La nominación de algunos antiguos Consejeros mantiene el pulso del nuevo Govern catalán contra el Gobierno central.
Guillermo Ferrari Barcelona | @LLegui1968
Lunes 21 de mayo de 2018 11:14
La intención del ejecutivo español de Rajoy es borrar cualquier recuerdo del gobiernoo de Puigdemont y que el nuevo Govern se aproxime lo máximo posible a una ruptura con el referendúm independentista de octubre y el derecho de autodeterminación. Pretender crear un Govern, una Generalitat y un Parlament obedientes a legalidad del gobierno central español y completamente descafeinados. Para ello, Rajoy está dispuesto a todo, como ya hemos publicado repetidas veces en Izquierda Diario y Esquerra Diari.
El Gobierno de Rajoy usa las leyes que le vienen bien, las interpretaciones del Tribunal Constitucional y del Supremo que son hiperreaccionarias. No solo que Rajoy y el 155 han vetado a tres candidatos a Presidente de Cataluña, sino que ahora están vetando a cuatro consellers (miembros del gobierno) como posibles miembros del gobierno regional. Es la primera vez en la historia en que el ejecutivo español decide quienes no pueden integrar el ejecutivo catalán.
Rajoy, ante la elección de los Consellers realizada por el nuevo President Joaquim Torra, se está planteando invalidarla. Las instituciones españolas no quieren que se nombren a dos consellers presos (Jordi Turull y Josep Rull), ni tampoco a consellers en el exilio (Antoni Comín y Lluís Puig). Para ello el presidente está estudiando usar el 155 que aún está en vigor y dejar los nombramientos sin efecto. Para ello cuenta con el apoyo incondicional de Pedro Sánchez, y por supuesto de Albert Rivera.
Rajoy ha calificado como “provocación” este nombramiento y plantea que Torra se niega a “recuperar la normalidad”. Aparentemente Rajoy no publicará en el DOGC a los nuevos consellers para que Torra remiende su decisión. Sin embargo, lo que no es normal es que sean negados los derechos a los Diputados a ser presidente o miembros del gobierno. Lo que no es normal es que denuncien a maestros o a los medios de comunicación catalanes o se persiga a los CDR (Comités de Defensa de la República). Lo que no es normal es que no se respete al pueblo que votó el 1O. La provocación es la carta de Rajoy.
Más allá de cómo se pueda juzgar la decisión de Joaquim Torra, está claro que el Régimen del 78 quiere mandar sea como sea y que el resto debemos obedecer. El 21D, si bien no fue del gusto de Madrid, ha sido una maniobra del Gobierno central para doblegar al pueblo catalán en su voluntad de respetar el 1-O. La decisión de ERC y el PDeCAT participando en las elecciones ha sido la enésima concesión al Estado para evitar la realización de la República votada en aquel referéndum.
La famosa recuperación de las instituciones no es tal. La Generalitat y el Parlament están híper limitados por una legalidad interpretada a la carta por el poder judicial heredado del franquismo y una realidad dibujada a gusto del poder. Llarena, Lamela, Rivera y un coro de medios en Madrid hablan de golpe de estado, de rebelión y sedición. Todo ello parece literatura fantástica. Las reaccionarias reglas del Régimen del 78 hacen de ésta “democracia” casi una dictadura.
Rajoy, su estabilidad y los presupuestos en juego
El PP de Rajoy está en una situación crítica. Las encuestas hablan de una caída a mínimos en voto y que puede ser rebasado por Ciudadanos. Los casos de corrupción y la crisis política de Madrid, junto a la de Cataluña, están erosionando la imagen de Rajoy y su partido, heredero del franquismo. Algunos dirigentes de rango medio se han pasado incluso al partido naranja. El peso de las mochilas de los populares se está haciendo muy pesado.
Con la aprobación de los presupuestos de 2018, Rajoy se está jugando el futuro político. Se deberían aprobar en mayo, aunque nada es seguro. Depende de ellos para poder ampliar dos años más y así llegar hasta final del mandato. El PNV le dará su apoyo en caso de que levante la aplicación del 155. Pero la impugnación de los consellers puede traer aparejada que aún continúe el 155 y que el PNV tarde en dar su apoyo.
