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Red Internacional
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Congreso Nacional. Quórum se busca

Con el dictamen de comisiones, los diputados podrían debatir hoy la “ley antidespidos”. Aún no está garantizado el quórum. Ayer Triaca defendió el libre despido y se dividió el Frente Renovador.

Eduardo Castilla

Eduardo Castilla X: @castillaeduardo

Jueves 12 de mayo de 2016

En el mediodía de este jueves se sabrá si efectivamente la Cámara de Diputados puede sesionar para discutir la ley contra los despidos votada en el Senado de la nación hace ya dos semanas.

Tras la larga dilación que llevó adelante el oficialismo después de su derrota en la cámara alta, recién este miércoles pudo emitirse dictamen desde las comisiones de Legislación del Trabajo y de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, lo que habilita discutir esa norma en el recinto.

Las demoras y dilaciones que impuso Cambiemos tienen el objetivo de retardar el tratamiento de la norma o lograr una modificación parcial que limite el daño político que implicaría para Mauricio Macri vetarla. Buscan evitar que el gobierno pague un alto costo político por esa decisión, que desafía el sentido común que empieza a extenderse, donde los despidos aparecen como tema central de agenda.

Defensa del libre despido

El proyecto “impide el normal funcionamiento de cualquier organización” dijo el ministro Triaca, cuando finalizaba su larga exposición este miércoles, durante la reunión conjunta de las comisiones de Legislación del Trabajo y de Presupuesto y Hacienda.

Una afirmación así solo puede entenderse desde la óptica capitalista. En el planteo del oficialismo, el “normal funcionamiento” equivale a dejar a los empresarios la posibilidad de despedir sin ningún tipo de obstáculos. Solo una "institución" así puede no funcionar con esa norma.

En su larga exposición -que se extendió por casi 4 horas- dos tópicos fueron centrales. En primer lugar, la defensa del argumento que sostiene que no existe una “ola de despidos”. En segundo lugar, la defensa de la plena libertad para despedir por parte de las empresas. A primera vista parecen argumentos contradictorios pero no lo son. Por el contrario, son las facetas de una suerte de "relato" justificatorio del hacer gubernamental.

Durante la primera parte de su exposición, con ayuda de varios power-point, el ministro y sus asesores hicieron lo posible por demostrar que no había emergencia ocupacional que obligara a una ley contra los despidos.

El ministro olvidó dos “detalles” que le recordarían los diputados presentes. Por un lado, no mencionó a los empleados estatales que, según afirmó su par Andrés Ibarra (Modernización) ya alcanzaron los 11 mil despidos.

Por el otro, su explicación sobre la caída de puestos de trabajo en la construcción se basó en la paralización de obras por la falta de pagos desde el Estado nacional bajo el kirchnerismo, desde mediados de 2015. Lo que no logró terminar de explicar es por qué, si su plan de generación de trabajo incluye un fuerte componente de obras públicas, existe una marcada sub-ejecución del presupuesto destinado a ese rubro en lo que va del año.

Apología del libre despido

“No nos embanderemos en cuestiones ideológicas” fue otra de las afirmaciones de Triaca ante los legisladores. La definición no deja de extrañar viniendo de una fuerza que afirma la defensa del libre mercado, sostiene la llamada “teoría del derrame” y no cesa de decir que es necesario garantizar las mejores condiciones para la inversión de los empresarios. Todo eso parece no entrar en el terreno de la ideología.

La bizarría discursiva no frenó ahí. Inmediatamente después, el diputado macrista Eduardo Amadeo pediría a los legisladores “una mirada de clase” que fuera más allá de los trabajadores en blanco, para favorecer a los sectores más pobres.

Así, mientras Cambiemos defendía la plena libertad para despedir por parte de los empresarios, intentaba “correr por izquierda” a los legisladores que impulsan la norma contra los despidos, afirmando que estos solo se preocupaban por los trabajadores bajo convenio. Con esta norma –afirmaban- los empresarios despedirían a los trabajadores más jóvenes (por el menor costo de la indemnización) y a los trabajadores informales.

