Aproximadamente 200 mujeres mueren a diario en el mundo al someterse a un aborto en condiciones insalubres. A pesar de que existe una tendencia a la baja en el número de hijos por mujer (con excepción de África Subsahariana), la mitad de los embarazos no son deseados, por este motivo se realizan anualmente cerca de 20 millones de abortos en condiciones insalubres, con métodos peligrosos o auto inducidos.
Martes 13 de junio de 2017
Negativas Estadísticas
Aproximadamente 200 mujeres mueren a diario en el mundo al someterse a un aborto en condiciones insalubres. A pesar de que existe una tendencia a la baja en el número de hijos por mujer (con excepción de África Subsahariana), la mitad de los embarazos no son deseados, por este motivo se realizan anualmente cerca de 20 millones de abortos en condiciones insalubres, con métodos peligrosos o auto inducidos.
Ello significa que este año unas 80.000 mujeres morirán a consecuencia de este tipo de abortos. Además, más de cinco millones ingresarán en un hospital, quedarán estériles o sufrirán alteraciones durante el resto de su vida, en Latino américa son aproximadamente 800.000 mujeres hospitalizadas anualmente debido a este tipo de complicaciones.
El aborto clandestino constituye el 30% de la mortalidad en mujeres embarazadas. Ello resulta especialmente alarmante si se tiene en cuenta que se trata de uno de los factores más fáciles de eliminar si se promueve la educación sexual y la planificación reproductiva, se despenaliza la interrupción voluntaria de la gestación y se democratiza el acceso a anticonceptivos de calidad y al cuidado sanitario.
Situación Latinoamericana
En Latino américa el aborto ha sido una de las necesidades democráticas, entre varias otras como la educación y salud gratuita, aunque con matices en diferentes naciones, que no han sido satisfechas dentro de los marcos legales que la clase dominante ha establecido, esto se debe principalmente a la milenaria tradición patriarcal en la sociedad, en la actualidad avalada por los sistemas políticos democrático-burgueses, la influencia del Vaticano (actualmente también por influjo de las iglesias protestantes) y el conservadurismo machista de la derecha.
“Pese a contar con el apoyo de un amplio sector de la ciudadanía, la alianza del fundamentalismo eclesiástico con el conservadurismo local ha obstaculizado un tratamiento racional del problema”.
En la mayoría de los países de Latino américa el aborto no se reconoce como derecho, y en un número reducido de países, incluido Chile, está prohibido y penalizado en cualquiera de sus formas.
Chile y sus leyes anti mujeres
El código penal de 1875 establecía que el aborto realizado por un tercero de buena fe no era penalizado, estando justificada la acción en el caso del médico que por salvar la vida de la mujer debe abortar al feto, contrariamente se establecía como delito el aborto realizado de manera maliciosa. Sobre el aborto existía una prohibición, pero en ningún caso absoluta.
El Código Sanitario, ley N° 226 15 de mayo de 1931 establecía en el artículo 226 que solo con fines terapéuticos se podía poner fin al embarazo o hacer estéril a una mujer, siempre con la opinión documentada de un facultativo.
El año 1989 fue eliminada del ordenamiento jurídico la excepción del aborto terapéutico, esto durante las últimas semanas de la dictadura militar de Pinochet. Desde 1931, el aborto terapéutico había estado permitido por el Código Sanitario hasta que en 1989, una iniciativa del almirante José Toribio Merino planteó que “a la luz de los avances de la medicina hoy en día, el aborto terapéutico no está justificado bajo ninguna circunstancia", por supuesto esta idea surgió de la cabeza de hombres célibes y militares.
La propuesta de José Toribio Merino tiene un origen en la mora ultra conservadora de la iglesia, incluso en la moción de ley para modificar el antiguo artículo 119 del Código Sanitario expresa abiertamente la consulta a expertos en moral (peritos morales de la iglesia católica).
Esta reforma obedeció a una fuente material socio-política: La decisión consciente de la Junta de Gobierno y tras de ellos la alianza entre los partidos burgueses, los empresarios, el ejército y un sector mayoritario de la Iglesia Católica, su finalidad fue frenar el avance en cuestiones de DD.FF y libertades democráticas, esta reaccionaria reforma buscó además reducir al mínimo los deberes estatales frente a los derechos sociales.
En la actualidad se desarrolla un amplio debate sobre los derechos democráticos de la mujer, laborales, sociales, reproductivos, etc. Es más, esta semana pasa el limitado proyecto de aborto terapéutico de la Nueva Mayoría por la Comisión de Constitución, en particular dentro de los derechos reproductivos se plantea con especial énfasis, desde organizaciones feministas, la necesidad de reconocer al aborto como un derecho democrático fundamental, es decir, su consagración legalmente.