Desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios y La Izquierda Diario Chile estamos impulsando esta campaña por el reparto de las horas de trabajo para que todos estén empleados y se reduzca la jornada laboral.

Beatriz Bravo Militante del Partido de Trabajadores Revolucionarios

Gabriel Muñoz Licenciado en Historia
Lunes 10 de diciembre de 2018
Por el desempleo
Durante el primer año de Piñera el desempleo ha aumentado a un 7,3% (datos INE), cifra que según el Centro de Micro-datos de la Universidad de Chile alcanza en las mujeres, un 8,1%. Ésta se dispara a más de un 17% si consideramos a la juventud entre los 18 y 29 años, jóvenes que se encuentran desocupados sin poder trabajar ni estudiar, mientras el resto lo hace en precarias condiciones anhelando el paso a planta o la esquiva “estabilidad laboral”. El Estado y los gobiernos de turno dicen que los jóvenes “somos el futuro”, pero nos roban el presente para costear su propio futuro.
Por la pobreza
Según el propio gobierno, la tasa de pobreza se encuentra en un 8,6% (más de 1.000.000 de personas). El 70% de los trabajadores en Chile sobrevive con un sueldo inferior a los $400.000, muy por debajo del precio de la Canasta Básica Familiar (CBF). No sólo desempleo y pobreza. Los trabajadores en Chile dejamos la vida en el empleo: Chile es uno de los países donde más horas se trabaja, el sexto en el mundo según la OCDE, con un promedio de 1.974 horas anuales. Esta condición nos aleja de la familia, del desarrollo social y personal, a la vez que nos somete a ritmos productivos de estrés e inseguridad y en el peor de los casos la muerte en accidentes laborales, de los cuales las empresas nunca se han hecho responsables. La jornada laboral y la distribución horaria siguen el patrón de necesidades del mercado privado de empleo y de quienes se benefician de este, pues, mientras algunos trabajan 9, 10 o 12 horas al día, otros lo hacen cuando pueden y algunos no logran entrar a un trabajo. Un orden profundamente irracional que afecta negativamente nuestras vidas mientras miles salen de sus hogares (villas, poblaciones o campamentos) en busca de trabajo sin poder obtenerlo.
Por la desigualdad
La desigualdad en Chile ha aumentado de año en año, mientras los pobres somos cada día más pobres, los ricos se hacen cada día más ricos: el 72% de las riquezas se concentran en manos del 20%. Todos estos porcentajes y cifras son señales de una realidad mucho más profunda y compleja que vivimos millones de hombres y mujeres en este país capitalista. Según los gobiernos de la Concertación y la Derecha Chile es un país exitoso, líder y dinámico en la región. Sin embargo, lo que ocultan es que ese modelo exitoso en realidad es beneficioso sólo para los empresarios, pues, los trabajadores quienes producimos la riqueza somos un mero objeto de explotación. Para nosotros no ha mejorado la vida.
En el modelo chileno capitalista sólo ganan los empresarios: No hay tiempos mejores.
El modelo neoliberal garantiza salud para el capitalista. Por eso es un modelo ejemplar para los empresarios y el imperialismo en la región, no es casual que los derechistas Macri y Bolsonaro saluden la economía chilena, pretendan imitarla, como ya lo están haciendo en materia de sistema de pensiones. Las AFP chilenas mantienen a más de un millón de pensionados vive con sueldos inferiores a $160.000, todo lo contrario a lo que ganaron las AFP el 2017, que fue de $950 millones de pesos diarios, el “modelo chileno” es completamente perjudicial.
La creación de empresas va diariamente en aumento y más del 50% de los servicios básicos están en manos de transnacionales (agua, luz, transporte, teléfono). Chile es un jugoso negocio para los capitalistas nacionales y extranjeros.
Por si no fuera poco la agenda de Piñera cada vez se orienta a reformas contra los trabajadores: planea una Reforma Laboral, cuya principal finalidad es abaratar los costos del despido a los empresarios, por esto buscan quitar la indemnización por años de servicio, por eso buscan contratos cada vez cortos y precarios, como por ejemplo el Estatuto laboral juvenil. Quieren que nosotros paguemos los costos de la estrechez económica, la baja inversión extranjera y los problemas existentes en la economía mundial. La situación está así sólo nos quedan dos vías: adaptarnos o luchar. Nosotros creemos que tenemos todo el derecho a exigir otra forma de trabajar y desarrollar nuestras vidas. El trabajo puede resolver nuestras necesidades y las de los desempleados. ¿Cómo?
· Queremos trabajar 6 horas, 5 días a la semana y que se reparta la jornada entre los desempleados para que todos trabajemos.
