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Red Internacional
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Francia. Qué es la "requisición de trabajadores" con la que Macron pretende derrotar las huelgas

Desde que la lucha contra la reforma jubilatoria pegó un salto en toda Francia tras el anuncio de se aprobada por decreto, el Gobierno de Macron lanzó una política represiva contra las movilizaciones espontáneas y las huelgas en todo el país. El "arma" que pretende usar es la requisición de huelguistas, obligándolos a volver al trabajo, pero se enfrenta a una enorme solidaridad obrera para evitarlo.

Jueves 23 de marzo de 2023 10:00

Durante el primer intento de requisar la refinería de Fos-sur-Mer, los trabajadores petroleros hicieron retroceder a la Policía que llegaba con la orden del Gobierno.

Durante el primer intento de requisar la refinería de Fos-sur-Mer, los trabajadores petroleros hicieron retroceder a la Policía que llegaba con la orden del Gobierno.

A pesar de haber evitado la moción de censura parlamentaria por muy pocos votos el último lunes, Macron quedó extremadamente debilitado tras anunciar que pasaría la impopular reforma de pensiones mediante un decreto (conocido como artículo 49:3 de la Constitución). La forma en la que el Gobierno dio respuesta a esa debilidad evidente, y reflejada en las encuestas, fue una mayor y más brutal represión sobre las movilizaciones y los huelguistas.

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Cada una de las movilizaciones espontáneas que vimos las últimas noches en París y las principales ciudades de país fueron atacadas por la Policía Antidisturbios y terminaron con cientos de manifestantes encarcelados.

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Sin embargo, el Gobierno de Macron apunta a una política aún más dura y tiene que ver con su objetivo de eliminar las huelgas que se han extendido en todo el país, se han vuelto renovables (por tiempo indeterminado) y afectan a sectores estratégicos de la producción como las refinerías (con la más importante del país, la de Normandía, bloqueada y paralizada), el transporte, centrales nucleares y energéticas, puertos, recolectores de residuos, entre otros.

El arma que utiliza Macron para esto son las requisiciones, una herramienta que permite al Estado actuar, mediante la policía, obligando a los huelguistas a volver a sus puestos de trabajo bajo amenaza de ser multados o encarcelados.

Esto lo vimos hace solo dos días en la refinería de Fos, donde cientos de trabajadores hicieron retroceder a la Policía que los quería ir a requisar, aunque finalmente lograron hacerlo horas más tarde

Se volvió a ver este miércoles por la noche en la refinería de Normandía, la más grande del país. Sin embargo, en esta última oportunidad los huelguistas actuaron rápido y pusieron en funcionamiento una red de solidaridad activa que hizo que cientos de huelguistas de otras fábricas, depósitos, puertos y refinerías fueran a apoyar el piquete para resistir el avance policial. Esta vez, los trabajadores tuvieron éxito.

¿En qué consiste la requisición?

En concreto, el proceso de requisición ataca directamente al derecho de huelga de los trabajadores. Permite forzar a una parte de los huelguistas a volver al trabajo para impedir un bloqueo de la economía. Es decir, imponer servicios mínimos obligatorios.

La requisición, y su régimen penal, prevé penas de cárcel de seis meses y multas de 10.000 euros, convirtiéndose en un arma al servicio del Gobierno y los empresarios para desgastar y dividir a los huelguistas al requisicionarlos de forma individual mediante la Policía.

Varias disposiciones legales pueden usarse para iniciar este procedimiento. Por un lado, el artículo L.2211 del Código de Defensa francés, que da competencias al gobierno para ordenar en Consejo de Ministros la requisición de huelguistas. Por otro lado, a través del artículo L.2215-1 del Código general de las colectividades territoriales, que da competencias al prefecto para “requisicionar al número esencial de trabajadores en huelga de una empresa privada cuya actividad sea de una importancia particular para el mantenimiento de la economía, la satisfacción de necesidades esenciales de la población o el funcionamiento de los servicios públicos”. Este artículo, que forma parte de la ley del 18 de marzo de 2003 llamada “ley para la seguridad interior”, permite también al prefecto contrarrestar los efectos de una huelga si esta conlleva –o potencialmente lo podría generar- "un peligro contra el orden, la salubridad, la tranquilidad o la seguridad pública".

