estado, concesiones de autopistas, loterías, campos de golf, carreras de caballos, empresas de distribución de gas, empresas de energía, puertos regionales, marinas y el valioso puerto del Pireo, uno de los más grandes del Mediterráneo, localizado estratégicamente en una de las puertas de entrada a Europa.
El proceso de privatizaciones hace recordar a los que se llevaron adelante en la década de los ´90 en América Latina, donde multinacionales extranjeras y algunos capitales locales se hicieron con las “joyas de la abuela” de los países del sur, asfixiados económicamente por inmensas deudas impagables y con planes de “ajuste” controlados por el FMI y el Banco Mundial.
Sin embargo, debido a la persistente resistencia obrera y popular durante estos años, con más de 30 huelgas generales y manifestaciones, junto a las permanentes crisis políticas, hasta ahora no se pudieron vender muchos de esos activos, que ahora la Troika intenta rematar al mejor postor.
En el año 2013, la empresa estatal de privatizaciones convocaba a un concurso por semana para entregar activos en venta, mientras el presidente de la entidad era obligado a renunciar por corrupción, al haber favorecido a magnates de la construcción griegos con contratos estatales.
Ese mismo año se entregaba la explotación de minas de oro a cielo abierto a una empresa canadiense, Eldorado Gold Corporation de Canadá, que comenzaba con obras en el norte de Grecia a pesar de las protestas de miles de manifestantes por la contaminación, en una zona dedicada al turismo. Detrás de la privatización de la mina se esconde una oscura historia que se remonta a los años 90, donde están implicados grandes empresarios griegos como la familia Bobolis (propietarios de un holding de TV y periódicos) e inversores extranjeros como Goldman Sachs.
Bajo el gobierno de Samarás de Nueva Democracia, la empresa de loterías del estado, con altas ganancias, fue entregada a un empresario griego amigo del Primer ministro.
El proceso de privatizaciones generó mucho rechazo popular, percibido como una vía para favorecer los “negocios” privados de los amigos del poder, y como una entrega a precio de coste de patrimonio nacional a empresas multinacionales.
En mayo de 2014 se realizó un referéndum en Salónica, no autorizado por el gobierno central, donde el 98% de los votantes rechazaron la privatización de la empresa de agua.
Por eso una de las promesas del programa electoral de Syriza era frenar el proceso de privatizaciones en curso y revisar las que se habían realizado “bajo sospecha”.
Pero a las pocas semanas de llegar al gobierno su política cambió, mostrándose abiertos a continuar con las privatizaciones. Finalmente, han firmado una entrega completa, mayor que la del memorándum anterior, incluyendo la empresa de electricidad que hasta hace poco se negaban a tocar.
Las privatizaciones de Syriza
En marzo de este año, el ministro de Energía y Medio ambiente, Panagiotis Lafazanis, aseguró que el gobierno iba a replantearse la privatización en curso de la compañía operadora de trenes, Trainose, y la Compañía Helena de Mantenimiento de Material Rodante. Pero en el nuevo programa aceptado esta semana figura la privatización de estas empresas.
Algo similar sucedió con la privatización del puerto del Pireo. Antes de las elecciones Syriza había prometido su paralización, pero al poco tiempo se retomó la venta.
Muchos trabajadores del puerto votaron a Syriza, pero rápidamente chocaron con la política del gobierno en esta cuestión crucial.
"Antes de las elecciones dijeron claramente que no continuarían con las privatizaciones. Al contrario, había planes de gestionar los puertos y otros activos griegos bajo la administración pública", dice un integrante de organizaciones sindicales de trabajadores del puerto en un video.
Sobre la presencia de la empresa de capital estatal china, Cosco, dicen los trabajadores: "Nos ofende porque esto fue casi un regalo para Cosco (...) Cosco es un agujero negro en cuanto a derechos laborales". En la zona del puerto gestionada por esta empresa, los trabajadores tienen salarios más bajos y menos derechos colectivos y sindicales. Actualmente, Cosco puja por la nueva privatización, junto a otras empresas como la danesa Maersk, International Container Terminal Services de Filipinas, la estadounidense Ports America y la neozelandesa Utilico.
Hace un mes, hubo movilizaciones de los trabajadores del Pireo, organizadas por sectores afines al KKE. "Los puertos y las terminales son del pueblo", cantaban. "No a los monopolios capitalistas". La manifestación se trasladó hasta la sede del ministro de Syriza responsable del control de los puertos.
Empresas alemanas, francesas, rusas, norteamericanas, chinas y de las burguesías petroleras árabes están interesadas en los activos de Grecia, rematados a precio de remate.
El programa acordado con la Troika supera de forma exorbitante el plan de privatizaciones que estaba en curso. Aun así, no está para nada claro de dónde se podrán obtener 50.000 millones de euros. Hasta ahora, desde el 2011, solo se vendieron activos por valor de 7.700 millones (de cuales no se cobró ni la mitad).
Una historia de entrega y expolio de los recursos nacionales que ahora continúa el gobierno de Syriza, pero que generará nuevas resistencias obreras y populares, como ya anunciaron los trabajadores del Pireo.

Josefina L. Martínez
Nació en Buenos Aires, vive en Madrid. Es historiadora (UNR). Autora de No somos esclavas (2021). Coautora de Patriarcado y capitalismo (Akal, 2019), autora de Revolucionarias (Lengua de Trapo, 2018), coautora de Cien años de historia obrera en Argentina (Ediciones IPS). Escribe en Izquierda Diario.es, CTXT y otros medios.