Aprovechando la pandemia, la SEP prepara un duro golpe contra la educación pública y el magisterio.
Arturo Méndez Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase
Sábado 1ro de agosto de 2020
Incluso antes de que AMLO asumiera, Esteban Moctezuma -hoy secretario de Educación- ya hablaba en entrevistas, como la que le hizo Adela Micha en julio de 2018, de un modelo escalonado en el que los alumnos no fueran de lunes a viernes a la escuela: un grupo iría el lunes, el maestro les dejaría ese día a los alumnos una investigación, que desarrollarían fuera de la escuela el martes para entregar el miércoles; un nuevo grupo iría el martes, desarrollaría su investigación el miércoles y la entregaría el jueves. Con ello, decía Moctezuma, “puedes duplicar la capacidad, con la misma infraestructura y con los mismo maestros”.
El modelo se planteaba entonces como una de las vías para acabar con la falta de cobertura en educación superior, mientras que se concebía paralelamente el fortalecimiento de la educación a distancia para ese nivel.
Evidentemente, ambas perspectivas estaban en la línea de evitar la construcción de nuevas universidades públicas hasta alcanzar la cobertura total. Las grandes deficiencias en el programa de las cien Universidades del Bienestar Benito Juárez, lo confirman.
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Ahora se tiene previsto que el regreso a clase presenciales en educación básica sea escalonado, es decir, que más o menos la mitad del grupo vaya lunes y miércoles, la otra mitad martes y jueves y el viernes se atienda a los alumnos con rezago.
Al parecer, en la vorágine de la contingencia sanitaria el ex presidente de Fundación Azteca, con toda su lógica de eficiencia empresarial, vio un “área de oportunidad”, tanto para trasladar el modelo escalonado a la educación básica como para fusionarlo con la educación a distancia. El resultado sería el modelo híbrido.
No se han dado mayores detalles del modelo híbrido, pero si va en el sentido mencionado, cuando pase la necesidad de preservar la “sana distancia”, a medida que se avance en la liquidación de los turnos vespertinos para la imposición de escuelas de jornada ampliada y tiempo completo y conforme aumente la población en edad escolar, las aulas volverán a llenarse nuevamente hasta el hacinamiento, a menos que opere una paulatina sustitución de la modalidad presencial por la modalidad a distancia. En cualquier caso, el objetivo de no construir nuevas escuelas quedaría cumplido.
Van más de cuatro meses desde que se suspendieron las clases por la pandemia, tiempo valioso que pudo haber sido aprovechado para construir escuelas. Pero las prioridades de la 4T están en otros lados: el rescate millonario de la SEP a Grupo Salinas, por 969 millones de pesos; recursos millonarios al financiamiento de la Guardia Nacional y la militarización del país; los megaproyectos (rechazados por las comunidades locales); el pago puntual de la ilegítima deuda externa; todo sin aumentarles ni un peso en impuestos a los grandes empresarios.
Como resultado, el modelo híbrido sumará, para alumnas y alumnos las consecuencias que ya vivimos de la educación a distancia a las complejidades de la modalidad presencial.
Al mismo tiempo, para maestras y maestros significa un duro golpe a nuestras condiciones laborales y una violación a nuestros derechos.
Nuestra profesión ya se caracteriza por el trabajo fuera de horario -no remunerado- (planeación, evaluación, atención a padres, cursos de capacitación, etc.), lo cual constituye un elemento de precarización laboral. Con el modelo híbrido se nos impondrá la extensión de la jornada, el trabajo en casa con nuestros propios recursos y mayor carga laboral, sin respetar el horario, el lugar y la naturaleza de nuestro trabajo.
Ningún funcionario ha hablado hasta ahora de un aumento salarial que acompañe el modelo híbrido. Por el contrario, levantan -como el SNTE- la idea de que mantener derechos mínimos como el trabajo “es un privilegio”. Las migajas que puedan llegar a tirarnos serán la zanahoria para buscar someternos a este modelo esclavizante.
Tanto en lo educativo como en lo laboral, el signo del modelo híbrido es el de la precarización, sumando así al magisterio, alumnas y alumnos a pagar, junto al resto del pueblo trabajador, los costos de la crisis.
Detrás de todo ello están los intereses de las grandes corporaciones de la tecnología educativa, como Google y Microsoft, beneficiadas por la SEP en medio de la pandemia con la entrega de datos -y el uso comercial que puedan hacer de ellos- de los trabajadores de la educación y alumnos, mientras que ganan terreno para incidir en las políticas educativas públicas, cuestiones desarrolladas por Mauro Jarquín en su artículo “Implicaciones de un modelo híbrido en educación” (La Jornada, 26/07/20).
En defensa de la educación pública y contra la precarización
Frente a este nuevo ataque a la educación pública y al magisterio, es fundamental empezar a organizarnos como trabajadoras y trabajadores de la educación, junto a las madres y padres de familia, para frenarlo y para luchar por: la construcción de más escuelas, la restitución de los turnos vespertinos, infraestructura y equipamiento escolar dignos, plantillas docentes y de personal de apoyo completas, contratación de médicos, psicólogas y orientadoras educativas, ingreso automático al servicio para los egresados normalistas, basificación universal, horas no lectivas dentro del horario escolar, aumento salarial, acceso universal a internet y que el Estado garantice todos los servicios e insumos necesarios para un regreso seguro a clases presenciales.
Los recursos para eso y otras necesidades sociales como la salud podrían provenir, por ejemplo, de establecer impuestos a las fortunas de los grandes empresarios, del no pago de la deuda externa y de redirigir el presupuesto que hoy se destina a la Guardia Nacional y a la militarización del país.
En la “Posición de la CNTE ante el regreso a clases”, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación se pronuncia contra la imposición del modelo híbrido. Desde la agrupación Nuestra Clase llamamos fraternalmente a las compañeras y compañeros de la Coordinadora, como referente histórico de lucha del magisterio democrático, a dar un paso más allá de demandar mesas de negociación con el gobierno y a ponerse al frente de impulsar la unidad y la organización de las filas magisteriales para la lucha.
Esa lucha, además, no tenemos por qué darla solos. En el documento de la Coordinadora se señala que “La unidad del magisterio aglutinado en la CNTE y nuestros hermanos de clase, en una instancia nacional de organización de los trabajadores, es una condición impostergable para conquistar nuestras demandas reivindicativas e históricas”.
Frente a las consecuencias de la crisis sanitaria y económica, más de 30 organizaciones de trabajadores, sindicales y de izquierda hemos empezado a poner en pie el Movimiento Nacional contra la Precarización y los Despidos. Invitamos a la CNTE y al conjunto de las trabajadoras y trabajadores de la educación del país a conocer e impulsar juntos este Movimiento.
Facebook: Movimiento Nacional contra la Precarización Laboral y los Despidos