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Red Internacional
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Venezuela

CRISIS ECONÓMICA Y SOCIAL. ¿Pueden los comités de abastecimiento de Maduro solucionar la escasez?

El gobierno ha anunciado los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) frente a la escasez, pero no es otra cosa que un nuevo sistema de racionamiento que lejos está dar una solución de fondo.

Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon

Viernes 10 de junio de 2016

Este jueves por la tarde Maduro una vez más volvió hablar de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) sosteniendo que son para “garantizar el abastecimiento que es atacada todos los días por el capitalismo que conspira y que ataca al pueblo”. Pura verborragia, y ha sido prácticamente el mismo discurso de toda la semana incluyendo una marcha que realizara el martes en apoyo a dichos Comités. Los CLAP son supuestamente para distribuir los productos básicos que escasean donde los productos serían distribuidos casa por casa, pero no es otra cosa que un nuevo sistema de racionamiento.

Es que se vive una agobiante crisis económica, un país en total recesión abierta, una reducción brutal de las importaciones para garantizar los compromisos de una extenuante deuda externa, una escasez que golpea de la manera más severa al pueblo, mientras los precios arrecian de una manera desmedida a la par que el poder adquisitivo de la población va en una vertiginosa caída. No son adjetivos para describir una situación lo que escribimos acá, es una realidad palpable que se vive en el país, y quién la paga en lo más profundo es el pueblo trabajador y los pobres, de una situación que ya tiene más de tres años y se ha ido agravando con el paso de los meses.

Entre los productos que más escasean se cuenta la leche, carne de res y de pollo, café, mantequilla, aceite, azúcar, pasta, harinas de maíz y de trigo y huevos, entre otros, así como artículos de higiene personal como pañales, champú y jabón y de limpieza, sólo para mencionar aquí alguno de los productos básicos más sensibles, y un pueblo teniendo que hacer largas colas para intentar conseguirlos. El día miércoles el ministro para la alimentación, Rodolfo Marco Torres, informó que “la producción de alimentos mejorará con la llegada de 515 mil toneladas de materia prima, contentiva de maíz blanco y amarillo, arroz paddy, trigo duro y trigo panadero, torta de soya”, pero nunca se le ve la mantequilla a la tostada.

Y mientras todo esto acontece, el gobierno de Maduro viene autorizando cada vez más los aumentos de precios en productos de la canasta familiar como parte del aceleramiento de sus concesiones a los empresarios. Y ya se acordaron nuevos precios a unos 50 rubros de la cesta básica y artículos de primera necesidad, entre ellos, carne, pollo, leche, harinas pastas y otros alimentos, además de varios medicamentos y productos de higiene personal. Y estos anuncios significan otro duro golpe a la economía de las familias obreras y populares, demostrándose que el gobierno orienta su política económica hacia ajustes mayores.

El gobierno lanza los CLAP al mismo tiempo que se desarrollan protestas por la escasez en distintos lugares del país y sobre ahora en la propia Caracas la ciudad supuestamente “más abastecida” como aconteció la semana pasada en el propio centro y en los hechos ocurridos en partes de la región este de la ciudad el miércoles y este jueves.

El gobierno alega como siempre que es la derecha la que organiza estas protestas, obviando una cruel realidad de la vida de un pueblo que ya agota más que la paciencia. Y no se puede silenciar la realidad del profundo malestar social, de esa rabia y hastío del pueblo contra las condiciones agobiantes que se viven y las precarias condiciones de vida. Que la derecha se aprovecha de la situación, eso ya se sabe, y sobre todo cargada de un discurso más que demagógico, pues lo que se trae entre la manga son planes que también le harán pagar al pueblo la crisis.

El gobierno llegó a la desfachatez de prohibir que lo negocios de las cinco principales avenidas de Caracas no vendan ninguno de los productos esenciales con el argumento de que los llamados bachaqueros venían hacia el centro de la ciudad a comprar por lo que se formaban largas colas, pero la verdad es que busca ocultar una realidad del paisaje que reina en el centro de la ciudad por la escasez, las interminables filas buscando adquirir un producto esencial. Pero el problema lo traslada a las barriadas más pobres, donde las colas se han redoblado en los pequeños comercios o centros comerciales.

Pero es un hecho que la política de superar la escasez y el desabastecimiento del gobierno ha fracasado en todos estos años, y es que tanto los viejos planes como los CLAP ahora, y toda la supuesta lucha oficial del gobierno contra el desabastecimiento no responden en lo más mínimo a la acuciante situación y la catástrofe que cada vez más se avecina. Y el mismo gobierno se contradice sobre una política que ni ellos tienen clara, por un lado hay dirigentes políticos que hablan que el 70% de los productos serán distribuidos por los dichos CLAP, mientras que otros hablan de que el 50% será por esta vía y el otro 50% a través de las cadenas de comercialización privadas, incluso hablan de planes pilotos, develando la total improvisación de lo que dicen que van a ejecutar.

Estos CLAP de que el gobierno ahora hace alarde, según su discurso serían organizados por el pueblo, pero esto no está más que lejos de la realidad, en verdad, no se trata de los ya montados y cooptados consejos comunales –un brazo más del Estado-, que ni tienen estructura ni capacidad para administrar toda una red de distribución a todo un pueblo, y que se manejan burocráticamente, prestándose a todo tipo de favoritismos e intereses políticos del gobierno, y no hacen otra cosa más que gestionar los planes gubernamentales.

Pero incluso, tampoco esto es tal la “organización por el pueblo”, en verdad estos CLAP que se desarrollen estarán bajo la tutela y dirección de una burocracia estatal que se ha mostrado más que corrupta, como ya quedó demostrado en el caso de los mercados Bicentenarios donde la propia corrupción se los tragó, y ahora donde menos control hay, más se prestará al manejo de tales corruptelas. Sobre el tan hablado “poder popular” por parte del gobierno, que de “popular” tiene poco y nada como ya hemos escrito en otros artículos.

Para enfrentar la escasez: Comités de Abastecimiento populares

En verdad, frente a la escasez, el desabastecimiento, el mercado negro y la especulación, que justamente se hace con los productos más básicos y sensibles para la población, es necesario que sean realmente los trabajadores y los sectores populares tomen en sus manos la distribución de alimentos y bienes básicos. Pero no de la manera engañosa que quiere hacer el gobierno sus CLAP, sino imponiendo verdaderos Comités de Abastecimientos populares por zona barrial, por áreas de vivienda, pero democráticamente constituidos, y que tengan el verdadero control sin ninguna injerencia del Estado.

Frente a las arengas de los empresarios respecto a los gastos de producción, de transporte y de comercio, los trabajadores y trabajadoras y todos los consumidores debemos exigirles: Muestren los libros de contabilidad, exigimos el control sobre la política de los precios, pero hecho por los propios trabajadores y el pueblo pobre, y castigo ya para los que especulan con los alimentos básicos y los artículos de primera necesidad.

Estos comités, junto con el control obrero de la producción, además de un digno salario mínimo vital y móvil y el reparto de las horas de trabajo sin pérdida de salario, son las primeras tareas de un Plan de Emergencia obrero y popular, con que responder a esta situación imperante. Luchamos por una existencia digna para todos los trabajadores y trabajadoras, los campesinos y el pueblo pobre.

Como parte de esta lucha es fundamental que obreros y sectores populares y campesinos, logren confluir en una gran alianza capaz de poner en jaque a los responsables de su situación exasperante, parándole la mano a los ajustes que Gobierno y empresarios descargan sobre el pueblo y los planes que prepara la oposición de la derecha de la MUD. Esta es la única salida progresiva a los padecimientos que sufre el pueblo.