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OPINIÓN. Qué traman J. A. Kast y sus socios como Cristián Labbé

José Antonio Kast lanzó el jueves 19 su movimiento “Acción Repúblicana”. ¿Qué papel pretenderá jugar esta nueva organización derechista en Chile?

Juan Valenzuela

Juan Valenzuela Profesor de filosofía. PTR.

Viernes 20 de abril de 2018

Es evidente que José Antonio Kast no se retiró de la política después de las elecciones presidenciales y que está transformando el capital político que le reportaron sus 523.213 votos en las presidenciales, en el impulso para formar una corriente política más derechista que Chile Vamos. Si bien intenta actuar en el campo del gobierno en las principales controversias con la oposición -por ejemplo, criticó a Manuel José Ossandón por no “blindar” por sus dichos al Ministro de Educación Gerardo Varela ante la movilización estudiantil-; no deja de ser cierto que sus energías están orientadas con mayor preponderancia a la formación de un nuevo referente derechista.

Según informó Emol, el nuevo movimiento de Kast habría realizado 77 cabildos a lo largo del país y contaría con 10 mil inscritos. En el mismo artículo leemos que los principales intereses de los miembros del movimiento están la seguridad y la lucha contra la delincuencia (55,9%), la familia (54,1%), la lucha contra la corrupción (46,7%), los temas “pro vida” (37,5%), la libertad económica (36,8%), las fuerzas armadas y lo que llaman “verdad histórica” (36,3%).

Al lado de personajes como el populista de derecha Bolsonaro, diputado del Partido Social Liberal de Brasil, ex paracaidista del Ejército -conocido por sus brutales dichos en contra de homosexuales, negros o torturados en dictadura-, y que actualmente tiene altas chances de ganar en las presidenciales en el marco del encarcelamiento de Lula; Kast es apenas una copia degradada; así como la fluidez del escenario político chileno no es comparable en profundidad a la crisis orgánica que acontece en Brasil y que es la verdadera fuente de la que bebe el “fenómeno Bolsonaro” y que los trabajadores necesitan combatir con una política independiente del PT.

En Brasil se cursó un golpe institucional contra el gobierno del Dilma el 2016 y se encarceló al favorito de las próximas elecciones atentando contra un derecho democrático mínimo de las masas de votar por quién deseen en las elecciones próximas. Existe un “bonapartismo judicial” en despliegue, que toma decisiones que sustituyen a los propios mecanismos de la democracia burguesa. Bolsonaro está más cerca de la presidencia en Brasil de lo que Kast lo está de presidir Chile. La estrategia patética de victimizarse ante la golpiza que recibió en la Universidad Arturo Prat o ante la quema de un muñeco que lo aludía en Valparaíso tratando de dar la impresión de que se encuentra en peligro, es un síntoma de que este hombre todavía no se siente en el umbral del poder. No existen millones de miradas que vean en él la posibilidad de un nuevo poder. Por eso, pareciera ser que, para Kast, ahora, hay que ubicarse en el campo gubernamental en la contienda con la oposición y la calle, lloriquear un poco cuando se sufren unos puñetazos, sembrando un liberalismo barato de la “tolerancia” a quienes piensan distinto.

Kast es un enemigo declarado de la izquierda. Si los intereses de la militancia de “Acción Republicana” revelan que esta fuerza se prepara para jugar un papel reaccionario abierto, algunos de sus miembros ya tienen experiencia de sobra en aquellas lides, como el ahora “camarada” de Kast, el ex alcalde de Providencia y ex agente de la DINA, Cristián Labbé. Su grupo, si bien no está en el verdadero centro de decisiones de los sectores hegemónicos en la derecha, se prepara para momentos más complejos. ¿Querrá José Antonio Kast ser el Bolsonaro chileno? En su acto fundacional, en la sala Omnium de Las Condes, su esposa Pia Adriasola, habló nada más y nada menos que en nombre del bien.

Todo indica que el movimiento Acción Republicana se entenderá a sí mismo como una especie de cruzada contra la maldad sembrada por la izquierda.
Su pinochestismo, para ser justos, no es algo exclusivo. Pareciera ser que no sólo el ministro Varela el que se desata al palpar el poder. La brutal expresión del diputado Ignacio Urrutia -de la UDI- que señaló que calificó a las víctimas de la dictadura como “terroristas con mesada” produciendo la furia de la diputada del FA Pamela Jiles, fueron respaldadas por Kast en su cuenta de Twitter.

Kast ya venía recibiendo el respaldo de la diputada María José Hoffman, también de la UDI. Pareciera ser que para algunos es importante que Kast y su tendencia aparezcan como viables, aunque en lo inmediato no controlen los principales resortes del poder. Hoy es un factor para presionar a una agenda conservadora, a un gobierno que quiere mostrarse dialogante e instalar la idea de que sólo la oposición busca la confrontación constante. Y en un mundo siempre incierto para un pequeño país como Chile -se caen hasta los “gigantes” como Brasil- no está demás preparar a un grupo que conciba la política como una enemistad entre el bien y el mal, que esté dispuesto a conflictos más agudos, con el fin de conservar el poder de los más ricos a costa de la explotación de millones. Pero tengan la certeza de que así como ellos se preparan para defender los privilegios de los empresarios, existimos quienes nos preparamos para pelear en serio por un gobierno de trabajadores que termine de una vez con los privilegios de unos pocos y el conservadurismo que defienden personajes como J. A. Kast. Y ayer 19 también estuvimos en las calles.


Juan Valenzuela

Santiago de Chile

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