Este lunes regresaron a clases presenciales 70 escuelas de Coahuila como parte de la primera etapa del programa de escuelas piloto, con la totalidad de los trabajadores de educación vacunados.
Lautaro Adriano Trabajador de la educación pública e integrante de la agrupación magisterial y normalista Nuestra Clase
Miércoles 19 de mayo de 2021
Junto con Campeche, Chiapas y Jalisco, Coahuila volvió a las aulas con el modelo de clases semipresenciales, en el marco de que estas entidades se mantienen con semáforo epidemiológico verde. Sin embargo, la decisión fue tomada por autoridades educativas, directivos y dirigencias sindicales a espaldas del magisterio, sin consultar a los trabajadores en ningún momento la decisión.
Este frente único entre gobierno federal, gobierno estatal y representación sindical contra maestros y maestras por apresurar la vuelta a las aulas, antes de que toda la población esté vacunada, consolida el pacto que desde siempre el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación ha mantenido con los gobernantes a costa de sus agremiados.
A pesar de que el discurso oficial prometía todas las medidas de sanidad y seguridad para que el retorno a las actividades académicas no representara ningún riesgo, esto sólo era una fachada para convencer a madres, padres de familia y docentes de aceptar sin chistar la línea política que organismos internacionales con planes privatizadores impusieron a México. En realidad, los compromisos de proporcionar todos los recursos necesarios para un regreso seguro a clases presenciales se convirtieron en migajas.
Lamentablemente, como siempre, el magisterio se quedará otra vez esperando la mejoría infraestructural de sus centros de trabajo, pues la experiencia nos enseña que las promesas provenientes de las altas esferas de la SEP y el SNTE, relativas al saneamiento de las instalaciones escolares, sólo se quedan en eso, promesas.
Y todo esto poniendo como conejillo de indias a los niños y niñas que no sólo viven un rezago educativo histórico, sino que encima se les pondrá –y con ellos a sus familias ya la población- en una verdadera situación de riesgo sanitario. Como mencionamos anteriormente, “el aumento en la tasa de hospitalización entre personas menores de 39 años podría ser consecuencia de la propagación de las nuevas cepas, que tienden a discriminar cada vez menos de forma etaria, lo que no solía ocurrir al inicio de la pandemia”.
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Por estos motivos, el piso mínimo para volver a clases debe ser con toda la población vacunada. Además, tenemos que exigir un servicio de agua y electricidad de calidad en las escuelas, insumos sanitarios y de limpieza garantizados por el Estado, internet de calidad con cobertura amplia para los salones, construcción de escuelas para acabar con el hacinamiento y las carencias en infraestructura, personal médico y psicólogues.
Tenemos que aprender de la experiencia latinoamericana, donde el regreso a clases semipresencial ha influido desafortunadamente en el repunte de casos y decesos. El ejemplo más crítico es Brasil que tiene semanas con el sistema sanitario totalmente colapsado y que ha llegado a registrar más de 3 mil defunciones por día. Otros ejemplos negativos se observan en Argentina, Uruguay y Chile.
Hay que poner en pie comités de seguridad e higiene en cada escuela, conformados por docentes, personal de apoyo , madres y padres de familia, con independencia de las autoridades y con capacidad resolutiva. Si las direcciones sindicales están dispuestas a poner en riesgo la vida de la comunidad escolar, es urgente comenzar a organizarnos desde las bases.
Las y los trabajadores de base del SNTE tenemos que organizarnos desde abajo para luchar, en el caso de Coahuila, contra los charros de la sección 38, la 35 y la 5, como parte de la lucha para recuperar nuestro sindicato, democratizarlo y ponerlo al servicio de los intereses del magisterio.
Firma el pronunciamiento: Regreso a clases sí, pero con toda la población vacunada