El viaje de Piñera por Asia es acompañado por figuras empresariales y políticos que hacen entrever las posibles direcciones y sectores que buscan beneficiarse.
Miércoles 24 de abril de 2019
Frente a una coyuntura política importante, donde se aprueba el cuestionado TPP-11, el allanamiento a estudiantes por el Aula Segura, el decreto del gobierno donde menciona que las trabajadoras poseen “enriquecimiento sin causa” por el financiamiento por amamantar que ataca a las mujeres, el presidente Sebastián Piñera emprende una gira por China y Corea del Sur junto con personalidades que representan al sector empresarial del país.
Por ejemplo, encontramos al millonario Andrónico Luksic, dueño del Ferrocarril Antofagasta-Bolivia donde comete despidos injustificados, minería, medios de comunicación (Canal 13), Banco de Chile, CCU, Presidente de Quiñeco y Consejero de la Sociedad de Fomento Fabril.
También está en el viaje Ronald Bown, presidente de la Asociación de Exportadores de Chile, Francisco Silva, presidente del Consejo de Negocios Chile-China y presidente del Grupo Security, José Carreño, representante de la Confederación Nacional de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Conapyme), Jorge Valenzuela, presidente de la Federación de Productores Frutícolas de Chile (Fedefruta).
Asimismo, junto a los empresarios le acompañan políticos pro-empresariales, como por ejemplo el expresidente y embajador para el Asia Pacífico Eduardo Frei Ruiz-Tagle (DC), el presidente del Senado Jaime Quintana (PPD), diputados como Francisco Undurraga (Evópoli), Alejandro Santana (RN), Javier Macaya (UDI) y la senadora Ena Von Baer (UDI), como también la exprimera dama Marta Larraechea y el canciller Roberto Ampuero.
Visitas que se conjugan con las orientaciones estadounidenses de Mike Pompeo acerca de los tratos económicos Chile-China, el conflicto con Huawei de EEUU y el cable de fibra óptica que uniría Chile con Asia, donde hay interesados pertenecientes al TPP-11 (Japón, Nueva Zelanda, Singapur y Australia), proyecto que permitiría la posibilidad de intervenir “desde afuera” a asuntos del país (economía, tecnología, políticas públicas, educación, pensiones, cultivos, entre otras).
Entonces, cabe cuestionar las prioridades e intereses en que se enfocaran las reuniones y sobre qué sector busca beneficiarse de esto.