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Red Internacional
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CATALUNYA DEBATES. ¿Qué presupuestos ha apoyado la CUP?

Con cinco votos a favor y cuatro abstenciones, la CUP permite que se apruebe en el Parlament la prórroga de los presupuestos neoliberales de 2015.

Marta Clar Barcelona | @MartaClar1

Lunes 8 de febrero de 2016

Foto: Twitter

No ha tardado en ponerse de manifiesto el alcance real del "Pacto de Estabilidad" entre Junts pel Sí y la CUP. Bajo la fórmula de cinco votos a favor y cuatro abstenciones, la formación de izquierda independentista facilita la prórroga de los presupuestos neoliberales del 2015.

Un hecho que pone de manifiesto los desastrosos efectos que ha tenido su política de "mano extendida" a la burguesía catalana, que hoy cuestiona en los hechos la independencia política del partido que se autoreinvindica anticapitalista. Pero también ejemplifica los efectos que tendrá sobre la clase trabajadora y los sectores populares más golpeados por la crisis.

Sin vacilar, David Fernández, ex diputado de la CUP en la anterior legislatura, calificó esos mismos presupuestos como "fanatismo de la austeridad", considerándolos una "verdadera declaración de guerra a las clases populares".

Ana Gabriel, por su parte, recientemente mantenía que la CUP "no apoyaría unos presupuestos injustos" que finalmente han pasado gracias a la posición favorable de la izquierda independentista.

El resto de formaciones, PP, PSC y CSQP han votado en contra sumando un total de 64 votos a favor, 4 abstenciones y 61 votos en contra, acusando al Conseller d’Economía, Oriol Junqueras, de buscar "un cheque en blanco para poder endeudar la Generalitat". El "no" de CSQP ha obligado a la CUP ha reformular su primera posición, que ya de por sí era tibia, en la que se decantaban por la abstención.

Ya no caben dudas de las enormes contradicciones que supone el pacto de estabilidad sellado durante las negociaciones para la investidura de un nuevo President de la Generalitat.

De esto es también consciente Eulàlia Reguant, que tratando de justificar una posición que impide resolver las necesidades más acuciantes de la población catalana, mantenía que si se facilita la prórroga de estos presupuestos antipopulares és únicamente porque se inicia la aplicación del proceso de ruptura acordado el 9N, mientras instaba a Oriol Junqueras a aplicar un referéndum sobre el posible impago la deuda. Algo que ya ha descartado totalmente el Conseller.

Una vez más, queda demostrado la utopía de confiar en la buena voluntad de la burguesía catalana para avanzar en la conquista de derechos para las clases populares.

Hasta la fecha, lo que queda meridianamente claro es que la política de "unidad en lo nacional y puño cerrado en lo social" no conduce a otra cosa más que a postergar una y otra vez las necesidades de la clase trabajadora, que ve cómo bajo la promesa de un "mañana mejor" la oposición a la deriva austericida del gobierno se queda en agua de borrajas, conteniendo las aspiraciones de mejoras económicas presentes en una gran parte de lo sectores que más han sufrido hasta ahora los recortes.

Esta nueva concesión es la deriva que se podía dejar entreveer del pacto para la investidura, que traducido en la práctica parlamentaria real y concreta, supone avalar de un modo u otro las principales políticas de la burguesía catalana.

Presupuestos de este tipo no podrán ser tumbados si no es con una amplia oposición y movilización en las calles, que con total independencia política respecto a la burguesía catalana y sus partidos, imponga un verdadero plan de choque contra la pobreza. Algo que no será posible sin romper la estabilidad parlamentaria, que tiene su pilar fundamental en la pasividad y desmovilización social. Esta es la verdadera contradicción a la que hoy se enfrenta la izquierda independentista catalana.