El argumento, sin embargo, se choca con la realidad futura que el macrismo intenta vender, con un horizonte de recuperación y crecimiento en los próximos meses. En ese marco, no se entiende cual sería el motivo para despedir a nadie.

En última instancia, como lo denunció Myriam Bregman (PTS-FIT), lo que verdaderamente molesta a los empresarios es la posibilidad de una mínima restricción (solo por 6 meses según esta norma) a su potestad despótica a decidir sobre la vida de los trabajadores, mediante la posibilidad de despedirlos en función de lo que convenga a sus ganancias.

Quiebras

Los argumentos de Triaca no convencieron. O no alcanzaron en términos numéricos. La comisión emitió finalmente un dictamen de mayoría, que logró la firma de 35 legisladores. Cambiemos presentó el propio (28 firmas) que venía a ser una nueva maniobra para dilatar aún más la discusión de la norma.

Pero lo que quedó en evidencia fue la división del bloque del Frente Renovador que fue parte de la firma de dos dictámenes. El de mayoría, que incluía el proyecto que vino desde el Senado, fue firmado por algunos de los diputados ligados a las conducciones sindicales. El resto de los legisladores del massismo firmó un dictamen alternativo que, junto a prohibir los despidos, brinda incentivos a las pymes que creen y sostengan empleo. Entre estos últimos se encontraría Facundo Moyano, según lo que señalaban diversas fuentes en la noche de ayer. Esta división, muy probablemente, se traslade hoy a la sesión de la cámara.

La división del Frente Renovador, que fuera uno de los impulsores originales de la propuesta contra los despidos, juega a favor del gobierno. El dictamen propio que presentó este miércoles debilitó el número de legisladores que firmaron el que efectivamente salió hacia la cámara.

Quórum se busca

Aun no se encuentra garantizado que el quórum se alcance este jueves. Las fuerzas que exigieron la sesión especial, entre las que se encuentran el FpV y el FIT, sin la participación de parte de los legisladores del Frente Renovador podrían no alcanzar el número suficiente para poder sesionar.

Se descuenta la presencia del sector de legisladores ligados a las organizaciones sindicales. Pero el resto solo bajaría si se alcanza el quórum de manera independiente. Lo mismo haría el macrismo que bajaría a votar en contra.

Así las cosas, todavía no está garantizado que se sesione a partir de este mediodía. Si efectivamente eso no ocurre, la próxima reunión ordinaria de la cámara será el teatro de este debate, ya durante la semana próxima posiblemente. Eso juega a favor del plan del gobierno de retrasar la sanción de la ley.

Los amigos del “modelo sindical”

Este miércoles desde el ministro Triaca hasta Alicia Ciciliani (PS) ensayaron una reivindicación del “modelo sindical argentino”. Allí estaban algunos exponentes de ese modelo, como Héctor Daer y Alberto Roberti, presidente de la comisión de trabajo. Las flores y los elogios también vinieron de ese lado, cuando se reivindicó al ministro como alguien cercano.

Sin embargo, el tan reivindicando “modelo sindical” es el que, por estas horas, garantiza que la ley contra los despidos siga siendo un documento sin valor real.

Ante las dilaciones y los retrasos del oficialismo nacional, las conducciones sindicales optaron por los discursos duros y las acciones blandas, dado que no se proponen ninguna medida de lucha real que dé continuidad a la gran movilización del pasado 29 de abril, donde más de 100.000 trabajadores y trabajadores tomaron las calles.

Como señaló correctamente Myriam Bregman, diputada del PTS-FIT, la movilización e incluso un paro nacional son las únicas medidas realistas para imponer esta norma. Incluso si la ley fuera aprobada, Macri ya anunció que la vetaría. Resulta evidente que solo con la lucha activa de amplios sectores de los trabajadores se podrá garantizar un freno real a los despidos.


Eduardo Castilla

Nació en Alta Gracia, Córdoba, en 1976. Veinte años después se sumó a las filas del Partido de Trabajadores Socialistas, donde sigue acumulando millas desde ese entonces. Es periodista y desde 2015 reside en la Ciudad de Buenos Aires, donde hace las veces de editor general de La Izquierda Diario.

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