Uno de los principales temas en el marco de la huelga en la UAM es qué posición tomar frente a los trabajadores subcontratados o irregulares, ¿robo de materia de trabajo o precarización laboral? Abordaremos esta problemática en el marco de la huelga.
Camilo Cruz México
Miércoles 20 de febrero de 2019
La precarización laboral como elemento de la realidad de los trabajadores ha avanzado en las últimas décadas. En México particularmente se ha potenciado en los últimos sexenios con la aprobación de la reforma laboral con Felipe Calderón, que legaliza el outsourcing o subcontratación y que bajo la presidencia de Peña Nieto fue punta de lanza para ofrecer a México como un paraíso de la mano de obra barata y la subcontratación, algo verdaderamente atractivo para la inversión trasnacional.
Particularmente la subcontratación es un duro golpe a las organizaciones sindicales a las cuales, de conjunto, se les ha negado la apertura de nuevas plazas y avanzó la contratación por outsourcing, honorarios o prestaciones de servicios, imponiendo una nueva división entre los trabajadores: los sindicalizados y los precarizados.
Esta política de subcontratación se comenzó a implementar no sólo en la industria, sino también en los servicios en las dependencias estatales y en las universidades, tanto en el personal administrativo como académico.
En el mitin frente a cámara de diputados, una trabajadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia contaba que cerca del 60% de los trabajadores del INAH se encuentran subcontratados por diversas vías, una realidad que se repite por miles en las dependencias estatales, en las cuales con el pretexto de ser “aviadores” se les despidió a 20 mil trabajadores precarios en lo que va de la nueva gestión y se esperan 220mil despidos de familias trabajadoras en todo el sexenio.
Hoy en la huelga del SITUAM uno de los principales argumentos de violaciones al Contrato Colectivo de Trabajo es el de la contratación de irregulares por fuera del CCT.
Esto ha abierto una discusión en torno a qué posicionamiento tener, muchos trabajadores opinan que es clave que el sindicato exija el despido de los trabajadores irregulares por robo de materia de trabajo, con el argumento de que son familiares o cercanos a las autoridades.
Los subcontratados de la UAM
Trabajadores precarios han comenzado a cumplir funciones que por el CCT debería ser asignada a personal sindicalizado, pero estas funciones son tomadas por trabajadores precarios que no cuentan con seguro médico y en muchos casos prestaciones de ley.
Sólo por poner un ejemplo, los ayudantes de investigador, que ni siquiera aparecen en la nómina oficial perciben un salario de 4mil pesos al mes, trabajando más de 8 horas y sin seguridad social, muchos de los cuales simpatizan con la huelga.
Otro caso son los académicos que son contratados por prestaciones de servicios a los cuales por un grupo se les paga 3mil pesos al final del trimestre ¿qué trabajador puede vivir con ese salario?
Esto desmitifica que todos los trabajadores irregulares son cercanos a las autoridades o que tienen sueldazos y confirma lo que muchos trabajadores sindicalizados dicen: son trabajadores sin seguridad social que tienen jornadas laborales a destajo.
Hoy los trabajadores precarios de dependencias estatales como el DIF, el INVI, el INAH, el INJUVE, entre otras se organizan para pelear contra los despidos y a su vez exigen la basificación a los sindicatos de cada dependencia. Esto marca la pauta para pensar en cómo resolver el problema que hoy se pone sobre la mesa en la huelga del Situam.
Los trabajadores precarios y los sindicalizados tienen como enemigo en común a las autoridades universitarias, ellos son quienes intentan golpear al sindicato negando plazas sobre la base de la precarización de un enorme sector de trabajadores, el día de mañana quienes quieran luchar por mejores condiciones laborales serán despedidos sin ningún tipo de protección.
Es por eso que la única manera para hacerle frente a la política de precarización laboral que se cuela en la UAM es necesario que el sindicato vea que los “irregulares” en su inmensa mayoría son trabajadores precarios y que sobre esa base, es necesario pelearles a las autoridades su basificación y sindicalización.
Las autoridades en mesas de negociación han dicho que no se puede despedir a los irregulares porque se vulneran sus derechos laborales, entonces peleemos por su basificación; que todos los trabajadores se sumen al sindicato para fortalecerlo y ser miles de trabajadores. Las autoridades imponen la división, entonces que los trabajadores la rompan para fortalecer al sindicato con la unidad más amplia de los trabajadores.