Se trata del Programa de Promoción en la Función por Incentivos. Está sujeto a la evaluación del desempeño del servicio profesional docente, ampliamente repudiado.
Arturo Méndez Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase
Miércoles 13 de julio de 2016
La desaparición del programa de estímulos Carrera Magisterial, por acuerdo de los líderes charros del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y la Secretaría de Educación Pública (SEP), generó un descontento masivo entre maestras y maestros de todo el país.
Puso en movimiento al magisterio incluso en estados donde existía un nivel de movilización menor que en las entidades donde tiene mayor influencia la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
Pese a que las autoridades habían afirmado que quienes ya eran parte de Carrera Magisterial no perderían los beneficios obtenidos, la realidad mostró otra cosa. Y eso generó gran indignación en las mujeres y los hombres que enseñan a leer y escribir a los hijos del pueblo trabajador.
No es para menos. La desaparición de Carrera Magisterial –que es otra de las consecuencias negativas de la mal llamada reforma educativa– implicó un golpe al salario, que de por sí ya es magro para las horas de trabajo, dentro y fuera del aula, que aportamos quienes garantizamos el funcionamiento de las escuelas.
Ahora Nuño, de la mano de la dirigencia del SNTE, y para apagar el fuego, salió a anunciar que el aumento de 3.15% de salario al magisterio se aplicará también en todas las prestaciones. ¿Será?
En qué consistía el programa Carrera Magisterial
Se trataba de un programa de estímulos económicos que contaba con cinco niveles y cinco factores de evaluación. Su última modificación establecía que los maestros podían ingresar o promoverse dentro de los cinco niveles de Carrera Magisterial, al aprobar 70 de los 100 puntos requeridos en la evaluación.
Este examen se dividía en cinco factores: el 50% del puntaje se podía obtener por el desempeño de los estudiantes en la prueba Enlace; el 5% por los resultados del Examen de Preparación Profesional que se aplicaba a los mentores; el 20%, por los cursos de capacitación; el 5%, por antigüedad; y el 20% restante, por la participación en las actividades extracurriculares.
De qué se trata el Programa de Promoción en la Función por Incentivos
Según los tecnócratas que rigen en la Secretaría de Educación Pública (SEP), este programa se basa en la formación continua y la aplicación de evaluación estandarizada cada cuatro años. Su implementación será gradual a partir de aplicación de evaluación de desempeño entre 2015 y 2018.
Pero sucede que existe un amplio y generalizado repudio a esta evaluación punitiva que no toma en consideración las particularidades del contexto en el cual maestras y maestros damos lo mejor de nosotros para la formación de las nuevas generaciones.
Son estas evaluaciones que ahora, cínicamente, la Junta de Gobierno del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), a través de la consejera presidenta Sylvia Schmelkes, informó tras la reunión en la SEP con la dirección del SNTE que “una de las cosas que se debe analizar de la reforma educativa es la posibilidad de flexibilizar la evaluación”.
Y así es que Nuño, uno de los responsables políticos de la masacre de Nochixtlán, salió a anunciar que se realizarán modificaciones al proceso evaluatorio que generó profundo enojo entre las maestras y los maestros. Claro: temen la movilización y el descontento que se expresa en las calles.
¿Cómo se integra la evaluación de este nuevo programa? Con los elementos que conforman la evaluación del desempeño del personal docente, técnico docente, de dirección y supervisión en la Educación Básica, definidos arbitrariamente por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).
Entre los requisitos para acceder a este nuevo programa se cuentan: destacar en los procesos de Evaluación del Desempeño y obtener resultados sobresalientes en la Evaluación Adicional. A su vez, acreditar un mínimo de dos años de servicio ininterrumpidos en las funciones docentes, técnico docentes, de dirección, supervisión o de asesoría técnica pedagógica en que desea participar.
También se exige contar con nombramiento definitivo o denominación equivalente en la plaza en que desempeña las funciones en el nivel, servicio educativo, modalidad, asignatura, tecnología o taller, según la estructura ocupacional autorizada para el centro de trabajo.
Este programa incluye siete niveles de incentivos, que tienen cada uno vigencia de 4 años. El monto del incentivo económico va desde 35% en el nivel 1 hasta llegar en el nivel 7 a 180% del salario que percibe el trabajador que sea parte de este programa. En el caso de escuelas ubicadas en zonas de alta pobreza y marginación y alejadas de las zonas urbanas, el estímulo va de 41% en el nivel 1 a 222% en el nivel 7.
Para avanzar de un nivel a otro, los profesores que participen en este programa requerirán demostrar un avance en el desempeño con respecto a los resultados alcanzados en el proceso de su evaluación anterior, así como obtener resultados sobresalientes en la Evaluación Adicional. En caso de que el resultado de las evaluaciones realizadas sea no suficiente, suficiente o bueno, se puede perder el incentivo. Todo el proceso es una nueva trampa para sojuzganos.
De acuerdo con el plan impulsado por la SEP –siguiendo órdenes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) – este nuevo programa se asignará a partir de ciclo escolar 2016-2017 el 16 de agosto de cada año.
Cómo enfrentar este ataque
En primer lugar, es necesario extender la lucha por la abrogación de la reforma educativa, sumar a más maestros, madres y padres de familia, a trabajadores de otros sectores, como planteamos acá.
En segundo lugar, la desaparición de Carrera Magisterial y el intento de aplicación de la reforma laboral, dizque educativa, sumados a estafas como las perpetradas por Guadalupe Castillo en Nuevo León, hace evidente que no podemos seguir con la dirigencia actual del SNTE al frente. No van a defender nuestros derechos, nos han traicionado una y otra vez.
Es necesario correr a los charros de todas las secciones del SNTE y unificar fuerzas con las maestras y maestros organizados en la CNTE, como ya se empieza a ver en las calles en Nuevo León, en Yucatán, en San Luis Potosí y en otros estados. Y para eso, debemos organizarnos desde las bases, por escuela, por turno, por seccional, y coordinarnos a nivel regional y seccional. Tenemos el coraje, tenemos la fuerza. Somos las maestras y los maestros quienes podemos defender en forma consecuente nuestros derechos.