Con un fuerte reclamo de las bases por la falta de fecha al paro nacional, el sábado 27 de febrero sesionó la III Convención Nacional de la CNTE
Martes 1ro de marzo de 2016
Con escasa asistencia de las bases trabajadoras y retrasos en su inicio, el sábado 27 de febrero, se realizó en la Sección 9na, la III Convención Nacional Magisterial. Pero no sólo la mayoría de los y las maestras no concurrieron, sino que se hizo rogar la fecha al tan reclamado paro nacional magisterial para enfrentar la dura reforma de Enrique Peña Nieto, la OCDE y los partidos del Pacto por México.
Fue sorprendente la casi nula convocatoria a este evento, que contrastó con el amplio llamado y difusión que se dio al II Encuentro Preparatorio del Diálogo por la Educación, al que concurrieron días antes, muchos y diferentes sectores.
Es importante contrastarlo dado que el magisterio nacional viene padeciendo, en las calles y en las aulas, los avances de la aplicación de la reforma educativa, que comienza a expresarse en miles de telegramas de despidos a quienes, ante el llamado de la CNTE, no acataron la convocatoria a las evaluaciones. Por lo que esta III Convención se suponía que tomaría medidas contundentes al respecto.
Por el contrario, en el documento presentado por la dirección de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) para este evento, pudimos leer diferentes afirmaciones que, a nuestro entender, difieren con la situación real del magisterio.
A continuación reproducimos solo algunas de estas afirmaciones, intentando demostrar lo incorrecto del análisis de la dirección sindical, que puede tener consecuencias negativas para el movimiento:
En el balance se afirma: “Tres años de resistencia civil, pacífica y organizada, nos han permitido contener esta reforma (…)”. No, compañeros. Opinamos que para el gobierno, mientras no exista una estrategia que rebase los marcos civiles y pacíficos que limitan a los movimientos, no hay fuerza que lo obligue a frenar su ataque. Eso lo muestran los recientes anuncios de Nuño para castigar a los maestros que no se evaluaron.
Solo basta recordar el ataque al SME en el 2009, el cual intentó ser repelido con esta misma estrategia “civil, pacífica y organizada” y dejó a 44 mil compañeros en la calle, dando lugar a un avance superior de la patronal sobre los trabajadores.
En relación al calendario de evaluaciones se dice: “(…) cuando se ha demostrado su rotundo fracaso.”
No podemos decir esto cuando, tal como se expresó en las mesas y la plenaria, se estima en miles los despidos a los trabajadores del magisterio por no presentarse a la evaluación. Llamar a esto un “fracaso del gobierno” nos desarma políticamente para enfrentarlos.
En las conclusiones: “2.- que el balance de la anterior etapa se presenta como favorable (…)”.
La realidad es que en la anterior etapa dimos todo de nuestra parte resistiendo a la reforma - centralmente en los estados- pero las combativas medidas tomadas fueron aisladas y no logramos golpear unidos. Eso estuvo signado por el golpe al IEEPO, la militarización en Oaxaca que continúa hasta hoy y la detención de 4 maestros y las nuevas órdenes de aprehensión en esa misma ciudad.
Junto a esto la pérdida, por lo menos, de 2 maestros asesinados y 4 maestras violadas en Acapulco hace ya 1 año, un régimen persecutorio y asfixiante en las escuelas y hasta la ofensiva del perredista Silvano Aureoles de poner “orden” en Michoacán haciendo cumplir la ley en el estado en relación a los maestros disidentes.
Por todo esto, vemos que no hemos conquistado posiciones que nos fortalezcan como para convertir la situación en “favorable”.
El justo reclamo de los estados
Bajo una visión distinta a lo planteado en el documento, maestros de diferentes estados hicimos importantes reclamos a la dirección, por no decidirse a ponerle fecha a la huelga nacional magisterial ante los despidos que ya se están dando.
En este sentido se expresaron maestras y maestros de la Ciudad de México, de Tlaxcala, de Durango y los compañeros de la combativa Sección 7 de Chiapas, planteando que ellos “ya se habían preparado para la huelga” tal como se venía discutiendo reunión tras reunión de la CNTE. A su vez, el delegado de Sonora planteó que no podía regresar a su estado sin una respuesta concreta sobre lo que va a hacer la CNTE por los despedidos.
Lamentablemente, quienes hablaron por Oaxaca y por la Dirección Política Nacional, plantearon que “hasta ahora no ha habido condiciones para el paro y que no hay que apresurarse”.
Estas afirmaciones sonaron contradictorias con lo detallado en otras partes del documento, cuando se refieren a las asambleas regionales de la CNTE: “En este recorrido pudimos constatar que no existe una sola entidad federativa donde no haya inconformidad y movilización”. Esto contrasta con la intervención de un maestro de Oaxaca, quien señaló que el paro no podía postergarse más.
Ante esta realidad, la plenaria debió resolver la convocatoria a una Asamblea Nacional Representativa (ANR) para el 5 de marzo, donde se revisarán la cifras de despidos hasta el momento a nivel nacional. Así como a una ANR Ampliada para el 12 del mismo mes, donde se discutirá y definirá la fecha concreta del paro nacional magisterial.
Esto se planteó con el acuerdo final de someter a consulta de las bases de las secciones, delegaciones y escuelas la fecha para el paro nacional magisterial, propuesto tentativamente para el 15 de abril, el 26 de abril o el 1º de mayo.
Por una paro nacional con movilización unitaria
Como planteamos las y los maestros de la agrupación magisterial Nuestra Clase, necesitamos dar pasos ofensivos en la lucha contra el ataque del gobierno, aprovechando al máximo la combatividad de la base magisterial.
Para ello, hace falta la más amplia unidad basada en una política independiente y clasista, contra el gobierno, los charros del SNTE y la patronal interesada en privatizar la educación pública y liquidar a la CNTE.
Una vez definida la fecha del paro nacional –previa discusión en los estados-, es necesario que las organizaciones que se han pronunciado a favor de nuestra lucha pasen de las palabras a los hechos y voten medidas efectivas de solidaridad que fortalezcan el rechazo a la mal llamada reforma educativa.
Para ello es necesario que en las asambleas de esos sindicatos, los maestros podamos intervenir explicando de qué manera pueden estas organizaciones ser eficaces aliados de nuestro movimiento, donde pueden unir sus reclamos a los nuestros.