El sábado se iniciaron los encuentros locales. La participación fue mínima; las encuestas reflejan acuerdo, pero un desconocimiento de casi el 80%.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Lunes 25 de abril de 2016
“Un cuchillo sin hoja que carece de mango”
Así se inició esta nueva fase “participativa” del Proceso Constituyente, casi sin participación. Aunque días atrás, el vocero de Gobierno, Marcelo Díaz, anunciaba que "ya van más de 400 encuentros locales inscritos y más de 15.000 inscripciones individuales", la realidad es que los encuentros locales fracasaron. Algunos debieron ser suspendidos, otros con una mínima participación. Llegaban los miembros del Consejo de Observadores y no había nadie.
Las encuestas recogen que hay acuerdo con la necesidad de una nueva Constitución, pero cerca del 80% dice no saber cómo participar. ¿Cómo se explica?
Una activa oposición
La Derecha con sus medios de comunicación, realizan una fuerte y activa oposición. En reciente reunión, descalificaron el proceso, y amenazaron con restarse. No tenían acuerdo sobre los pasos a seguir, lo que retrasaba la decisión final a adoptar. Piñera jugaría un rol protagónico.
Se baraja la idea de presentar un texto de reformas a la actual Constitución. La intención con esto es que hay que mantener la Constitución de Pinochet, pero aggiornarla, remozarla, maquillarla con algunos cambios; no ir a “una nueva Constitución”.
Como parte de esta política y campaña comunicacional, renunció uno de los suyos en el Consejo de Observadores, y podría renunciar otro más. Tras largas discusiones internas, finalmente decidieron dejar que “su gente” participe en los encuentros. Pero, el peso de su oposición no reside en sus fuerzas, debilitadas.
Nueva Mayoría y Gobierno a medias
La escasa participación, responde también a la posición del Gobierno y la Nueva Mayoría. En el conglomerado oficialista hay divisiones como en todos los puntos de su Programa. Un sector expresó reiteradamente su oposición al Proceso Constituyente. Amparados en distintos argumentos pretendían dejarlo para un futuro indefinido. Ya en marcha, se resisten a impulsarlo.
Pero, sobre todo, es por la posición del Gobierno. Una campaña de educación cívica previa que fue menos que modesta, despolitizante, infantilizante, con su “constitucionario”. Una fase de participación con anuncios apenas difundidos y con una participación más que limitada. Se apela a la inscripción individual en una página web. Se convoca a encuentros locales, que nada tienen que ver con los provinciales y regionales, y que no son vinculantes. Se suman los límites impuestos a la participación de los propios partidos oficialistas.
Es decir, una participación de cartón, consultiva, sin llamado a la deliberación pública y sin difusión masiva. Por temor a los empresarios y a la Derecha, porque la participación es para recubrir con un barniz de legitimidad lo que redactarán y decidirán ellos.