Las comunidades totonaca y nahua de la sierra de Puebla denunciaron que la empresa Deselec 1-Comexhidro ha presionado para que se apruebe su megaproyecto.

Óscar Fernández @OscarFdz94
Jueves 5 de noviembre de 2020
Desde el año pasado, la empresa ha pretendido la construcción la construcción de su planta hidroeléctrica con miras a dar energía a empresas como Walmart y Suburbia. En nuestra nota al respecto, señalábamos que "ya desde 2017, en tiempos de Peña Nieto, los habitantes de varios municipios habían declarado estar en contra del PHP1"; hoy, a dos años de gobierno de López Obrador, la empresa ha presionado a las autoridades del municipio de Ahuacatlán para que les renueve el permiso de construcción.
Y es que después de una fuerte campaña que llegó a tener las adhesiones de comunidades aledañas y de otros estados, frentes de campesinos, organizaciones ambientales y solidarias, finalmente en enero de este año, las autoridades le revocaron el permiso a Deselec 1-Comexhidro. La empresa respondió interponiendo un recurso de amparo, mismo que fue denegado el pasado mes de octubre; al respecto, los habitantes declararon el pasado 27 de octubre:
“Los pueblos nahua y totonaco de la Sierra Norte reconocemos y apoyamos la buena actuación de las autoridades municipales de Ahuacatlán, que en lugar de venderse como hacen tantos, actuaron conforme a derecho ante nuestra exigencia de cumplir con su obligación de garantizar y proteger nuestros derechos al territorio, al agua, al medio ambiente sano y a nuestra autonomía”.
La cuestión principal es que hay una laguna que pretendía ser resuelta en el mismo juicio de amparo que se pospuso para este mes, dado que Deselec 1-Comexhidro tiene los permisos federales para operar y llevar a cabo su megaproyecto, pero resultaron negativas las encuestas locales llevadas en las comunidades afectadas, quienes se rehusaron a que se construya la hidroeléctrica.
Las comunidades de Ahuacatlán, Ajajalpan y otros reunidos tanto en el Consejo Tiyat Tlali como el Consejo Regional Totonaco aseguran que de construirse el megaproyecto, “las consecuencias por la violencia y confrontación que se podrían generar en la Sierra Norte podrían ser desastrosas”.
«No queremos que nos violenten, no queremos confrontación, no queremos proyectos de muerte que sólo enriquecerán más a las empresas Walmart, Suburbia, Vips. Exigimos que la empresa se retire definitivamente, que nos deje en paz y que el gobierno federal respete nuestros derechos.»
Con información de Desinformémonos, Somos el Medio y Sin Embargo.

Óscar Fernández
Politólogo - Universidad Iberoamericana