En medio del paro de los trabajadores subcontratistas convocado por la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) y con Nelson Quichillao caído bajo las balas asesinas de Carabineros por luchar, el presidente de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC) de los trabajadores de planta, ataca a los huelguistas. No es la primera vez.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Miércoles 29 de julio de 2015
El ataque a los huelguistas
La directiva de CODELCO se endurece aunque los trabajadores subcontratistas en paro tienen un caído entre sus filas, negándose a cualquier negociación.
El presidente de la FTC Raimundo Espinoza, en este escenario, lanza un ataque a los trabajadores en paro, acusándolos ante el Ministro del Interior Jorge Burgos de disparar con balines.
Nelson Quichillao cayó en El Salvador, de donde viene el mismo Raimundo Espinoza.
Las razones de este ataque son claras, y hay que recordarlas.
Dividir al servicio de las empresas
La estrategia empresarial de la subcontratación busca en primer lugar abaratar costos de los trabajadores, generando artificialmente trabajadores más baratos, de segunda, los subcontratistas, para aumentar su explotación.
En segundo lugar, busca debilitar la posibilidad de organización sindical.
En tercer lugar, dividir a los trabajadores, entre trabajadores de planta y externos, de primera y de segunda.
Raimundo Espinoza favorece esta estrategia empresarial. Con estos ataques ante Burgos. Ya en la gran huelga subcontratista del 2007 había hecho lo mismo, acusando a los trabajadores movilizados de “estar manipulados por el PC”.
Sirve así a los intereses de los empresarios.
Defender sus privilegios
Raimundo Espinoza está enquistado en la presidencia de la FTC desde 1994, ya por 21 largos años.
El presidente de la FTC participa del Directorio de CODELCO. Por esta participación, recibe un sueldo de casi 50.000.000 (cincuenta millones) de pesos. Multiplicado por 21 años, da más de 1.000 millones de pesos.
Además, recibe un sueldo como Presidente de la FTC, de más de 500.000 pesos.
Además, permanece cobrando su sueldo como trabajador de planta de CODELCO, de cerca de 2.000.000 de pesos.
Las cúpulas burocráticas, son de este modo cooptadas por las empresas, y además de servir a los intereses empresariales así, sirven sus propios intereses.
Para hacerlo, por supuesto, ya que no son gerentes de las empresas sino dirigentes cupulares sindicales, deben justificar el puesto sindical que les permite acceder a estos privilegios, y hacer gestos de defensa de los trabajadores. Meros gestos, pero necesarios. Por eso, lo oímos también hablar de la “nacionalización del cobre”, aunque no mueva un dedo. Hablar en defensa de los trabajadores del cobre, aunque bajo su gestión se llegó a un 70% de subcontratación.
Pero no le interesa esto último. Es más, durante el paro subcontratista de 2007 atacó a los trabajadores, con argumentos empresariales. En ese año declaró que las reivindicaciones no deben afectar “la competitividad de la empresa”.
Con relación a la “renacionalización”, lo mismo. Si antes de 1990 CODELCO explicaba casi el 100% de la producción del cobre, actualmente –es decir, en sus largos años al frente de la FTC- es de solo el 30%. Esta privatización no fue respondida con ninguna medida de lucha.
Para que vuelvan a ser herramientas de lucha de los trabajadores, se necesitan sindicatos sin cúpulas burocráticas, y con una política independiente de los partidos empresariales en todas sus variantes.