Aun logrando dos años más de sobrevida para mantener la legislatura, en menos de un año están en juego las elecciones municipales de 2019. Y, esto puede significar un duro batacazo para los de Génova. Ciudadanos está preparando una “OPA hostil” a todo el espacio de la derecha. En Barcelona, contaría con la participación de Manuel Valls, el ex Primer ministro francés. Y, el PSOE está dando muestras de un giro a derecha para no perder una parte de sus votantes.
Torra busca un diálogo con Rajoy
Este viernes el líder catalán envió una carta a Rajoy para iniciar un diálogo entre ambos ejecutivos. En dicha carta referencia a abrir un diálogo “sin condiciones” y “con la predisposición a hablar de todo”. Cuestión que también fue expresada por Oriol Junqueras desde la cárcel. En la misma carta Torra se muestra “fiel a la expresión democrática del 1 de octubre”, lo cual hace pensar ¿qué tipo de diálogo se puede hacer con quien organizó la represión del 1-O?
Otra muestra del tipo de política que hará el nuevo Govern catalán es la mínima integración de mujeres en el nuevo ejecutivo en años. Joaquim Torra nominó tan solo tres mujeres entre los catorce miembros que integrarán su gobierno. Un nivel de mujeres en el Govern comparable a los años 90 del siglo pasado. Lo cual no lleva a preguntarnos, ¿A qué se refería cuando en su discurso de investidura mencionó “República femenista”?
Torra en sus primeros pasos como President está demostrando su coherencia con la línea del Govern de Puigdemont. Si bien es cierto que hay algunas diferencias entre Esquerra, el PDeCAT y Junts per Catalunya, tienen acuerdo en buscar una salida negociada y pactada con Rajoy y el Régimen del 78. Incluso sabiendo que Rajoy jamás pactará una república y menos aún respetar la voluntad popular del 1O.
Hay que luchar para acabar con el 155
El 155 no se irá. La voluntad del 1-O de construir una república catalana no se podrá hacer valer en los marcos estrechísimos del Régimen del 78. No hay diálogo posible con el Gobierno de Rajoy, ni con Pedro Sánchez, ni con Albert Rivera. No es posible encontrar alguna institución de éste Régimen que permita abrir una negociación. Ni el Ejecutivo, ni el Congreso de los Diputados, ni el Constitucional o el Supremo lo quieren.
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No es posible dialogar con un régimen que encierra o castiga a raperos, a tuiteros, titiriteros, artistas, etc. Al mismo tiempo que permite campar a sus anchas a las bandas fascistas. El único diálogo que puede servir para ejercer el derecho de autodeterminación de manera efectiva, es el diálogo entre los trabajadores y los pueblos de todo el Estado español para dinamitar el Régimen del 78.
Un pueblo que oprime a otro pueblo no puede ser libre. Ningún pueblo tiene interés en oprimir a otro, ni en disfrutar de privilegios respecto del vecino. Solo las clases dominantes tienen interés en que los diferentes pueblos se peleen entre sí, porque gracias a esa división pueden perpetuar su dominio.
Los trabajadores y el pueblo pobre de Cataluña si quieren autogobernarse deben luchar en las calles para acabar con el Régimen opresivo nacido en 1978, su Constitución y su Monarquía. Y, para ello es clave luchar codo a codo con los trabajadores y los pueblos del resto del Estado. Sólo así podrán acabar con el 155 y ejercer la voluntad popular del 1-O.
Esta cooperación entre los pueblos podrá cimentar la confianza y la solidaridad como para crear una Federación voluntaria y libre de repúblicas de los trabajadores. Una independencia catalana solo se podrá afianzar con la cooperación del resto del Estado español en la perspectiva de acabar con la Europa del capital y avanzar hacia una verdadera Federación de Estados socialistas de Europa.