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Red Internacional
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RELACIONES EEUU ESTADO ESPAÑOL. Rajoy: Bienvenido Mr Trump

Rajoy se propone a Trump como un aliado en Europa y en América Latina en un intento de acercamiento a EEUU. Trump exige más gasto en defensa al gobierno español.

Federico Grom Barcelona | @fedegrom

Miércoles 8 de febrero de 2017

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump han mantenido el martes pasado por la noche la primera comunicación telefónica con el presidente Mariano Rajoy, que ha durado aproximadamente 15 minutos. Ya es la segunda llamada telefónica que mantienen Trump y Rajoy. La primera se produjo el 12 de diciembre, antes de que Trump tomara posesión de la presidencia en la Casa Blanca el 20 de Enero, donde Rajoy felicitó a Trump por su victoria electoral.

La conversación, que ha durado menos de lo previsto a pesar de la necesaria traducción, es parte de la ronda de contactos con los líderes internacionales después de la toma de posesión de Trump. Ya se había telefoneado con Merkel y Hollande, así como con el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni. Después de la charla con Rajoy, le seguiría el turno el líder de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.

Así el gobierno de Rajoy se propuso tender puentes con la nueva administración norteamericana después de haber apostado por la candidata del partido demócrata, Hillary Clinton. Según el comunicado publicado por Moncloa, Rajoy se propuso a Trump como su "interlocutor en Europa, América Latina y también en el Norte de África y Oriente Medio".

Y ha mostrado su disposición "a desarrollar una buena relación con la nueva Administración estadounidense" explicando a Trump que España, "con un Gobierno estable y una economía que crece a más del 3%, está en las mejores condiciones para ser un interlocutor de Estados Unidos". Así Rajoy se propone ser un socio privilegiado de EEUU a la salida del Reino Unido de la Unión Europea, haciendo pesar también su relación histórica con América Latina.

El comunicado de Moncloa no da cuenta de que el jefe del Gobierno español le haya trasladado a Trump ninguna crítica por su polémica política exterior, así como sus decisiones sobre inmigración. Tanto Rajoy como el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, ya habían sido criticados por la oposición debido a su silencio frente a las polémicas decisiones de la nueva administración de construir un muro con México o vetar la entrada de ciudadanos originarios de siete países musulmanes a suelo norteamericano.

Algo que no es de extrañar ya que en Europa y en especial en el Estado español hace tiempo que existen muros, aunque aquí les llamen vallas, se da la espalda a los refugiados y se practican “devoluciones en caliente”.

La propia alcaldesa de Barcelona, Ada Colau se refirió así en un twitt al ofrecimiento de Rajoy: “Desde aquí le digo que NO en mi nombre ni en el de Barcelona. No queremos colaborar cordialmente con quien veta la entrada a personas según su nacionalidad o religión, cuestiona el cambio climático, amenaza derechos que han costado vidas conquistar, menosprecia a las mujeres, se burla de la prensa y nos insulta a todos y a todas con su arrogancia”.

Por su parte el comunicado de la Casa Blanca señala escuetamente que “reafirmaron la fuerte alianza bilateral en una serie de asuntos de interés común” a los que no se refiere, salvo por “los esfuerzos para eliminar al ISIS”.

Una alianza bilateral que se origina con los pactos de Madrid firmados en septiembre de 1953 por el Republicano Eisenhower en el escenario de la guerra fría y que supusieron la “apertura” del régimen franquista y su integración al “bloque occidental” tras la derrota de las potencias del Eje a las que estaba vinculada.

También supuso una sobrevida de la dictadura de Franco en un nuevo escenario internacional bajo la aprobación de EEUU. Este acuerdo fue actualizado posteriormente por los gobiernos de Felipe González y Ronald Reagan, así como aceptados por los sucesivos gobiernos.

Ese mismo año se estrenó del clásico de Luis García Berlanga, “Bienvenido Mr. Marshall”, film al que Rajoy nos hace rememorar algunas escenas, salvando las distancias de toda comparación histórica.

Según Moncloa, han intercambiado sobre la participación de ambos países en la cumbre que la OTAN planea celebrar en Bruselas el mes de mayo y han abordado cuestiones de seguridad y defensa. La Casa Blanca también ha hecho referencia a este tema. Además Moncloa aprovechó para recordar la existencia de las bases de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) en donde las tropas norteamericanas mantienen presencia, así como la participación de militares españoles en la reconstrucción del ejército iraquí y la estrecha colaboración en materia de inteligencia entre ambos Estados.

Las bases que mantienen los norteamericanos en Cádiz y Sevilla son consideradas por la OTAN como “cruciales” por su valor geoestratégico en el despliegue del “escudo antimisiles” constituido por cuatro destructores de la US Navy.

Así resumía Rajoy en su Twitter la breve conversación telefónica:

Trump “reiteró el compromiso de EE UU con la OTAN y enfatizó la importancia de que todos los aliados de la OTAN compartan la carga del gasto en defensa”, exigencia que trasladó a Rajoy y a la cual Moncloa no hace referencia alguna. Casi la misma frase que Trump pronunció después de cada conversación con sus homólogos europeos. Una exigencia de la administración Trump que ya en la campaña electoral había puesto en dudas su colaboración con la OTAN. En sus palabras “Hay muchos miembros de la OTAN que no pagan las facturas”, haciendo referencia a las bajas contribuciones de sus socios europeos.

A pesar del caluroso y servicial recibimiento que Rajoy ha hecho al nuevo inquilino de la Casa Blanca después de su apuesta fallida, no está claro aún que éste vaya a requerir sus servicios. Aunque sí exige un mayor gasto en defensa con dinero público.

Lo que queda claro es que nada bueno deparará esta asociación para los trabajadores de los pueblos del Estado español así como para los del resto del mundo. La última vez que un gobierno español, el del PP de Aznar, se ofreció para colaborar estrechamente con la administración de George W. Bush para “sacar a España del rincón de la historia” terminó con el apoyo español a las invasiones de Iraq y Afganistán. Rajoy pretende así ser parte de la nueva arquitectura de relaciones internacionales que la derecha populista y xenófoba norteamericana al frente de la Casa Blanca se ha propuesto construir.