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Red Internacional
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COORDINADORA FEMINISTA 8M. Que no decidan por nosotras: a romper la tregua este 28 de septiembre

¡Por nuestro derecho a decidir! Este 28 de septiembre seamos una gran marea verde por el aborto legal, libre, seguro y gratuito ¡retomemos el camino de la movilización!

Martes 21 de septiembre de 2021

Se ha fraguado un escenario político muy complejo. Entre el debate electoral y los vaivenes de una Convención Constitucional asediada mediáticamente, a quienes vimos en la organización y movilización una perspectiva de victoria, se nos impuso un modo de espera. Espera a las tediosas discusiones reglamentarias de la Convención, espera a la votación de los ⅔, espera al indulto a las y los presos políticos, espera a las elecciones. Esperar la acción de los poderosos en nuestro favor, como si eso no fuera un desengaño permanente.

La derecha entendió nuestra pasividad mucho mejor: vio la posibilidad de instalar una muralla que resguarde al régimen neoliberal de Pinochet, para que la Convención sea intrascendente y no lleguemos ni a rasguñar sus privilegios. Ese tipo de maquinaciones sólo muestran que la vía para echar abajo la herencia de la dictadura no puede supeditarse ni al Acuerdo por la Paz ni solamente a las instancias institucionales que se han encargado, tanto la Convención Constitucional como el parlamento, de empantanar y desviar la fuerza que desplegamos en las calles, con nuestra lucha, en la revuelta.

Hemos esperado pacientemente, sobre todo, a que las condiciones de crisis sanitaria disminuyeran, pero ¿a qué costo? Lo hemos pagado las mujeres y disidencias sexo-genéricas, las amplias masas trabajadoras y pobladoras, que seguimos siendo vulneradas y violentadas. Nuestra calidad de vida se ha visto sistemáticamente pauperizada, con el desempleo, una baja crítica en los salarios y retrocediendo las mujeres en 10 años nuestra inserción laboral; aumentando también de manera tremenda el trabajo reproductivo, pago y no pago, sobre nuestros hombros. Continuamos en un estado de excepción constitucional permanente, con una agenda represiva en curso, miles de personas luchadoras procesadas, privadas de libertad -cientos de ellas aún en las cárceles- y decenas de familias esperando justicia por sus muertos y muertas. Y la lista suma y sigue: mientras tanto, cientos de trabajadores y trabajadoras se alzan en huelga en distintos sectores, en los gremios de la salud y en la industria, contra las condiciones laborales de precariedad que imponen los grandes empresarios, quienes aumentaron sus ganancias en plena crisis.

En la Convención aún no se discuten nuestras necesidades más urgentes: la igualdad salarial, el aborto legal, el reconocimiento del trabajo doméstico, y derechos básicos como la salud, pensiones, vivienda o educación de los cuales se nos priva. Hoy como movimiento de mujeres y feministas tenemos la posibilidad nuevamente de marcar la agenda y abrir los grandes debates de fondo que la derecha quiere bloquear. Pero hasta ahora, las representantes de la Coordinadora Feminista 8 de Marzo (CF8M) en la Convención no han utilizado ese espacio como amplificador de nuestra lucha. Es por eso que este 28 de septiembre, día de acción global por el aborto, se hace necesario que la compañera Alondra Carrillo de la CF8M plantee como moción en la Convención Constitucional, la votación para que se consagre el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito, y se elimine de una vez por todas el apartado pinochetista que dice defender “la vida del que está por nacer”. A meses de iniciada la Convención Constitucional, no se puede continuar en silencio, hay que romper toda subordinación a los tiempos de la convención del régimen y la tregua sostenida con el gobierno criminal de Sebastián Piñera.

Por otra parte, el Frente Amplio y el Partido Comunista, que contemplan en sus programas el derecho al aborto, tienen que sumar a la pelea por la despenalización, la pelea por el derecho al aborto presentando un proyecto al Congreso, igual al de las compañeras argentinas. Ellos dirán, como ya lo han dicho anteriormente, que no lo presentarán porque no pueden presentar un proyecto que toque el presupuesto de la nación, que sería una acción inconstitucional. Pero nosotras sabemos de sobra, gracias a nuestras compañeras del país vecino, que la acción de presentar el proyecto no pasa por la correlación de fuerzas al interior del parlamento, por que sabemos que es terreno de ellos, de la iglesia y los poderosos, de los ricos y empresarios, y también de las matriarcas capitalistas como Fontbona o de las herederas de la riqueza ganada a punta de sangre como Lucía Hiriart.

La acción de presentar un proyecto igual al de nuestras compañeras argentinas que contemple la legalización del aborto a mujeres y cuerpos gestantes hasta la semana 14, que asegure su ejercicio en toda institución de salud, hace imprescindible alentar el movimiento en las calles y que efectivamente seamos una gran marea verde, organizada y decidida. Es además un punto de apoyo fundamental para que nos agrupemos de nuevo en torno a una lucha común, cuestión que no sucede desde el 8 de marzo del 2020.

Esta vez no se trata de “correr el cerco” simplemente. Retomar las calles como tarea a corto plazo, en un escenario desmovilizador como lo son las elecciones, implica romper la tregua con Piñera, y salir del adormecimiento al que nos condujeron. Requiere políticas activas de coordinación desde las centrales sindicales como la CUT, organizaciones territoriales y federaciones estudiantiles. Esto implica que levantemos en todos los lugares de trabajo, de estudio y en los barrios, espacios de articulación política por la movilización del 28 de septiembre, pero en la línea de avanzar hacia un paro nacional que retome la perspectiva de octubre y el camino de la huelga general. Nuestra convicción está en la fuerza organizada de las mujeres junto a la clase trabajadora y los sectores populares. Sólo con esa fuerza es que podremos imponer nuestras demandas a los ricos y empresarios, a sus políticos de cuello y corbata que han legislado toda la vida contra nosotras, precarizando nuestras vidas, negándonos el derecho a una sexualidad libre, informada y segura, y el derecho al aborto libre, legal, seguro y gratuito.

Impulsemos con todo este 28 de septiembre como un gran día de lucha por nuestro derecho a decidir. Organicémonos en nuestros lugares de trabajo, estudio y territorios en comisiones y comités para que seamos una gran marea verde en las calles. Así, tenemos una posibilidad real de romper la tregua, y con las mujeres trabajadoras al frente, retomar la lucha de octubre.