No queremos una cultura que nos forje a las migajas del sistema, sin derecho al tiempo de ocio y desde ahí sobrevivir. Queremos transformar esta sociedad, por ello nos organizamos en una militancia revolucionaria.
Fernando Jiménez Trabajador patrimonial y columnista de La Izquierda Diario Cultura

Valeria Yañez Actriz Colectivo Artístico Tarea Urgente, gestora cultural Casa Marx Santiago
Miércoles 5 de diciembre de 2018
La muerte de Camilo Catrillanca no dejó a nadie indiferente, asesinado por la espalda a manos del estado chileno en un operativo del tristemente famoso Comando Jungla, equipo ultramilitarizado de carabineros que tiene como única misión el lograr una segunda pacificación de la Araucanía, mediante el exterminio sistemático y paciente de la cultura mapuche.
¡El estado chileno ha declarado la guerra al pueblo mapuche, y la concertación y la derecha han llevado adelante ese mandato! Bachelet fue responsable de la “Operación Huracán” con montajes ilegales y borrando evidencias de la represión.
Junto a Camilo están los nombres de Alex Lemun, Matías Catrileo, Jaime Mendoza Collío, todos asesinados en democracia.
Esa es la cara de la derecha pinochetista que busca imponer su cultura por sobre las otras, tal y como lo hizo en sus dichos el ex ministro Mauricio Rojas, quien aseguraba que el Museo de la Memoria y Derechos Humanos se trata simplemente de un montaje. Ahora con la imposición de la cultura de mercado y empresarial que está instalando el nuevo director del Centro Cultural Gabriela Mistral, Andrés Rodríguez.
El sindicato del GAM está librando una batalla en plena negociación colectiva, exigiendo la salida de Rodríguez, y además manifestándose contra el terrorismo de estado hacia el pueblo mapuche, la semana pasada realizaron un lienzo gigante en memoria de Camilo Catrillanca, dejando muy en claro que el Estado fue el responsable.
A la derecha hay que enfrentarla con organización, las y los trabajadores del GAM han roto el cerco de lo económico en materia sindical y han alzado la voz, repudiando el asesinato de Camilo, y hace unos meses sumándose también a la campaña por el derecho al aborto legal, diciendo fuerte y claro que las y los trabajadores si podemos hacer política.
Incluso si damos un paso más allá, para poder pensar qué cultura necesitamos, ¿hacía dónde tienen que enfocarse los centro culturales? El GAM es una Corporación de Derecho Privado sin fines de lucro, es decir, recibe aporte del estado y de privados, quienes están en el directorio deciden hacia dónde orientar el centro. Las y los trabajadores del arte y la cultura tenemos que luchar por terminar con los centro culturales elitistas, en manos de los empresarios que respondan a evento de marcas y empresas, decir fuerte y claro ¡Fuera Andrés Rodríguez! Para poder decidir qué cultura queremos construir, necesitamos dar la pelea por la estatización de los espacios culturales bajo administración de sus trabajadores, artistas y comunidades.
Queremos combatir el individualismo que se nos quiere imponer, donde manda la cultura del sálvese quien pueda, o de que los trabajadores y trabajadoras no podemos hacer política. Además de la experiencia que vienen realizando las y los trabajadores del GAM, hace unas semanas se nos erizaban los pelos escuchando en el acto de la por una Izquierda Anticapitalista de las y los trabajadores, realizado en el foro de la USACH, la lucha que vienen realizando los trabajadores despedidos del Ferrocarril Antofagasta - Bolivia. Viajaron desde Antofagasta a Santiago para dar cuenta de los más de 130 días de resistencia que llevan contra el grupo Luksic, quienes están en el primer lugar en ranking de los seis grupos más ricos de Chile!. Sus ganancias han aumentado en 135%, un descaro de vida que nada en la opulencia mientras deja a trabajadores y sus familias en la calle. El ímpetu a luchar de los trabajadores y sus familias se han impuesto, negándose a naturalizar la cultura del despido, además siguiendo el ejemplo de lucha que dieron los trabajadores de Pepsico al otro lado de la cordillera.
En Chile, el desempleo se mantienen en 7,1%, y Chile “lidera el crecimiento económico en Latinoamérica” con un 4,8%, la pregunta que todos nos hacemos es ¿donde está la plata?, la semana pasada, 28 de noviembre, se cerró el reajuste salarial del sector público en un 3,5%, siendo un 0.6% real. ¡Nada! El gobierno Piñera tienen una desaprobación de 49%, casi el 50%! A este escenario nos enfrentamos actualmente.
Para combatir a la derecha y sus políticas represoras, para poner fin al comando jungla, a la desmilitarización de la Araucanía, y el derecho a la autodeterminación del pueblo mapuche, así como nuestro derecho a decidir qué cultura y arte queremos, necesitamos una organización que se plantee la lucha por una sociedad diferente, que sea de ruptura con el capitalismo y que se proponga dar esta pelea.
Como artistas y militantes revolucionarios aspiramos a construir otra sociedad, donde el centro este puesto en la vida, en una sociedad sin clases sociales y sin explotación; donde el ser humano tenga todas las condiciones para desarrollar plenamente su capacidad creativa. Hoy el tiempo no nos pertenece, los empresarios se roban nuestras vidas, trabajamos horas extenuantes y recibimos un sueldo que no llega a fin de mes. Para pensar los problemas del arte, la cultura, el tiempo para disfrutar y hacer ocio es clave. ¡Luchemos por la reducción de la jornada laboral! ¿se imaginan trabajar 6 horas, 5 días a la semana y sin rebaja de sueldo? Y además repartiendo el trabajo entre ocupados y desocupados.
Cuando decimos que queremos la repartición de la jornada laboral, lo hacemos desde un grito de rebeldía: no queremos vivir más así.
Queremos combatir el relato cultural que quiere contar la derecha después de la dictadura, contra el chauvinismo, el individualismo y la cultura de la competencia descarnada; y que la Concertación asentó una conciencia de la “miseria de los posible”. Contraponemos esa postura política, con una perspectiva internacionalista de las y los trabajadores, recordando las palabras de Violeta Tamayo, dirigenta de la Liga Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional (LOR-CI) de Bolivia quien también estuvo presente en el acto del pasado 17 de noviembre en la USACH, que nos recuerda la matanza de la escuela Santa Maria:
“En 1907 en la Escuela Santa María de Iquique y ante la amenaza de una brutal represión que se terminó cobrando la vida de miles de trabajadores chilenos, bolivianos, peruanos y argentinos, ante el pedido de los consulados para que los extranjeros abandonen la huelga, los obreros se negaron y respondieron: "con los chilenos vinimos, con los chilenos morimos", "no somos bolivianos, ni peruanos, somos obreros" dijeron los trabajadores. Hoy tomamos este ejemplo, gritamos todos juntos: ¡La Clase obrera es una y sin fronteras!”