Se aprobó en la cámara de diputados argentina el aborto legal. Una demanda que venimos peleando hace años, que ha movilizado a miles, y que nos hace recordar que no hay derecho, por más básico que sea, que no se conquiste por medio de la lucha en las calles. Porque a nuestra clase, nunca se le ha regalado nada.
Lunes 18 de junio de 2018
No podía dejar de pronunciarme por lo que pasó hace unos días en Argentina y el desafío que se nos abre.
Se aprobó en la cámara de diputados el aborto legal. Una demanda que venimos peleando hace años, que ha movilizado a miles, y que nos hace recordar que no hay derecho, por más básico que sea, que no se conquiste por medio de la lucha en las calles. Porque a nuestra clase, nunca se le ha regalado nada.
Que nunca nos digan que no sirve luchar, porque lo de hoy, es un triunfo de la lucha de miles de mujeres que nos ganamos las calles al grito de ni una menos por abortos clandestinos, y en contra de la violencia machista. Un triunfo parcial para las que nos disponemos a enfrentar un sistema que se sostiene y fortalece en base a la miseria y la explotación de nuestra clase.
En Chile como en Argentina, sabemos que los responsables y defensores del aborto clandestino son los gobiernos, la iglesia y el Estado quienes nos niegan un derecho tan elemental como el derecho a decidir, que nos imponen la maternidad, que nos arrojan a trabajos precarios, que mantienen los sueldos de hambre. Los férreos defensores de la herencia de la dictadura que hoy se llenan la boca declarándose hipócritamente defensores de la vida, con un largo historial genocida, cuando lo que realmente resguardan son sus privilegios e intereses.
Desde la izquierda anticapitalista, sabemos que es imposible conquistar la emancipación de la mujer por la vía exclusiva de un cambio cultural en los márgenes de este sistema. Será mas bien, chocando con la estructura capitalista y luchando por liquidar la propiedad privada y avanzar a la socialización del trabajo doméstico, porque por más progresiva que sean nuestras conquistas parciales, son insuficientes, y nada nos garantiza que no las arrancarán. Es con la fuerza de este horizonte estratégico que hoy seguimos de pie luchando por el aborto libre, legal, seguro y gratuito, como también por terminar con este sistema de opresión y explotación.
En Chile, con un nuevo gobierno de la derecha golpista, que no se atrevan a decirnos que la lucha en las calles ya pasó y que es hora de sentarnos a ver cómo llegó el momento de negociar los cambios en la medida de lo posible.
Que no se atrevan a decirnos que no sirve salir a luchar cuando nos están matando. Cuando despertamos y la primera noticia que tenemos son 5 femicidios en 36 horas. Cuando vemos que la justicia a la medida de los empresarios les concedió la condena perpetua a 2 comuneros mapuche consolidando uno de los peores montajes del último tiempo. Cuando vemos la impunidad hecha carne en la larga historia de abusos sexuales de la iglesia. Cuando el gobierno avala el gatillo fácil de Carabineros. Cuando la corrupción se abre camino. Cuando la riqueza se concentra en un pequeño puñado de familias que vive a costa de nuestro trabajo y cuando en realidad para nosotros hay miseria y más miseria.
Así como en Argentina, es necesario seguir luchando desde nuestra vereda de las y los oprimidos y explotados. A seguir levantando las banderas anticapitalistas que hace 13 años ingresaba el proyecto de legalización del aborto en Argentina junto a otras compañeras en el oscurantismo medieval del Congreso.
Queremos que ese ímpetu cruce la cordillera y que nos levantemos miles por el derecho al aborto libre, legal, seguro y gratuito hasta arrancarlo
Esta experiencia nos muestra un camino a seguir, lejos del lobby parlamentario que defiende el Frente Amplio como administrador del legado de Bachelet, quienes incluso han salido a respaldar a sectores del kirchnerismo, cuando Cristina, durante años de gobierno, afirmaba que “La sociedad no está preparada para discutir el derecho al aborto”, posicionándose una vez más contra las mujeres.
Nosotras les decimos que no, porque sabemos lo crucial de la confianza en nuestras propias fuerzas, de la unidad de las mujeres y la clase trabajadora, junto a profesores/as, trabajadores de la salud, y la necesidad de ir más allá, retomando la lucha histórica por la educación gratuita y no sexista enfrentando a los verdaderos responsables del machismo y la educación de mercado que deja a miles de mujeres fuera y reproduce el machismo en espacios educativos, donde la iglesia y su doble moral nos impide la educación sexual.
La emergencia de avanzar en esta materia, nos exige redoblar las fuerzas, pues hoy día no sólo nos enfrentamos a conquistar un derecho elemental para las mujeres, sino también, a los grandes capitales que mantienen sus intereses a costa de nuestra precarización. Pues es necesario superar la crisis de la salud pública, para que tengamos un aborto legal, seguro y gratuito no sólo en el papel, sino que sea efectivo en cada centro de salud.
Las compañeras de Pan y Rosas seguiremos en pie de lucha desde una perspectiva de independencia de clase, planteándonos la superación de este sistema capitalista y patriarcal. Y seguiremos organizándonos en cada espacio de estudio y trabajo, junto a funcionarias, docentes y trabajadores de la salud para frenar el saqueo de los grandes empresarios que promueven la feminización de la pobreza y orquestan golpes para la clase trabajadora.
Que la fuerza y el ímpetu de miles y miles que inundaron de verde las calles argentinas traspase la cordillera, porque en Chile decimos fuerte y claro: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, y aborto legal para no morir. ¡Aborto libre, legal, seguro y gratuito ya!