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Violencia patriarcal. ¿Qué es falso, las llamadas de emergencia o el humanitarismo de AMLO?

Una vez más frente a los cuestionamientos por el aumento en la violencia hacia las mujeres, Obrador apela a los valores de la familia mexicana y aplica las estadísticas a su antojo.

Sábado 16 de mayo de 2020

En la mañanera del viernes 15 de mayo, una reportera cuestionó a López Obrador sobre cuánto presupuesto se le está destinando a programas contra la violencia hacia las mujeres, pues informó que de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Instituto de Seguridad Público han habido 113,657 llamadas por violencia de género. Ante esto el presidente afirmó que el 90% de las llamadas al 911 son falsas, lo cual generó un profundo descontento en redes sociales.

Esta afirmación la hizo después de repetir una vez más que “la familia mexicana es distinta a la familia en Europa, a la familia en Estados Unidos, nosotros estamos acostumbrados los mexicanos a convivir, a estar juntos”, siendo que en nuestro país se registran los números más altos de violencia en el hogar sin mencionar los feminicidios.

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Dijo también que generalizar que en todos los países el confinamiento implica un aumento en la violencia es cometer el mismo error que cuando se impuso el neoliberalismo en todo el mundo sin importar la idiosincrasia de cada país.

“Esos datos que mencionas los conocemos bien, te voy a dar otro dato que no quiere decir que no exista la violencia hacia las mujeres, el 90% de esas llamadas que te sirven a ti de base son falsas, está demostrado”. ¿Qué tan cierto es esto?

La Secretaría de Seguridad y Protección Pública tiene un informe en línea de las llamadas al 911 por emergencia, en el reporte del primer trimestre informa que en este periodo hubo 2,985,867 llamadas procedentes y 25,670,956 improcedentes -llamadas mudas, incompletas, llamadas que no son de emergencia, bromas entre otras.

Para empezar una llamada muda o incompleta no es per se “falsa”, pues quien hace la llamada puede encontrarse en una situación que no le permita terminar la llamada o inclusive hablar. Por otro lado los datos mencionados por la reportera en dicha conferencia, referían a las llamadas informadas por la propia Secretaría del mes de marzo, estos informes previamente ya filtran las llamadas improcedentes y de hecho sí hubo un aumento en las cifras para este mes.

Por segunda vez en una semana, AMLO hace declaraciones con las que pretende invisibilizar una de las problemáticas más profundas de México, invalidando los cuestionamientos de reporteras con palabrería sobre los “valores de la familia mexicana” y estadísticas mal aplicadas.

La violencia hacia las mujeres nada tiene que ver con la fraternidad de las familias, con las costumbres de estar juntos o con la bondad del pueblo mexicano, como lo quiere presentar el presidente. Como lo hemos dicho anteriormente, en México se combinan diferentes factores que hacen que la violencia estructural que sufrimos las mujeres se agudice: larga historia de militarización, feminización del trabajo precario y educación profundamente religiosa entre algunos de los elementos.

No sólo es falso que el gobierno de López Obrador esté trabajando para combatir las condiciones de violencia que golpean más duramente contra las mujeres trabajadoras, sino que además continúa avanzando en medidas que empeoran esta situación. Por un lado con la militarización del país que históricamente ha implicando el aumento exponencial del feminicidio sin mencionar la colusión de este aparato con el narco y las redes de trata.

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En segundo lugar, las mujeres, por cargar con los trabajos más precarizados y sin seguridad social, conformamos una gran parte de los millones de despidos que este gobierno dejado pasar de manera criminal. Son también nuestras compañeras de las maquilas del norte, las que están al frente en la limpieza de las calles, centros de trabajo y hospitales y las propias enfermeras, médicas e internas, las que están siendo la carne de cañón de este gobierno frente a la pandemia pues no ha garantizado que las trabajadoras tengan condiciones mínimas para protegerse del contagio.

Pese a todas sus promesas y palabrerías sobre lo “humanitaria” que es la 4T, este gobierno no va a mover un dedo para combatir la violencia patriarcal, pues no sólo tiene al frente a un sujeto conservador que defiende una y otra vez los valores de la familia patriarcal, sino que está apoyado sobre los hombros de los empresarios que se enriquecen de nuestra doble explotación, de los imperialistas que ordenan se militaricen nuestras calles y de la iglesia que nos quiere prohibir el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas.

Necesitamos refugios para las mujeres víctimas de violencia, apoyos económicos acorde a la canasta básica para que acabe la dependencia hacia las parejas, pago al 100% de todas las trabajadoras descansadas y prohibición de los despidos. Estas son algunas de las medidas por las que luchamos como Pan y Rosas, aquí puedes enterarte de todo lo que proponemos y cómo conseguirlo

Hoy las mujeres trabajadoras junto a sus compañeros están poniendo el ejemplo en Jalisco, Tamaulipas y el resto de ciudades maquileras así como en los propias centros de salud, debemos organizamos para imponer un plan de emergencia ante la crisis sanitaria y económica que agudiza las condiciones de violencia hacia nosotras.