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Red Internacional
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Movimiento de Mujeres. ¿Qué necesitamos las mujeres para vencer?

A las mujeres no nos han regalado nada, nuestros derechos los hemos conquistado nosotras mismas, luchando de manera independiente, en unidad con otros sectores de los explotados y oprimidos. ¡Asite a la Asamblea Feminista Metropolitana!, la cita es este sábado 21 de septiembre a las 10:00 am.

Soledad Farfalla Maestra de secundaria, Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Martes 17 de septiembre de 2019

La historia ha probado en distintos capítulos que la conquista de derechos no ha sido nunca producto de la buena voluntad de ningún gobierno, político o partido del régimen. A las mujeres no nos han regalado nada, nuestros derechos los hemos conquistado nosotras mismas, luchando de manera independiente, en unidad con otros sectores de los explotados y oprimidos.

Detener la violencia feminicida en el país o avanzar en la conquista de derechos como la legalización del aborto, guarderías públicas suficientes o la socialización de las tareas domésticas; impone la necesidad de generar una gran fuerza que se lo dispute al estado, impone la necesidad de generar un gran movimiento de mujeres.

Pero no sólo es clave la fuerza, sino cómo y dónde decide golpear ésta. El 24 A de 2016 es un parteaguas en el movimiento de mujeres en México. Tan sólo en la ciudad, más de 30 mil mujeres salieron a las calles contra la violencia hacia las mujeres al grito de #NiUnaMenos. De inmediato Miguel Ángel Mancera salió a intentar dar respuesta parta evitar que el movimiento se masificara aún más o avanzara en sus concepciones y exigencias.

En 2016 se generó la “Estrategia 30-100” de la mano de un sector del feminismo institucional (el mismo que hoy se sienta en reuniones a puerta cerrada con Claudia Sheinbaum) en el que Mancera explicaba que sus 100 acciones, implementadas en 30 días, harían frente a la violencia que vivimos las mujeres en la ciudad.

Silbatos, “capacitaciones” a las fuerzas armadas, protocolos… nada detuvo la violencia en la metrópoli en la que siguen desapareciendo a 3 mujeres cada día. El 30 – 100 fue una falsa respuesta que desmovilizó en 2016 a un sector importante de las mujeres que empezaban a tomar las calles.

El 24 A dejó una enorme lección: aunque había una importante fuerza en las calles, esta fuerza fue impotente al confiar en las salidas del estado, mismo que mantiene las condiciones materiales en las que se reproduce la violencia machista.

La lucha contra la violencia machista, es una lucha contra el Estado

Hoy luchar contra las desapariciones, implica luchar contra las redes de trata que el estado capitalista protege y mantiene, pues a la burguesía ilegal le genera millones de dólares traficar con los cuerpos de las mujeres convertidos en mercancía.

Luchar por condiciones dignas de trabajo, implica luchar contra la precarización laboral. El trabajo precario aumenta aún más las ganancias de los capitalistas, y permite al gobierno en turno flexibilizar la contratación de los trabajadores estatales.

Luchar por el reconocimiento del trabajo de reproducción, es cuestionar directamente a los patrones que se ahorran el costo de las labores que permite que las y los trabajadores vuelvan cada día a sus centros de trabajo aseados, alimentados y relativamente descansados. Labores que, al ser gratuitas, le ahorran a los patrones un poco más que el equivalente al 24 % del PIB.

Luchar por la legalización del aborto, implica pelearle al estado un sistema de salud integral y digno que pueda garantizar la práctica del aborto en condiciones óptimas en todo el país. Sin un aumento real y suficiente para el sistema de salud pública, es irreal garantizar que las mujeres decidamos.

Que hoy las mujeres salgan de los espacios privados y se reconozcan como sujetas que pueden tomar sus destinos en las manos es un riesgo para el capital, que en alianza con el patriarcado, ha garantizado por siglos que la mitad de los explotados (las mujeres) se mantuvieran pasivas.

Por todo esto, hoy, pelear por una vida digna y plena para las mujeres, implica pelear frontalmente contra el estado.

Autoorganización: independiente, democrática y en unidad

En busca de abrir las reflexiones y discusiones en torno a cómo generamos esa gran fuerza, de la que hablamos inicialmente, y de resolver a través de la discusión democrática el dónde es necesario que golpee esa fuerza para vencer.

Las mujeres en México tenemos hoy la histórica tarea de construir espacios de autoorganización, en los que el estado capitalista y patriarcal mantenga bien lejos sus manos. Espacios en los que podamos pensar en conjunto, además, nuestras exigencias y un plan de lucha para hacerlas reales.

Además de independiente, este espacio debe ser democrático para que la voz de todas sea escuchada y la voluntad de la mayoría se respete. Es primordial que se plantee además la necesidad de luchar en unidad con toda persona que quiera dar la pelea con nosotras, buscando además a nuestros aliados por excelencia: la diversidad sexual, la clase trabajadora y la juventud.

Pero para que estos espacios sean realmente amplios, las mujeres hoy tenemos que pensar cómo haremos para organizarnos en cada centro de trabajo y de estudio. Desde Pan y Rosas creemos que es esencial garantizar Comisiones de Mujeres, no sólo para volver realidad la autoorganización amplia. Es necesario ir más allá, construir desde cada rincón lo que tanto necesitamos: el enorme movimiento de mujeres que ponga en jaque al capital.

La rabia tomó las calles nuevamente en el mes de agosto, después de la denuncia de dos violaciones contra menores de edad, en la que los responsables eran policías locales. Después de estas movilizaciones Claudia Sheinbaum se apresuró a sentarse a “escuchar y dialogar” a puerta cerrada con un sector del feminismo. Esta acción la sacó de la crisis que se empezaba a abrir producto de las violaciones denunciadas y del cuestionamiento hacia la policía y las fuerzas armadas.

Se ha llamado a otros espacios con convocatorias cerradas y restringidas. Las mujeres de Pan y Rosas, creemos que para vencer, las mujeres tenemos que apostarnos a generar espacios amplios, representativos y democráticos.

Desde la coordinación de mujeres #8M -en la que participan desde hace un par de años, distintas organizaciones de mujeres independientes y de izquierda, trabajadoras de sindicatos pertenecientes a la UNT y la NCT, estudiantes de diversas facultades, etcétera– se convoca a la primera Asamblea Metropolitana Feminista para que las mujeres hagamos real lo que antes describimos: espacios de autoorganización democráticos, independientes, amplios y que luchen en unidad con el conjunto de las personas explotadas y oprimidas.

La cita es este 21 de septiembre a las 10 horas en la Casa Refugio Citlaltépetl, ubicada en Citlaltépetl 25, a unas calles del metro Chilpancingo.