Gerardo Otero, jefe de la fuerza que asesinó a Santiago Maldonado, fue votado por unanimidad como presidente de la Comunidad de Policías de América (Ameripol).
Juana Galarraga @Juana_Galarraga
Sábado 28 de octubre de 2017

La Gendarmería Nacional Argentina viene siendo profundamente cuestionada por su accionar represivo el día que desapareció Santiago Maldonado. La comunidad mapuche Pu Lof de Cushamen denuncia hostigamiento y amenazas permanentes por parte de la fuerza, desde hace tiempo. Sin embargo, fue la desaparición y posterior hallazgo sin vida del joven artesano, lo que dejó en el centro de la escena y en el marco de fuertes denuncias a los uniformados verde oliva.
La familia de Santiago realizó una conferencia de prensa el viernes. En esta oportunidad, volvió a reafirmar que lo que le sucedió a Santiago fue una desaparición forzada. A pesar del paso de tiempo y de las sucesivas operaciones políticas, judiciales y mediáticas, la única hipótesis que se sostiene es que la desaparición y muerte del artesano, es responsabilidad de la fuerza represiva.
Sergio Maldonado también había reafirmado su denuncia el jueves en una conferencia que brindaron los familiares ante la CIDH.
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El mismo día que la familia Maldonado salió nuevamente a hablar ante los medios, a desmentir versiones falsas y aportar claridad entre tanta carne podrida que circula, la Gendarmería Nacional recibió un reconocimiento de carácter internacional. El jefe de la fuerza, el comandante general Gerardo Otero, fue elegido Presidente de la Comunidad de Policías de América (AMERIPOL). Según fuentes oficiales, Otero asumirá el cargo el año próximo al frente de la organización compuesta por 33 cuerpos de policía.
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La decisión se tomó por unanimidad en el marco de la X cumbre del organismo que se realizó en Santiago de Chile. La celebración contó con la participación de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet. La mandataria del país vecino encabezó la apertura del acto y de observadores internacionales de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC); la Organización de los Estados Americanos (OEA); la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL), y policías de diversas partes del mundo.
“El Comandante General Gerardo Otero, jefe de la Gendarmería Nacional, fue designado por unanimidad, hecho sin precedentes para la República Argentina. Nuestro país agradece el reconocimiento internacional por parte de un organismo de tal magnitud como AMERIPOL y renueva, de esta manera, el compromiso asumido por el Gobierno Nacional de luchar incansablemente para combatir el narcotráfico y el crimen organizado en todo el país”, sostiene el ejecutivo nacional en un comunicado publicado el jueves en el sitio oficial argentina.gob.ar.
Bachelet celebró el trabajo de la organización en materia de seguridad regional. Sin dudas, lo que Michelle Bachelet celebra, es el acuerdo en la persecución a los que luchan y en particular, a las comunidades mapuches que a un lado y otro de la cordillera pelean contra la entrega de las tierras y los recursos naturales a manos de empresarios extranjeros. Tal como atestigua la detención ilegal del lonko mapuche Facundo Jones Huala y el pedido de extradición por parte del Estado chileno que pesa sobre él, ambos gobiernos trabajan en la defensa de intereses empresarios.
Según informó la agencia de noticias oficial Télam, “la decisión de nombrar al director de Gendarmería es un destacado reconocimiento que otorga este conjunto de fuerzas internacionales al rol de esa fuerza de seguridad argentina en la lucha contra el narcotráfico, contra el crimen organizado y a su labor diaria en materia de seguridad pública”.
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La decisión constituye un espaldarazo para el Gobierno argentino y su Ministerio de Seguridad, en tanto la familia de Santiago Maldonado sigue señalando la responsabilidad de la Gendarmería por la muerte del joven, el encubrimiento por parte del Estado argentino y exige la renuncia de la ministra Patricia Bullrich. Los fundamentos por los que se escogió a Otero, parecen extraídos de un spot publicitario de Cambiemos.
Desde un primer momento, tras la desaparición de Santiago, Bullrich bancó con todo a la Gendarmería y sostuvo que no iba a “tirar por la ventana” a ningún gendarme. Luego, tras las versiones contradictorias de los efectivos de la fuerza, los mensajes de whatsapp que trascendieron, las miradas se fueron cerrando cada vez más sobre los gendarmes. Ahora, tras la aparición del cuerpo y la profundización de la crisis que el hecho generó en el oficialismo, la designación de Otero y el reconocimiento del accionar de la fuerza de seguridad no es más que una provocación hacia la familia y hacia todos aquellos que luchan por justicia para Santiago.
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¿Se puede premiar al jefe de una fuerza compuesta por efectivos que se jactan de “garrotear indios” durante días, de “darles corchazos para que tengan”? ¿Qué prestigio reviste una fuerza que protagoniza hechos bochornosos, como la escena del gendarme carancho sobre la Panamericana? ¿Qué aportes a la seguridad pública hacen quienes en realidad, espían y persiguen ilegalmente como hizo la Gendarmería con la familia de Santiago, o como hace desde hace años con el proyecto X?