· Sin rebaja salarial y aumento del sueldo mínimo acorde a la canasta básica familiar
Desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios y La Izquierda Diario Chile estamos impulsando esta campaña por el reparto de las horas de trabajo: para que todos estén empleados y la reducción de la jornada: para no dar la vida entera en el trabajo. Creemos es posible reducir la jornada de 45 a 30 horas distribuidas entre 5 días. Este reparto y reducción no rebajar los salarios y tendría como base un aumento del sueldo mínimo a los niveles de un ingreso básico vital de $450.000 pesos. Este es el único camino para acabar con la pobreza, el trabajo agobiante, el desempleo y las afecciones a la salud.
La culpa es del capitalismo, no nuestra
Este escenario de desempleo, pobreza y desigualdad no es nueva.Tras 200 años de capitalismo en Chile, los empresarios y sus políticos han batallado por seguir dirigiendo la sociedad bajo sus intereses, descargando las crisis y debilidades de su propio sistema social sobre nuestros hombros. Despiden para así tener un “ejército de reserva” dispuesto a trabajar en las condiciones más precarias, no por decisión, sino por obligación. Pero la clase trabajadora ha dado sus propias batallas que han permitido que los pocos derechos que hoy tenemos existan, es utópico pensar que la clase explotadora va a querer entregarnos algo sin oponer su resistencia, pues el mundo sobre el cual han construido sus lujos y privilegios se tambalea. Es así como infunden el miedo de la automatización y los avances tecnológicos que dejarían a miles en la calle, pues las máquinas nos reemplazarían.
Otro resultado irracional del capitalismo, pues lo lógico sería que los avances tecnológicos permitan liberarnos cada vez del trabajo manual y pesado, repartiendo las horas de trabajo y pasando menos tiempo en el trabajo, destinando la riqueza a las necesidades sociales. Los capitalistas pondrán en contra nuestra todo lo que debería servirnos para mejorar nuestras vidas: dijeron antiguamente que las mujeres no deberían trabajar pues bajarían el salario de los varones, dicen actualmente que las maquinas aumentarán el desempleo y, perversamente, dicen que los inmigrantes vienen a quitarnos el empleo, pero ellos no tienen la culpa de qué salario se paga y cómo se reparte las horas de trabajo.
Reducir la jornada por medio de afectar las ganancias de los empresarios
La historia pasada y presente nos enseña que nada se obtiene sin esfuerzo y lucha. Esta idea tan simple de organizar el trabajo al servicio de las necesidades de la mayoría y no de las ganancias de una minoría será resistida por los dueños de Chile y sus partidos de la Derecha y la Concertación. Por lo tanto no avanzará por medio de “convencerlos” o “negociar alianzas” como lo hace el Partido Comunista.
Camila Vallejo, diputada del distrito 26 de La Florida, propone un proyecto que busca reducir la jornada laboral a 40 horas. No es un proyecto apoyado por el PC ni otro bloque de oposición. Su propuesta es esencialmente insuficiente y no explica quien cargaría el pago del reparto de la hora no trabajada. Es más, dice, que esta propuesta aumentaría "la productividad y fomentará que el trabajador se sienta parte de lo que produce". Es decir no plantea que se debe afectar la ganancia y que es urgente aumentar los salarios al límite de garantizar las necesidades vitales. Es un proyecto reformista que busca caer bien a los empresarios, quienes supuestamente, ganarían más pues los trabajadores estarían más contentos con una rebaja de apenas 5 horas. Parten del principio utópico e idealista de que los intereses entre empresarios y trabajadores pueden armonizarse. Por eso su campaña es sólo una ley dentro de los salones del parlamento y ninguna de sus organizaciones sindicales (como la CUT) proponen arrancar con una lucha férrea algo tan mínimo como trabajar menos.
Ya es suficiente: ¡Ni un peso más para los empresarios!
Buscamos que esta campaña sea discutida en los sindicatos, organizaciones sociales y territoriales. Pues sólo nuestra fuerza y unidad es la que logrará imponer esta reducción, pues afectaremos sus ganancias al cuestionar y querer poner en jaque a ese derecho empresarial de poder despedir y pagar salarios bajos como siempre se les antoja. Confiamos en que es posible otra vida más que la que se vive en los marcos del capitalismo. Este sistema que sostiene a un mundo organizado irracionalmente y que nos está llevando a la destrucción. Para que esta campaña pueda instalarse requiere de destinar parte de nuestras vidas.
Para el PTR esta campaña se liga a un proyecto de político de sociedad, donde los medios técnicos y científicos estén al servicio de quienes producen y no de un puñado de capitalistas. Por eso construimos un partido en lugares de trabajo y estudio, y agrupaciones basadas en la lucha social contra el capitalismo, cuya perspectiva sea acabar con este Estado y reemplazarlo por otro basado en un gobierno obrero que organice la vida social y económica del país para resolver las necesidades sociales de todos y todas.
¡Nuestras vidas valen más que sus ganancias!