Nueva sesión de control al gobierno. Rajoy defiende su gestión frente a la oposición, sin cambiar una coma de sus políticas.
Federico Grom Barcelona | @fedegrom
Miércoles 1ro de febrero de 2017
Foto: EFE
Este miércoles pasado en una sesión de control al gobierno, casi dos meses después, entre viajes al exterior y las vacaciones parlamentarias, ha estado presente Rajoy en este trámite parlamentario.
Entre los temas candentes en el pleno del Congreso de Diputados han estado las constantes subidas de las tarifas eléctricas en boca de la formación morada, así como el rescate a las cajas de ahorro con dinero público de la mano de Ciudadanos. El portavoz del grupo socialista ha empleado todo su tiempo en la pregunta en la que invitaba a Rajoy a pedir perdón por el accidente del Yak 42.
Sin embargo, mariano Rajoy se ha mantenido inmutable como nos tiene ya acostumbrados.
El presidente del Gobierno, se ha enfrentado a Pablo Iglesias defendiendo su política sobre las tarifas eléctricas y de las propuestas hechas por el propio Iglesias (auditoria de los costes, gravar fiscalmente los beneficios de las empresas, la gestión pública de las centrales hidroeléctricas, eliminar impuesto a las energías renovables y un IVA reducido a la factura eléctrica) Rajoy ha respondido que la primera " ya se realiza de forma continuada” y que ninguna de las otras “sirven” dejando así zanjado “el debate”.
Sin embargo no se puede tapar el sol con el dedo. La gestión de la Energía en el estado español es un verdadero despiporre con consecuencias nefastas. Ni si quiera el ministro al que le compete el asunto, Álvaro Nadal, puede dar una respuesta inteligible.
Según las proyecciones del ministerio de Energía, 2017 registrará un superávit de ingresos de 9 millones. Cualquiera podría pensar que es un buen dato, pero comparado con los 550 millones conseguidos en 2014, cualquiera se da cuenta que algo no va bien.
Las poderosas empresas eléctricas, las niñas mimadas de los políticos del estado español, han sabido abrir sus consejos de administración como un refugio apacible y bien remunerado de políticos serviciales con sus negocios. Mientras que han castigado a la población con constantes subidas tarifarias y miles de cortes por impago.
Solo por nombrar el último caso, el consejo de administración de Red Eléctrica de España (REE) ha designado consejero de la compañía en sustitución del ex diputado del PP Agustín Conde, al ex director general de la Guardia Civil (y antes falangista) Arsenio Fernández de Mesa quien pasara a percibir 180.000 euros anuales.
En el caso del salvataje del sector bancario, el Estado inyectó 51.303 millones en capital, de los que hasta ahora, solo se han recuperado algo más de un 5% del total, según el propio Banco de España. Los números hablan por sí solos.
Mientras se salva a los bancos y se mantienen los negocios privados de las empresas energéticas (así como de muchas otras), se condena a la mayoría de la población al paro, los recortes en salud y educación, el trabajo precario, salarios de miseria, jubilación a los 67 años para el quien llegue (a la edad y los aportes) y una pensión en el futuro que algunos calculan que puede caer un 30%.
El inicio de la sesión de control al Gobierno de este miércoles no ha dado más de sí. Las propuestas y las quejas de la oposición caen una vez más en saco roto más allá de sus intenciones.
El cambio de composición de la cámara, la más heterogenea de la democracia y que puso fin al bipartidismo tal cual lo conocíamos, no parece tener ninguna traducción en el curso del nuevo gobierno del PP. La realidad y las reglas del juego pactadas con Bruselas tampoco dejan mucho margen (sin saltárselas claro). Toda una limitación para quienes sostenían una estrategia exclusivamente parlamentaria (¡junto al PSOE!) y para cambiar tal estado de cosas.
Por otro lado, si alguien decía hacer oposición desde las calles, parece ser que solo fue un recurso discursivo. No vaya a ser que queden en evidencia los dirigentes sindicales mayoritarios, ya casi ausentes de la vida pública.