Existen cuatro hipótesis que intentan explicarlo, que van desde un fenómeno natural, hasta la responsabilidad de los empresarios salmoneros y el calentamiento global, pero más allá de la causa inmediata, lo que está en juego es un problema de subsistencia.
Domingo Lara Biólogo Ambiental
Martes 10 de mayo de 2016
1- http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-19572015000200004&script=sci_arttext&tlng=pt
1- Por un lado, el gobierno y los empresarios pesqueros sostienen que se trataría solo del fenómeno normal del crecimiento de dinoflagelados, en particular Alexandrium catenella, que se vio en aumento al ocurrir en simultáneo con el fenómeno de El Niño.
2- Por otra parte, hay quienes sostienen, a partir de las propias denuncias de pescadores, que no es solo marea roja, sino otro contaminante que llegó al mar por los desechos vertidos al océano por la industria salmonera. Esto explicaría la alta mortandad de peces y moluscos, ya que la marea roja en general no causa esta magnitud de muerte de peces y mariscos de forma directa, sino como subproducto de la disminución del oxígeno disponible y daño en las branquias.
3- Al mismo tiempo, el Colegio de Biólogos Marinos señaló que "el Calentamiento Global" está generando un calentamiento y acidificación creciente del Océano. Este Calentamiento Global derivado del efecto invernadero, ha producido cambios en la física-química del agua, en la distribución y abundancia de especies marinas, cambios en los ecosistemas oceánicos; que en particular el aumento de temperatura fue producto del fenómeno del niño exacerbado, llamado también niño Godzilla, que como subproducto se generó esta marea roja y varazón de especies marinas en muchas costas del globo.
4- También hay importantes denuncias sobre la relación entre la marea roja y la emisión de contaminantes por parte de las salmoneras, principalmente la sobrecarga de nutrientes y materia orgánica en cantidades que superan las capacidades del ambiente para absorber, reciclar o dispersar este ingreso de nutrientes. La industria salmonera en cinco años aumentó en 15 veces su producción dentro del mar interior de Chiloé, a lo que se suma las alrededor de 9 mil toneladas de salmón vertidas, con sus respectivos antibióticos y químicos.
Sin lugar a dudas, mas allá de la causa específica, cada uno de estos eventos pueden no ser excluyentes, y algunos seguro no lo son. Pero, algo que está claro es que en esta crisis hay responsabilidad de los empresarios y el gobierno, más allá de su causa inmediata y/o estructural. Por lo mismo, es necesaria, tanto por sus efectos sociales como ambientales, una respuesta a la altura de la profunda crisis que muestra su forma más aguda en Chiloé.
Para enfrentar la actual catástrofe: a fortalecer y extender las movilizaciones
El camino lo ha mostrado la propia movilización del pueblo trabajador en Chiloé, a lo que se suma las movilizaciones en Puerto Montt y muestras de solidaridad en distintas ciudades, como Santiago y Valparaíso. Es fundamental extender y fortalecer las movilizaciones, buscar la unidad efectiva en asambleas de trabajadores y los diversos sectores populares golpeados por la catástrofe, para que sea desde instancias de base donde se decida como fortalecer las lucha y unificar las demandas. Es necesario que tanto la CUT como la Confech, llamen a movilizaciones en solidaridad.
El problema ambiental, una cuestión de subsistencia
El fenómeno de la marea roja es un problema que ha llegado para quedarse, ya que tanto el impacto de las salmoneras, como el calentamiento global y lo específicamente biológico, el principal componente de esta marea roja, Alexandrium catenella, tiene una forma inactiva resistente, que queda como una marea roja latente, lista para activarse en caso de que estén las condiciones del medio, principalmente materia orgánica rica en nitrato y fosfato, similar a la que desechan las salmoneras.
Es fundamental una salida ante la crisis ambiental que tome las demandas desde las más mínimas, unidas a terminar con todo el abuso de las salmoneras y las grandes pesqueras, ya que hoy esto es un problema de subsistencia.
Esto hace algo central a la expropiación y estatización de las salmoneras, ya que sus dueños, los empresarios, han demostrado que se han enriquecido a costa de la destrucción ambiental y del trabajo precario, prácticamente sin límites.
Es necesario que sean los trabajadores y el pueblo, los que decidan qué hacer con las salmoneras, es decir, ponerlas bajo el control de los trabajadores y el pueblo, en función del interés común de vivir en un medio ambiente libre de contaminación, donde para sostener empleos de calidad no son necesarias las ganancias multimillonarias que conllevan una producción intensiva y destructiva. Donde se produzca en función de los intereses comunes del pueblo trabajador, lo que debe estar dentro de un plan de recuperación de los ecosistemas afectados.
Por otra parte, es importante que el estado desarrolle una política de investigación desde las universidades de forma estable y sistemática sobre los fenómenos ambientales más críticos, con una voz independiente de los empresarios y el gobierno. Hoy, el problema de las múltiples hipótesis que originan la catástrofe, no es solo por la complejidad del problema, es que gran parte de las universidades y centros de investigación dependen de los aportes de los mismos empresarios, así como los principales medios de prensa, que las difunden.