El día martes 7, se registraron fuertes enfrentamientos entre portuarios y personal de la Armada, en pleno Muelle Prat, debido a que la empresa OPVAL ingresó un grupo de trabajadores a un buque de cabotaje por menor sueldo que el de todos los eventuales del Terminal 2.
Viernes 10 de febrero de 2017
Distinto sueldo por la misma función
En un manotazo directo a la mesa de las familias portuarias, la empresa pretende que ante la misma función (movilizador) haya distintos valores turno. Esto es un ataque directo contra el sueldo de los trabajadores, algo inaceptable desde todo punto de vista. Así, un grupo de trabajadores eventuales de OPVAL procedieron a bloquear las rejas de acceso al Terminal 2, a lo cual los marinos respondieron con un piquete de fuerzas especiales que comenzaron a golpear a los portuarios. Esto desembocó en una batalla campal que terminó con ocho marinos heridos de diversa consideración, y cuatro portuarios detenidos.
El Buque de la Isla y los transpaletas
Los “buques de la isla” son naves dedicadas al transporte con las islas como Rapa Nui y Juan Fernández. Según TCVAL, representan sólo el 2% de la generación de turnos en la empresa. Pero, con una pésima temporada de la fruta (y un peor invierno del año pasado), los trabajadores eventuales no están dispuestos a perder ni un turno. Menos aún, cuando la empresa utiliza a los transpaleteros (transpaletas son pequeños equipos de movimiento de carga) de la famosa “Asociación del Marcial” (Asociación de Auxiliares de Embarque), la cual no es sino una contratista que provee de trabajadores eventuales a menor valor por turno que el establecido en los terminales, especialmente en momentos de conflictos y luchas. Es decir, todo un rompehuelgas que pretende hacer pelear entre trabajadores. Todo, porque le prometió a la empresa participar en manifestaciones a favor de la construcción del Terminal 2 a nombre de los portuarios.
Españoles, alemanes y Roberto Rojas
OHL es una multinacional española que en Chile está presente en obras de construcción del Metro, carreteras, y el año 2013 se adjudicó la licitación del Terminal 2 de Valparaíso, entrando a competir directamente con la Familia Von Appen, que dirige el Terminal 1 a través de Ultraport.
Su empresa mandante es TCVAL, y la suministradora de trabajadores eventuales OPVAL. En medio de la disputa entre ambas se encuentra el Sindicato de Estibadores Nº 1 de Valparaíso, en cuya presidencia Roberto Rojas Montoya se ha dedicado a disciplinar a los trabajadores con mano de hierro y convertir a Valparaíso en el único puerto mayor del país que no adhiere a la Unión Portuaria ni apoya sus luchas, para beneficio de Von Appen.
Pero, lo anterior se está terminando por dos motivos: por un lado, TCVAL no ha logrado afianzar su alianza con Roberto Rojas para aterrorizar a los trabajadores (por su misma competencia con Von Appen) y, por el otro, los trabajadores ya no están dispuestos a dejarse pisotear. Esto ha desembocado en una lucha abierta de los trabajadores, tanto contra la empresa como contra la misma directiva del Sindicato Nº 1, que no ha movido un dedo a favor de los trabajadores del Terminal 2.
Para este jueves 9, está presupuestada una Asamblea del Sindicato para que los trabajadores decidan sus pasos a seguir, que tienen que ver con la defensa del trabajo, del valor turno, la defensa de los compañeros y la defensa de los turnos perdidos.