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Red Internacional
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Cuarentena y Crisis Económica. #ProhibiciónDeDespidos: una medida urgente para que el pueblo trabajador no pague la crisis

Mientras el Gobierno negocia con las patronales, la CGT ofrecer acordar la baja de salarios. De tocar las ganancias de los grandes capitalistas no habla ninguno de los dos.

Lunes 30 de marzo de 2020 23:08

La voracidad empresaria no tiene límites. No respeta tiempos o enfermedades. No se detiene ante las consecuencias sociales de privilegiar sus ganancias. Los grandes capitalistas, aquellos que disfrutan la cuarentena en sus countryes y mansiones, ya empiezan a despedir, profundizar la precarización laboral o bajar salarios.

Un informe de la CTA publicado este lunes da cuenta de las diversas formas en que las patronales intentan avanzar contra los derechos de los trabajadores. Allí se consignan despidos, baja de salarios y persecución antisindical a quienes reclaman por las condiciones sanitarias, entre otras cuestiones.

En su discurso de este domingo por la noche, el presidente dijo que iba a ser “muy duro” con quienes despidieran. Sin embargo, esa supuesta dureza ya viene con retraso. Como viene mostrando La Izquierda Diario, los despidos vienen creciendo en cantidad y extensión desde que empezó la cuarentena. El Gobierno recién habló del tema cuando se conoció la amenaza de Techint. Antes, a pesar de las múltiples denuncias, no había emitido comentario alguno.

Este lunes el Ministerio de Trabajo decretó la conciliación obligatoria y suspendió los despidos decretados por ese monopolio. Para miles de trabajadores se abre una situación de angustiante esperar que durará una quincena. El Gobierno no garantizó que en dos semanas no quedaran en las calles. Por el contrario, más temprano, en una entrevista radial, Alberto Fernández había destilado un discurso negociador, bastante alejado del que tuvo el domingo por la noche.

La pretendida dureza del Gobierno hacia los empresarios viene pesando poco en los hechos. El desabastecimiento de productos como alcohol en gel o barbijos sigue siendo constante a pesar de las amenazas del presidente. Lo mismo ocurre con la constante suba en los alimentos. Los publicitados operativos de la AFIP no alcanzan a hacer que los precios bajen. Los Precios Máximos son más una declaración de intenciones que una herramienta de control real.

Si esa es la dureza que se va a usar con quienes despidan, las patronales no tienen de qué preocuparse.

El panorama para la clase trabajadora y los sectores populares puede ser durísimo. Un reciente informe de la consultora Analytica cifra en 12 millones los puestos de trabajo que podrían estar eventualmente en peligro en el marco del golpe económico que implica la cuarentena.

Hay que impedir esa situación. La clase trabajadora no puede ser la sufra los golpes que implica el confinamiento masivo.

Prohibir los despidos y enfrentar los ataques patronales

La conducción de la CGT ya anunció que está dispuesta a negociar a la baja los salarios de la clase trabajadora para, supuestamente, frenar despidos. En un momento en que el costo de vida no para de subir, la burocracia millonaria que usurpa la cúpula de los sindicatos le dice a millones de asalariados y asalariadas que tienen que ajustarse aún más el cinturón.

Lo que tienen que hacer es completamente lo contrario, empezando por garantizar que se prohíban realmente los despidos. Héctor Daer pidió públicamente que se suspendan los artículos 221 y 247 de la Ley de Contrato de Trabajo. Sin embargo, no dijo que ocurrirá en caso de que el Gobierno no acceda. Tampoco dijo que hará con los despidos que ya se produjeron. En tiempos de coronavirus, los dirigentes sindicales actuá como en los tiempos normales: dejando abierto el camino para que los empresarios avancen contra los derechos obreros.

Ya son muchos los empresarios que dicen que los números no les cierran. No hay porqué creerles. ¿Alguien puede pensar que Paolo Rocca, el hombre más rico del país, está perdiendo plata? ¿Alguien puede creer que los bancos o las privatizadas pasan por algún tipo de crisis? En los años de Macri, éstas últimas llegaron a ganar USD 3,2 millones por día.

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 Toda empresa que despida o cierre debe ser puesta bajo resguardo de sus trabajadores. Tiene que ponerse a funcionar en función de las necesidades para enfrentar esta crisis. Nadie puede perder su puesto de trabajo. Las familias obreras no pueden ser quienes sufran las consecuencias de una crisis que ya viven de otras formas.

Frente a la voracidad patronal, las empresas recuperadas empiezan a dar un ejemplo de como se puede producir en función de las necesidades sociales y de enfrentar seriamente la pandemia.

Mientras los grandes empresarios despiden para mantener sus niveles de ganancias, los trabajadores de diversas empresas muestran una solidaridad y un compromiso que nace desde abajo. El ejemplo de la gráfica MadyGraf -que hemos difundido en este medio- es enorme. Allí los trabajadores y trabajadoras, junto a técnicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) empezaron a producir sanitizante de alcohol y mascarillas.

Es fundamental avanzar en el control obrero de todas las ramas de los servicios y la producción que deben seguir funcionando. Solo así se pueden frenar los abusos que cometen las patronales en función de garantizar sus ganancias.