En medio del creciente malestar entre los trabajadores ante los proyectos de contrarreformas anunciadas por el gobierno y cuando se abre la discusión salarial para los estatales provinciales, Quintana se pronunció contra el derecho a huelga, apelando a viejos argumentos patronales.

Lorena Timko Delegada ATE – Ministerio Desarrollo de la Comunidad | @LorenaTimko
Sábado 18 de noviembre de 2017 15:36

Luego de que la CGT acordara con el gobierno (¡en la Sociedad Rural!) un proyecto de reforma laboral que degrada aún más el nivel de vida de la clase trabajadora, y que Antonio Caló lo defendiera con el escandaloso argumento de “Esto es como la perinola, para que el país avance todos tenemos que poner algo”, Quintana rechazó el derecho a huelga ¡de los trabajadores nucleados en su propio sindicato! con el viejo argumento de los “servicios esenciales”.
Entrevistado en LADO P, el titular de UPCN, sostuvo que: “es muy complejo esto de decir ‘paramos y cerramos la escuela, o el hospital’. No es tan simple, porque la comunidad te castiga, porque tiene mayores problemas que nosotros, que están en la indigencia o en la pobreza”. En ese sentido, remarcó que la posición de UPCN, siendo un gremio estatal, es “compleja”. “Si tuviéramos una situación confrontativa contra el Gobierno puedo parar todas las escuelas”, admitió, a pesar de lo cual, dijo, “somos conscientes de esto y el trabajador también; no vamos a hacer de esto una confrontación”.
“Cuando uno está en el sector público, tiene que entender que al que afecta cuando toma una determinación es a la comunidad”, continuó Quintana. “No afectamos a un gobierno desde el punto de vista de la política, sino al que menos tiene: al que va a la escuela a comer, a aprender”, añadió.
Este argumento, utilizado una y otra vez por los gobiernos de turno para atacar las huelgas docentes y de la salud, muestra la gran hipocresía de quienes lo pronuncian. Mientras los gobiernos desfinancian año tras año las partidas presupuestarias de las áreas más sensibles para el pueblo trabajador, son los estatales, docentes, auxiliares y los trabajadores de la salud los que sostienen con su esfuerzo y conocimiento a miles de trabajadores que se ven afectados por la desinversión estatal y el negocio privado. Y lo hacen, la mayor parte del tiempo, en jornadas agotadoras, pésimas condiciones y magros salarios.
El cinismo de los gobiernos de turno cuando dicen que los trabajadores que hacen uso de su derecho a huelga “no piensan en los chicos, o en los enfermos”, no sorprende. Ellos son parte de los distintos gobiernos que privatizaron el transporte y los servicios vitales. Son los que mantienen a millones sin redes de agua, cloaca o gas natural, que aplican los tarifazos, que congelan los presupuestos. Eso explica el ataque furioso a los trabajadores estatales cuando salen a la calle a denunciar esas políticas.
Pero tampoco sorprenden las declaraciones de Quintana justo cuando se abren las discusiones paritarias para el sector estatal y luego del audio que se filtró de Macri, pidiendo a los gobernadores que aprovechen las paritarias provinciales para bajar el salario estatal como parámetro para bajar el salario obrero en general.
Está claro que el titular de UPCN provincial se prepara, como lo hizo en noviembre de 2016, para cerrar con Vidal un nuevo acuerdo a la baja y en cuotas. Incluso vuelven a plantear como moneda de cambio el pase a planta de los mismos estatales temporarios que por acuerdo de 2016 ya deberían haber pasado a la planta permanente.
Quintana es parte de una casta de burócratas sindicales que nada tiene que ver con la vida cotidiana de los trabajadores. Atornillado a sus puestos políticos y gremiales, hizo crecer exponencialmente su fortuna lo que le valió distintas causas por lavado de dinero y un estilo de vida que nada tiene que ver con el día a día de los trabajadores estatales que luchan por llegar a fin de mes con salarios por debajo de la línea de pobreza.
“A mí que me tiren las carpetas que quieran, no tengo problema en sentarme a discutir, no tengo nada que esconder”, afirmó Quintana ante la consulta sobre los supuestos “aprietes” que sufren los gremios de la CGT. Sin embargo, el escándalo por el cruce de dólares a Uruguay, las denuncias por las estafas y la defraudación a IOMA, y la fortuna personal inexplicable podrían convertirlo en un próximo símbolo de las “mafias sindicales” aunque en este caso Vidal necesita de sus buenos servicios.
Las reformas que el gobierno se prepara para llevar al Congreso Nacional, generaron incertidumbre y bronca que se extiende en el conjunto de la clase trabajadora. El paquete completo (contrarreforma laboral, la provisional y el acuerdo fiscal) plantea graves riesgos y pérdida de derechos para los trabajadores y los estatales en particular.
Frente a esto, y ante la entrega de las cúpulas sindicales, se empiezan a organizar las primeras medidas de lucha contra las reformas, que en La Plata, Berisso y Ensenada tendrá su primera movilización el próximo 23 de Noviembre, convocada por decenas de sindicatos de la CGT y la CTA regional.
Más allá de los distintos intentos de recortar el derecho de huelga y de las amenazas, los trabajadores saldrán a las calles a defender sus derechos. Es la fuerza potencial de su organización a la que tanto le temen estos burócratas y los gobiernos con los que son tan serviciales.