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Red Internacional
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Desempleo. Reducción y repartición de las horas de trabajo para combatir el desempleo en una frágil economía

Durante estas semanas la discusión en torno a la recuperación económica del país ha sido un eje clave. Economistas, como el ex presidente del Banco Central, Vittorio Corbo, alertan sobre la fragilidad de la recuperación económica, sobre todo a lo que se refiere a la recuperación del empleo a nivel nacional. La semana pasada, Chile figuraba como el tercer país con la mayor pérdida de empleos a nivel Latinoamericano, por lo que la necesidad de repartir las horas de trabajo para combatir la precariedad de las familias trabajadores es una cuestión esencial.

Martín López

Martín López Trabajador del Litio

Viernes 25 de septiembre de 2020

La semana pasada, según los estudios de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), Chile registró como el tercer país con mayor pérdida de empleos entre marzo y julio de este año, llegando a una caída del 20,9%, siendo superado sólo por Perú y Costa Rica.

Y es que según las cifras entregadas por el Instituto Nacional de Estadísticas, en el trimestre terminado en julio, 1 millón 830 mil trabajadores/as perdieron su puesto de trabajo, mientras 750 mil son las y los que se encuentran suspendidos por la Ley de Protección al Empleo (LPE). Es más, como dimos a conocer anteriormente, más del 53% de las empresas acogidas a esta ley- que fue votada desde la derecha hasta el Partido Comunista- anunciaron que despedirán finalmente.

El fin de semana pasado, el ex presidente del Banco Central, Vittorio Corbo, escribió en El Mercurio que la recuperación de la economía mundial y nacional es lenta, pero frágil; esto por estar ligada a varios factores de riesgos. A nivel internacional, desde la posible agudización de un rebrote por COVID-19 en países avanzados como los europeos, hasta la tensión y/o posible escalada del conflicto entre EE.UU y China, expresan la base poco sólida que tiene la recuperación económica mundial, que atraviesa por una crisis en la que la OCDE revisó una posible caída del Producto Interno Bruto (PIB) de 4,5%. A esto se le suma las cifras de la caída económica la semana pasada de la FED para EE.UU de un 3,7% y el anuncio del Banco Central Europeo (BCE) de una caída de la economía en la Zona Euro de un 8%.

A nivel nacional la recuperación se ha dado de una manera lenta, impulsada centralmente por los estímulos financieros como la deuda de US$12 mil millones por parte del Gobierno para financiar en su mayoría a las empresas, el aumento del precio del cobre que la última semana superó la barrera de los US$3 la libra, y la dinámica que tuvo el último mes el mercado producto del retiro del 10% de las AFP.

Por otra parte, Corbo expresó la preocupación que puede existir en un sector del gran empresariado nacional y extranjero. Y es que bajo su crítica a “la falta de acuerdos al interior del sistema político que impida avanzar con la urgencia que se requiere en programas de apoyo a la recuperación de la actividad y el mercado laboral”, un sector de la burguesía es consciente de que a pesar de la recuperación lenta de la economía, el factor del empleo puede ser un elemento irritante, que en algún momento se pueda transformar en el motor de futuros eventos de la lucha de clases que acompañe la posibilidad o no de un nuevo estallido social, el que podría hacer tambalear las arcas de los empresarios en un momento de crisis como el actual.

Repartir las horas de trabajo para que todos puedan trabajar

Ante una situación que no proyecta más que precariedad en las condiciones de vida de las familias trabajadoras, la discusión respecto a la repartición de las horas de trabajo y la reducción de la jornada laboral- por ejemplo a 30 horas semanales, cinco días a la semana- para combatir los altos niveles de desempleo y que todos puedan trabajar, se presenta como una necesidad por la cual hay que pelear.

El retiro del 10% de las AFP, los bonos y préstamos que ha entregado el Gobierno comienzan a agotarse en un contexto donde los mismos profesionales de la burguesía alertan de la frágil recuperación económica, mientras un sector de los empresarios que han suspendido trabajadores y trabajadoras ya plantearon que despedirán, es decir, los empresarios preparan mayores ataques para cargar la crisis sobre los hombros de las familias trabajadoras.

Ante este problema medular para las y los trabajadores, las direcciones de las grandes centrales como la CUT dirigida por el Partido Comunistas, o aquellos que dicen estar con los movimientos sociales como el Frente Amplio, no han planteado ninguna salida, menos un plan para enfrentar estos ataques contra nuestras condiciones de vida y prohibir que se sigan perpetrando despidos.

En un momento donde el proceso constituyente sigue su curso tramposo como resultado de la cocina del “Acuerdo por la Paz”, firmado desde la derecha hasta el Frente Amplio, y después adoptado en los hechos por el Partido Comunista, las y los trabajadores no podemos hacer depender las condiciones de trabajo y vida de nuestras familias bajo la confianza en un proceso que está manipulado por los mismos partidos del régimen que han profundizado la herencia de la dictadura los últimos 30 años.

Lo que se necesita es poder retomar el camino de la huelga general como lo mostró el 12 de noviembre que hizo tambalear a Piñera, y llevó a los partidos del régimen a un acuerdo por un proceso constituyente tramposo para desviar las energías, fuerzas y lucha de los trabajadores, mujeres y jóvenes de la revuelta de octubre. Es necesario retomar ese camino para conquistar con la fuerza de la movilización una verdadera Asamblea Constituyente Libre y Soberana, donde los millones que pusimos en jaque al Gobierno, seamos quienes puedan decidir sin ninguna traba de las instituciones de los 30 años el destino del país y de nuestras familias, como por ejemplo luchar por la prohibición de los despidos, por la reducción de la jornada de trabajo sin baja del sueldo para repartir las horas de trabajo entre ocupados y cesantes para que todos y todas puedan trabajar.