×
×
Red Internacional
lid bot

SIN ABORTO LEGAL HAY MUERTE. ¿Quién salva qué vida? Estaba presa por abortar, murió abandonada por el Servicio Penitenciario

Patricia Zolorzano cumplía una condena en el penal de José León Suárez por interrumpir un embarazo. El 5 de agosto la llevaron agonizando a un hospital tras pasar días con el estómago infectado. Murió esposada a la cama.

Jueves 8 de agosto de 2019 16:26

Tenía 40 años, dos hijos y desde hacía casi cinco años purgaba una pena en la Unidad 47 del Servicio Penitenciario Bonaerense, ubicada en la localidad de José León Suárez, partido de San Martín.

La habían condenado a ocho años de prisión por “homicidio agravado por el vínculo”, aunque en realidad no mató a nadie. Se la consideró asesina por haber interrumpido un embarazo teniendo un hijo de 14 años con retraso madurativo (secuela de una meningitis) y una nena de 4.

Presa en José León Suárez, había solicitado una prisión domiciliaria para poder criar a sus hijos, hoy de 18 y 8 respectivamente. Pero el SPB se lo negó y ella debió seguir detenida en esa unidad penitenciaria.

Según informó Página|12, la agrupación Yo no fui, que brinda talleres textiles en el penal donde ella se alojaba, denunció que Patricia “agonizó durante varios días después de tres operaciones de vesícula, murió luego de llegar a la guardia del hospital, con litros de pus en el estómago, porque su agonía empezó mucho antes”.

Para la agrupación no se trató de “una fatalidad”, sino que a Patricia la “fueron matando de a poco” y el Centro Médico de la Unidad penitenciaria cometió un verdadero “abandono de persona al no llevarle el apunte cuando pidió atención médica”, “cuando el juzgado no respondió sus escritos” y “cuando la Defensoría no defendió sus derechos”.

Patricia soportó dolores y recaídas en su celda hasta que la infección se generalizó y recién ahí el SPB decidió llevarla al hospital de San Martín. Allí le hicieron estudios y tratamiento, siempre manteniéndola esposada al respaldo de la cama. Pero último lunes, 5 de agosto, su corazón dijo basta y falleció.

Patricia nunca debió estar presa. Siempre debió estar junto a sus dos hijos, uno de ellos con doble requerimiento de atención por retraso madurativo. Pero el Estado provincial, tanto bajo el mando de Daniel Scioli (cuando la condenaron) como de María Eugenia Vidal (cuando le negaron la domiciliaria y cuando murió) le demostró todo su desprecio y brutalidad.

Casos como el de Patricia muestran claramente que el aborto legal, seguro y gratuito no puede ser un slogan oportunista cuando conviene y dejar de ser prioridad cuando de armar alianzas políticas se trata. El aborto legal es una urgencia, un tema prioritario de salud pública. Por eso el Estado es responsable de estas muertes. Ayer, hoy y siempre.

Reproducimos la declaración de Malena Amestoy, estudiante en la misma universidad que Patricia, de la carrera de Cine documental. Malena es candidata a concejal por el Frente de Izquierda Unidad en San Martín.

A un año del #8A no nos resignamos ni abandonamos nuestra lucha

Con profundo dolor y mucha bronca, ayer nos enteramos que falleció Patricia, estudiante de Sociología del CUSAM, en el penal 47 de José León Suárez. Tenía 40 años y estaba presa desde hacía casi 5 años porque tuvo un aborto espontáneo en el tercer trimestre de un embarazo. La condenaron a la cárcel por homicidio, la amenazaron con perpetua y, de hecho, la condenaron a la muerte. Hacía ya dos meses que Patricia estaba mal de salud por cálculos en la vesícula, pero no le brindaron la atención médica necesaria. Durante sus últimos días, la tuvieron esposada en una cama de terapia, donde la tenían porque cuando la recibieron la inflamación era tal que no podían operarla.
Hoy su familia la despide, justo el día que se cumple un año de que el Senado nos negó el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Los celestes pro muerte preparan su festejo. Cínicos, se ríen de nuestras muertas. Poco les importan esos pibes que hoy se quedan sin su mamá. Ni todas las pibas que mueren en la clandestinidad.
Hace un año nos quisieron arrebatar el derecho al aborto, el derecho elemental de decidir sobre nuestros propios cuerpos. Pensaron que con eso nos iban a callar, pero se equivocaron. Nuestra lucha por el aborto legal, seguro y gratuito está más vigente que nunca. Por Patricia y las miles como ellas, como vos o yo. Por nosotras no vamos a bajar nuestros pañuelos verdes. Los mantenemos en alto por las que ya no están y para que no nos arranquen a ninguna mujer más. Porque tampoco queremos ninguna muerta más por la desidia institucional de este Estado que nos condena y recluye en penales donde nos dejan morir en las peores condiciones.
Hoy nos llenamos de bronca, de un odio inmenso porque no nos bancamos que siga sucediendo esto. No nos resignamos a tener que esperar para que el aborto sea legal. Y para nada consideramos que para avanzar hacia este derecho tengamos que unirnos a los nefastos enemigos de las mujeres. Al contrario. Aquellos que obligan a parir a nenas de 11 años, ni los que dicen que solo hay que despenalizar el aborto, rebajando así nuestra pelea, no son nuestros amigos.
Nunca nadie nos regaló nada. Las mujeres, los trabajadores, los estudiantes, a lo largo de la historia conquistamos nuestros derechos en las calles. Y así lo vamos a volver a hacer, con la enorme fuerza de la marea verde de la que somos parte.
Por las que no están y por las que vienen, HOY MÁS QUE NUNCA, ABORTO LEGAL YA!