Este viernes 15 de noviembre el Alto Consejo de Coordinación Económica de Irán anunció el racionamiento de los combustibles aumentos de hasta un 300%. La respuesta de la población fue inundar las calles con una protesta generalizada. La brutal represión se cobró más de 20 muertos, miles de heridos y detenidos.

Santiago Montag @salvadorsoler10
Lunes 18 de noviembre de 2019 11:36
Miles salieron a las calles durante tres días en movilizaciones extendidas por todo el país. El viernes el Gobierno aumentó sorpresivamente en un 50% el precio del combustible, limitado a 60 litros, que pueden adquirirse con una tarjeta de racionamiento, por lo que el litro pasa de 10.000 riales a 15.000 riales (13 centavos). Quien supere esa cantidad deberá abonar, unos 30.000 riales (26 centavos de dólar), de esta manera el aumento es del 300% total. Si bien es el precio más barato del planeta, la situación económica es insostenible para los iraníes.
La rebelión persa
Las protestas estallaron Irán desde el viernes, con decenas de miles de manifestantes, algunos medios como Farsnews hablaban de 100.000 personas en todo el país. Los conductores detuvieron sus autos en medio de las principales autopistas para protestar contra el anuncio bloqueando las principales arterias de las ciudades.
Tres ciudades comenzaron las protestas el viernes, Shiraz, Bandar Abbas y Ahwaz. La brutal represión que dejó tres muertos y cientos de heridos en las primeras horas, provocó la indignación de cientos de miles, contagiando la rabia al resto del país durante el sábado, alcanzando la capital Teherán, y a otras ciudades importantes como Tebriz, Isfahan, la religiosa Mashhad, y varias ciudades con gran componente de trabajadores.
En principio las protestas fueron contra el aumento del combustible, la precariedad de la vida que impone en gran parte el bloqueo económico de EE. UU. desde 2018 y la inflación que alcanza casi el 50%. Pero rápidamente los reclamos económicos se convirtieron en exigencias políticas, una característica transversal de todos los movimientos de protesta que vive actualmente el planeta.
Las movilizaciones de carácter policlasista levantaron demandas diversas, incluso algunas que llegaban a reivindicar al dictador Sha Reza Pahlevi, que cayó con la revolución iraní de 1979. En muchas de las manifestaciones se escucharon consignas por la destitución del régimen y por la renuncia del Ayatollah Khamenei. También se escucharon cuestionamientos a la intervención de Irán en otros países de la región mientras que el país vive una profunda crisis económica.
Vía redes sociales se viralizaron volantes que llamaban a los iraníes a crear bloqueos en las calles principales deteniendo los autos. Un video muestra un camionero en Teherán que cargaba piedras, tirando la carga en una ruta de tres carriles, quienes estaban allí festejaron este acto. En Shiraz e Isfahan los conductores de colectivos escolares anunciaron huelga, por esto, se suspendieron las clases.
Los combates contra la policía fueron extendidos, se incendiaron vehículos de la policía y colectivos, se asaltaron bancos e incluso despedazaron municipales, toda una expresión del odio que hay contra el régimen de los ayatorllahs. Al menos hubo 20 muertos por la represión, y según prensa iraní más mil detenidos.
Si bien la protesta se caracterizó por ser espontánea y convocada por redes sociales, los trabajadores de Haft-Tapeh y del Bazar de Teherán están en huelga, también los estudiantes de la Universidad de Kurdistán y la Universidad de Tabriz se han unido aportándole un carácter organizativo. Por esta razón, la ONG Netblocks ha denunciado que el gobierno iraní cortó los servicios de internet y telefonía móvil para aislar a la población, una jugada que generó más bronca.
Crisis política y económica
El régimen iraní viene enfrentando una crisis económica que se profundiza con las sanciones impuestas por Donald Trump en su estrategia de ahogo económico para que los Ayatollahs abandonen su plan nuclear. Estas sanciones arrastraron al país a un déficit de dos tercios del presupuesto anual de 45 mil millones de dólares. Según el FMI, la economía iraní se contraerá en 9,5% este año. La inflación no hace más que dispararse mientras miles ingresan a la pobreza cada año. Para mantener pasivas a las masas el régimen tiene un plan de asistencia social a través de subsidios, entre ellos al combustible que es de los más baratos del planeta.
El argumento del presidente Rouhani, es que para poder evitar el hambre de 60 millones de iraníes (tres cuartas partes de la población) es necesario trasladar el subisidio al combustible hacia los “planes sociales”. Un argumento irrisorio para cualquier iraní, ya que la desconfianza en el gobierno es generalizada. En el mismo sentido, el Líder Supremo Khamenei respaldó la medida de aumento planteando que es irreversible, mientras condenaba a los “violentos” que salieron a las calles.
Irán viene de descubrir uno de los yacimientos de petróleo más importantes de los últimos años, que le agregan 56 mil millones de barriles a sus reservas. A pesar del hallazgo, el Alto Consejo Superior de Economía – compuesto por el Presidente del país, el Jefe del Poder Judicial y el presidente del Parlamento- decidió tomar la medida que afectará los precios de todos los productos del mercado, incluyendo a los trabajadores que viajan todos los días en transporte público.
Hace pocos días se había anunciado que Irán enriquecerá uranio en 10 veces, lo que rompe nuevamente con las restricciones del Acuerdo Nuclear. Esto genera mayores tensiones con EE. UU., la Unión Europea, y sus aliados regionales como Arabia Saudita e Israel. El objetivo del régimen es presionar a la UE para que haya avances en que EE. UU. vuelva al acuerdo nuclear para revertir el bloqueo económico impuesto en 2018, momento en que comenzaron las tensiones militares.
La medida de aumento fue criticada por sectores opositores, y varios clérigos chiítas salieron a pedir que se retrotraiga el aumento para evitar más violencia. Incluso el mismo presidente Hassan Rouhani se había opuesto a la medida propuesta por un consejo de técnicos, por opinar que le costaría grandes pérdidas para las próximas elecciones parlamentarias. También varios economistas iraníes plantearon que el aumento no es significativo para brindarle un impulso financiero a las arcas estatales, ya que está estimado en $800 millones de dólares al año.
Irán despertó
Aunque no son frecuentes las manifestaciones en Irán, menos aún las que contienen consignas políticas, desde el 2017 se vienen intensificando con fuertes exigencias que apuntan al régimen político islámico instaurado luego de la Revolución de 1979.
Los levantamientos en Irak y Líbano, donde el régimen chiíta tiene gran influencia en sus gobiernos, los enfrenta a un verdadero dolor de cabeza. Particularmente en Irak donde los manifestantes combaten abiertamente la estrategia internacional iraní con bloqueos a puertos como en Umm Qasr, a refinerías como la de Dimaniyah, el acceso terrestre de la provincia de Maysan al estratégico centro petrolero de Bazirgan.
Era cuestión de tiempo que las masas libanesas e iraquíes influencien a las iraníes. En un contexto de lucha clases a nivel mundial, con tensiones sistemáticas que ahogan a la población iraní, la República Islámica está siendo sacudida nuevamente por una bronca que es difícil de contener por los medios tradicionales. Luego de guerras reaccionarias en el Medio Oriente, las protestas que superan el sectarismo religioso contra los regímenes no muestran signos de desaceleración, sino que llegaron para hacer cumplir sus demandas.

Santiago Montag
Escribe en la sección Internacional de La Izquierda Diario.