A pesar de la crisis económica generada por la pandemia, las autoridades de distintas instituciones de educación superior han redoblado su golpe contra el derecho a la educación aumentando las cuotas de inscripción.
Jueves 3 de septiembre de 2020
En Coahuila, San Luis Potosí, el Estado de México o Sinaloa, por mencionar algunos ejemplos, estos intentos despertaron un fuerte descontento que la comunidad estudiantil expresó en las calles y en redes sociales. Sin embargo, los movimientos que surgieron al calor de la lucha no pudieron conquistar la eliminación absoluta de las cuotas.
Es urgente abrir el debate sobre cuáles son los métodos y las estrategias de lucha que como estudiantes tenemos que desarrollar para conquistar la completa gratuidad de la educación en México.
Tenemos que poner sobre la mesa que las altas cuotas que se imponen en las universidades están erigidas en la antidemocracia y la corrupción. El pago de las cuotas sirve para descargar en nuestras espaldas lo que las autoridades universitarias se roban.
Para esto, una burocracia estudiantil reunida en Federaciones o Consejos Universitarios actúa como perros guardianes de los intereses de rectores y directivos corruptos. La democracia universitaria es calca y copia de la podrida democracia mexicana.
Si queremos conquistar una verdadera educación gratuita al servicio de la clase obrera y el pueblo pobre, no es en los anacrónicos Consejos Universitarios ni en sus vomitivos procesos electorales en los que tenemos que depositar nuestras esperanzas.
Nos alecciona la historia que sólo confiando en nuestros propios métodos de lucha, como las tomas de universidades, las huelgas y las movilizaciones callejeras, podemos imponer nuestras demandas.
El PRI no se ha ido. Se mantiene enquistado en todas las estructuras universitarias del país. Un combativo movimiento estudiantil autoorganizado debe ser la escoba que barra toda esa basura, con todo y sus consejeros estudiantiles cooptados.
¿Cómo podemos vencer a la antidemocracia y corrupción que se vive al interior de las universidades?
Por más que el nuevo régimen de la 4T se autoproclame como el quijote de la anticorrupción, es indispensable mantener nuestra independencia como movimiento estudiantil. El lamentable papel que Morena está desempeñando en el Congreso y a nivel regional en los distintos parlamentos estatales, con caras bien conocidas provenientes de otros partidos caracterizados por la corrupción, nos debe alertar sobre el callejón sin salida al que la 4T nos llevaría si confiáramos en la “buena voluntad” del gobierno.
Por otro lado, la 4T ha hecho grandes recortes a la educación y ha dejado a su suerte a por lo menos 15 universidades públicas en quiebra, mientras Esteban Moctezuma, Secretario de Educación, lleva adelante los siniestros planes de la OCDE y excluye de la educación a cientos de miles de infantes y jóvenes con el Aprende en Casa II.
Entonces, sólo la independencia política de los partidos del régimen, de sus instituciones y sus métodos podrán garantizar que levantemos una lucha a la altura de nuestras demandas.
¿Qué métodos de organización debe desarrollar el movimiento estudiantil?
Si, como decíamos arriba, la “democracia” de las universidades reproduce las mismas mañas asquerosas de las instituciones de la democracia burguesa, los estudiantes tenemos que oponer las más creativas formas de auto organización que la clase obrera ha inventado en su lucha contra la explotación capitalista.
Las burocracias políticas y estudiantiles se erigen por encima de sus representados para legislar y actuar en su contra. En sentido inverso, la clase obrera ha creado auténticas antítesis de esa cueva de ladrones que es el parlamento ( o Consejos Universitarios en su caso) para llevar la imaginación revolucionaria al poder. Hablamos por ejemplo de la Comuna de París, de los Soviets, de los Consejos Obreros de Turín, de los Cordones Industriales chilenos o las coordinadoras argentinas en los 70’s, por mencionar algunos.
Estos ejemplos fueron organismos de autoorganización de masas en los que existía la más horizontal democracia directa, donde participaban trabajadores, campesinos y estudiantes, sin la participación de los partidos del estatus quo.
El día de mañana hablaremos de cómo funcionaban estos espacios y en perspectiva de qué estaban hechos. No te pierdas la segunda entrega