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Red Internacional
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Magisterio. ¿Qué significa la salida de directivos y supervisores del SNTE?

El pasado 12 de julio, el Secretario General y Presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Juan Díaz de la Torre, dio a conocer que directores de escuela y supervisores perderán su derecho a la sindicalización y pasarán a ser personal de confianza.

Arturo Méndez Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Miércoles 19 de julio de 2017

Durante el evento “Liderazgo que transforma: Conclusión del Ciclo Escolar 2016-2017”, Díaz de la Torre explicó que con el avance de la reforma educativa viene la autonomía de gestión escolar, y con ello el manejo de recursos públicos por parte de los directivos, por lo que éstos no podrán ser personal sindicalizado.

Visiblemente preocupado, el Secretario General del SNTE preguntó: “¿cómo haremos para que nuestros compañeros supervisores y directivos permanezcan acá?”, a lo que respondió: “acercándonos a ellos, respetándolos, luchando por sus causas, mantenerlos. Si no lo hacen nos vamos a quedar solos”.

Autoridades en la escuela, “compañeros” en el SNTE

La sindicalización de directores y supervisores ha representado siempre una contradicción al interior del SNTE como organización sindical, pues ellos constituyen los últimos eslabones de una cadena de mando que parte desde el Gabinete Presidencial y la SEP, por no decir desde la OCDE, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y Mexicanos Primero.

Como autoridades escolares, su trabajo es imponer en las escuelas lo que les dictan desde arriba, sin importar que vaya en contra de la educación pública y de los derechos de los trabajadores de la educación, como con la reforma educativa. Así, mientras en el sindicato somos “compañeros”, en la escuela nos vincula una relación de poder.

Basta ver el hostigamiento que ejercen los directivos contra muchos compañeros, sobre todo a partir de la lucha contra la reforma educativa.

A Juan Díaz le preocupa que los directivos y supervisores dejen de ser personal sindicalizado, pues eso constituye precisamente un mecanismo de control burocrático-sindical sobre los trabajadores de la educación, quitándole a la vez al SNTE una posición para negociar frente al gobierno, posición que nunca ha estado al servicio de los trabajadores de base.

En secundarias técnicas, por ejemplo, es “tradición” que los directivos se impongan para acudir como delegados sindicales a los congresos seccionales, en donde invariablemente votan a favor de los charros, siempre dispuestos a subordinarse al gobierno.

¿Significa esto, sin embargo, que la salida de directivos y supervisores del SNTE beneficia a los trabajadores de la educación? O por el contrario ¿cómo nos afecta?

Golpe antisindical

A primera vista, podría parecer que el paso de directivos y supervisores a ocupar puestos de confianza, nos libra de compartir un lugar en el sindicato con nuestras autoridades directas. Consideramos, sin embargo, que el problema es más complejo.

Desde antes de la imposición de la reforma educativa, los directores son responsables de manejar los recursos de la escuela. Apelar ahora a la autonomía de gestión y el manejo de recursos públicos para negar el derecho a la sindicalización de este personal, no es más que un artilugio del gobierno para debilitar nuestro sindicato.

El debilitamiento de nuestro sindicato no puede representar ningún interés para los trabajadores de la educación, sino todo lo contrario, estará al servicio de precarizar más nuestras condiciones laborales y de avanzar más sobre la educación pública. Por eso, más allá de quién dirija actualmente el SNTE, debemos oponernos a este ataque del gobierno y defender nuestra organización sindical.

La defensa real del sindicato, desde las bases organizadas democráticamente, será la mejor forma de arrancarlo de manos de los charros, para ponerlo al servicio efectivo de nuestras luchas.

Democracia en las escuelas

Pero si la defensa del SNTE pasa hoy por defender la permanencia en el sindicato de directivos y supervisores, ¿cómo resolver la contradicción entre ellos como autoridades y los trabajadores bajo su mando?

Consideramos que el problema no es que directivos y supervisores estén sindicalizados, sino a quiénes representan, a quiénes responden y cómo son elegidos. Actualmente, este personal concursa por sus puestos mediante un examen de promoción; una vez en sus puestos, representan a las autoridades, a quienes rinden cuentas; las mismas autoridades al servicio de los grandes empresarios que están detrás de la reforma educativa.

Frente a esta estructura vertical, que beneficia a quienes ven en la educación pública un negocio, desde Nuestra Clase planteamos la necesidad de impulsar la lucha por la organización democrática de las escuelas, para que sea la comunidad escolar quien elija a sus cuerpos directivos y que éstos respondan y rindan cuentas a aquella. En este proceso, opinamos que pueden jugar un rol fundamental los directores democráticos, muchos de los cuales se organizan en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.