No es la primer vez que se utiliza sino que tiene larga data. Creada por la ley del 11 de julio 1938 relativa a “la organización general de la nación en tiempos de guerra”, estaba pensada inicialmente para trabajadores “de administraciones y servicios públicos (…), establecimientos y servicios fundamentales para el interés de la nación”. La ley del 28 de febrero 1950 que establece la requisición para periodos de paz responde a “el deseo de los gobiernos de la postguerra de disponer de una herramienta jurídica para romper las huelgas” mientras estas últimas son al mismo tiempo constitucionalizadas. De esta forma, la ley dio lugar, entre otras a “la requisición del personal de fábricas de coque en 1948; empleados del gas y la electricidad en 1950; ferroviarios en 1953; funcionarios de la administración penal en 1957; empleados de la SNFC (ferroviarios) en 1959; conductores de la RATP (buses) y empleados de Air Frances en 1960 (…)”

Más recientemente se utilizó contra los petroleros en 2010, contra los ferroviarios en 2018 y nuevamente contra los trabajadores de las refinerías el año pasado.

Se trata de un arma jurídica al servicio del Estado y los empresarios de un carácter represivo que hasta fue denunciada por la OIT en un informe del 17 de noviembre de 2011 por la brutal requisición de petroleros y la política represiva del Estado francés.

Los huelguistas resisten

Sin embargo, el actual movimiento de lucha es diferente. A pesar del inmovilismo de las direcciones sindicales agrupadas en la Intersindical (CFDT y CGT), desde la base y en las diferentes regiones los trabajadores y activistas sindicales se organizan llevan adelante movilizaciones, bloqueos y huelgas.

La última semana se vio una importante radicalización de las acciones, y este mismo jueves se vive una jornada clave como parte de la huelga nacional contra la reforma jubilatoria de Macron.

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Hasta ahora Macron pudo requisar a los trabajadores de la refinería de Fos-sur-Mer, pero no sin un alto costo, con imágenes que recorrieron el país y el mundo de cientos de trabajadores corriendo a la Policía que los iba a obligar a volver a sus puestos de trabajo.

En la noche de este miércoles, apenas se anunció la requisición de la refinería de Normandía, cientos de trabajadores de distintos sectores acudieron a la portones a solidarizarse con los trabajadores y resistir juntos cualquier intento de avance de la Policía. A pesar de la política de la CGT nacional, la sección local de la CGT - Normandía emitió un comunicado llamando a todos a defender la refinería contra el ataque del Gobierno. Y esta fue una primera victoria, al menos por ahora.

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El Gobierno tampoco pudo doblegar a los recolectores de residuos de París, en huelga desde principios de marzo. A pesar del anuncio de la requisición, que fue exigido también por la figura de la extrema derecha Marine Le Pen, los recolectores cuentan con la solidaridad de amplios sectores. Estudiantes, jubilados, trabajadores ferroviarios y de la energía, participan de los piquetes de los recolectores para evitar que la policía rompa su huelga.

Con el objetivo de enfrentar la represión, extender la huelga y coordinar las luchas se reunió por tercera vez este martes en París la Red por la Huelga General, con la participación de cientos de activistas sindicales de sectores estratégicos, muchos de los cuales están enfrentando estas requisiciones. El objetivo de esta Red, que comenzó como una organización para proponer una política alternativa a la de las direcciones sindicales agrupadas en la Intersindical, fue avanzando en definir la extensión de la huelga, de las demandas, de la defensa ante la represión y de la coordinación intersectorial.

Como señalaba en la reunión Anasse Kazib, trabajador ferroviario en la estación Paris Nord y militante de Revolution Permanente, ante la política impotente y traidora de las direcciones sindicales "tenemos que comenzar a prepararnos para construir esta Red por la Huelga General, con comités de acción en todas partes, en todo el país. ¡Debemos apuntar a construir una verdadera coordinación intersectorial, que organice a todos los sectores en huelga, con una organización que realmente quiera pelear hasta el final!".

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