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Red Internacional
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Pensiones. Bachelet y reforma a las AFP: dar legitimidad al sistema con cambios mínimos

El gobierno de Bachelet finalmente anunció una nueva reforma al sistema de pensiones. Con el envío de tres proyectos de ley al parlamento, buscará aumentar gradualmente las jubilaciones más bajas para dar una nueva legitimidad al odiado sistema de las AFP.

Pablo Torres

Pablo Torres Comité de redacción La Izquierda Diario Chile

Viernes 11 de agosto de 2017

Gatopardismo para legitimar el sistema

Con la reforma a las pensiones, será la cuarta “gran” reforma del gobierno de Bachelet, tras la tributaria, educacional y laboral. Esta, así como las anteriores, no cayó del cielo. Fue impuesta con masivas movilizaciones desde julio del 2016, con cientos de miles en las calles de todo el país por NO+AFP, en varias jornadas de movilización de trabajadores, jubilados, mujeres, jóvenes y adultos.

Y así como hizo con las anteriores reformas, usurpan las banderas de las calles, degeneran sus demandas, y proponen cambios mínimos para no tocar estructuralmente el sistema, otorgando un nuevo manto de legitimidad a las herencias de la dictadura, en este caso las odiadas AFP.

Ese es el objetivo de esta nueva “reforma”: cambiar algo para que nada cambie. En términos de la reforma: buscar aumentar las pensiones de hambre que recibe una gran mayoría de jubilados/as, para otorgar una nueva legitimidad social al sistema de AFP, un saqueo al salario obrero para financiar a las grandes empresas mediante la inversión en la bolsa.

Una máscara “colectiva” para fortalecer la capitalización forzosa individual

En su anuncio Bachelet señaló: “No es posible hacer promesas falaces ni cometer imprudencias con fondos que pertenecen a todos los chilenos (…) nosotros creemos en lo que ya hicimos el 2008 y que ha sido una buena política: complementar el aporte individual con el aporte colectivo para tener una protección social efectiva (…) Ese es el corazón de nuestro proyecto”.

El mismo bluf gatopardista del 2008: si ese año a las AFP se agregó el “pilar básico solidario”, ahora se agrega un cierto “ahorro colectivo”. Un sistema de capitalización individual y de ahorro forzoso (impuesto por la fuerza a la clase trabajadora) combinado con medidas “solidarias”, que no alcanzan ni siquiera a ser un híbrido de sistema mixto. Así, busca fortalecer el sistema de AFP con una pata “colectiva” y una máscara “mixta”.

La reforma considera tres proyectos de ley: 1) creación de un ente autónomo llamado “Consejo de Ahorro Colectivo” que administrará; 2) la creación de un “Nuevo Ahorro Colectivo” de un 5% gradual a cargo del empleador. Si bien es la medida que más toca a los empresarios, será gradual (a 6 años), y sólo un 2% de ello irá al sistema “solidario”, mientras el 3% en la cuenta individual (de la cual se apropian las AFP para invertir en la bolsa); 3) un proyecto de reforma a las AFP, que sin embargo, no toca ni las comisiones ni regula las pérdidas del sistema, que son descargadas sobre los fondos de los trabajadores, y no de los empresarios.

Con este cambio no está ni cerca de ningún modelo de reparto solidario como intenta insistir el Gobierno, que pretende con esta promesa aumentar en un 20% las pensiones más bajas.

NO+AFP: atacar al sistema y sus ganancias para pensiones dignas al pueblo trabajador

La UDI salió a atacar esta reforma por “ideológica” y abogan para que toda cotización extra vaya a cuentas individuales y que lo sigan administrando las AFP. Junto a ellos, las AFP como Hábitat y los grandes empresarios salieron a atacar cualquier reforma mínima y defender integralmente su sistema.

Son defensores de no cambiar una coma de las leyes e instituciones de la dictadura, y defensores de las AFP y cada esquema de saqueo legalizado contra el pueblo trabajador.

Pero para enfrentarlos verdaderamente y tocar los pilares de su sistema y sus ganancias, no será con reformas cosméticas que terminen legitimando el sistema de conjunto, como han sido cada una de las reformas de Bachelet.

Las banderas del movimiento han sido claras: terminar con las AFP, no hacer reformas cosméticas que mantengan la estructura del saqueo, que no cambiará estructuralmente las pensiones de hambre

Para conquistar pensiones acorde a la canasta básica familiar, que permitan vivir dignamente a jubilados y trabajadores, hay que atacar al sistema de conjunto: terminar de forma inmediata con las AFP, poniendo los millonarios recursos (los más de 160.000 millones de dólares, casi el 60% de la producción nacional) acumulados para el aumento inmediato de pensiones, y bajo un sistema de reparto solidario, tripartito y gestionado por trabajadores y jubilados.

Dicha batalla no vendrá ni de reformas, ni de consultas, ni de encuentros con presidenciales o presidentes, ni de presión parlamentaria. Aunque sea fuerte, tampoco con las salidas individuales de algunas administradoras. Lamentablemente ha sido la estrategia de la dirección de la Coordinadora NO+AFP, que ha dado tiempo al Gobierno para tomar la iniciativa en sus manos.

La batalla en las calles, la auto-organización desde la base de los lugares de trabajo y la unidad con la juventud y las mujeres, es la única salida realista y progresiva para terminar con este sistema. No será fácil, pero es una tarea ineludible para preparar una gran batalla de clase contra los capitalistas y sus gobiernos. En esta perspectiva, hay que fortalecer una política independiente de los trabajadores, y no variantes de “reformas” y de conciliación con los empresarios.


Pablo Torres

Dirigente nacional del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR). Autor y editor del libro Rebelión en el Oasis, ensayos sobre la revuelta de octubre de 2019 en Chile, Edición Ideas Socialistas, 2021.

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