Los grandes empresarios la piden a gritos. El FMI la exige para renegociar el pago de la deuda. Los candidatos a presidente y los dirigentes sindicales arman sus propuestas, sólo la izquierda dice que la prioridad son los derechos de los trabajadores, no las ganancias de los empresarios.

Larisa Pérez Abogada @Larisaperez_
Martes 23 de julio de 2019 00:00
Imagen Enfoque Rojo
Los grandes empresarios aprovecharon las elecciones para salir a marcar la cancha. Buscan dejar en claro que el próximo gobierno va a tener que tomar en cuenta las medidas que reclaman para "ganar competitividad", y al mismo tiempo ganar la opinión pública de su lado instalando la idea de que hay demasiados beneficios para los trabajadores y pocos para las empresas.
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Detrás está la hoja de ruta del FMI: la necesidad de una reforma laboral. La renegociación para extender los plazos en que Argentina pague la deuda contraída bajo el gobierno de Macri vendría atada al compromiso de realizar las reformas laboral, jubilatoria y tributaria.
Básicamente lo que piden es reducir el “costo laboral”: recortar salarios (que ya se fue diluyendo con la devaluación), facilitar despidos y aumentar las horas de trabajo. No son vidas, para ellos son "costos" los trabajadores. El gobierno, así como las listas opositoras están debatiendo en plena campaña la posibilidad de esta reforma, con excepción del Frente de Izquierda Unidad que propone poner los derechos de los trabajadores primero, y oponer una enorme fuerza social a los planes de ajuste. Quién lo va a decir, si no está la izquierda.
Actualmente dos de cada tres jóvenes menores de 24 años trabajan sin estar registrados en Argentina. Cada vez más trabajo en negro y más formas de precarización es la vida que tiene la juventud. El menemismo se encargó de que así sea, los gobiernos posteriores nunca lo cambiaron, porque era tocar las ganancias de las empresas. Ahora quieren ir por más, y se preparan porque saben que habrá resistencia de los de abajo.
El macrismo prepara la reforma a medida de los CEO’s
El ministro de Hacienda Dujovne prometió a inversores en Nueva York que luego de las elecciones van a buscar aprobar una reforma laboral. La reforma previsional en diciembre del 2017 dejó debilitado al macrismo por la gran movilización que se opuso, y el costo político que pagó fue no poder avanzar en otras leyes.
Los proyectos de reforma laboral no llegaron a ser tratados en el Congreso. Incluían desde la supresión de multas y sanciones, reducción de indemnizaciones, la reducción de la responsabilidad de los empresarios con sus trabajadores no registrados, hasta aumentar las pasantías donde los jóvenes trabajan gratis y sin derechos laborales. Con el argumento de registrar trabajadores y el objetivo de “generar empleo” era un catálogo de beneficios para los empresarios.
El camino alternativo fueron convenios por empresas que flexibilicen las condiciones de trabajo, o sea aprobar la “reforma” en cuotas. Ejemplos de esto fueron los convenios de Vaca Muerta, donde desde entonces ya hubo 8 muertos, y de Mercado Libre aumentando la cantidad de horas, flexibilizando descansos y despidos.
El macrismo ahora cuenta con el respaldo del gran capital y la alianza con Pichetto para realizar una tarea postergada pero cada vez más necesaria para los patrones.
El Frente de Todos dejaría "para después" la reforma
Por otro lado, aunque en campaña Alberto Fernández mantenga una pose digna de un equilibrista, queriendo quedar bien con discursos moderados, propone renegociar con el FMI, es decir pagarle, lo que implica aceptar los términos del ajuste.
De hecho dijo -al igual que Lavagna-, que la prioridad es poner en marcha la economía, sólo dejando “para después” la posibilidad de una reforma. El mensaje es postergar pero no rechazar, mucho menos mejorar las condiciones actuales. La foto con los dirigentes de la CGT se ve más empañada aún luego de las declaraciones de Daer abriendo el diálogo respecto la necesidad de la reforma.
No pueden decir que van a mejorar el empleo ni las condiciones laborales para los jóvenes que viven precarizados, ni siquiera como una falsa promesa de campaña. Demostró como Jefe de Gabinete que no está dispuesto a cuestionar las ganancias de los empresarios, ni el pago de la deuda al FMI; la reivindicada "generación de empleo" cuando fue parte del gobierno es reivindicar la precarización que se sostuvo y aumentó.
Incluso en el programa del Frente de Todos la propuesta de primer empleo es muy similar al acuerdo que hizo el macrismo con McDonald’s precarizando por migajas a más jóvenes.
Ellos se preparan
Todas las propuestas, desde Espert, Macri pasando por Lavagna hasta Fernández-Fernández, apuntan a debatir una reforma que extienda las condiciones precarias de trabajo, avanzando sobre las conquistas de los trabajadores que todavía gozan de derechos como indemnización, descanso, seguridad social y huelga. El "modelo de negocios" de empresas como Rappi o Mercado Libre es el sueño de los empresarios que quieren una reforma laboral. Lo que está en juego es que a millones de pibes y trabajadores no les roben el futuro, ni el presente.
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A esos candidatos y sus amigos en empresas y sindicatos les pasa por el costado la cantidad de desocupados y precarizados que aumenta, que son mayoritariamente mujeres y jóvenes, donde el ajuste económico cada día pega más fuerte.
Va a depender de la fuerza y alianzas que tenga el próximo gobierno para hacer pasar un nuevo ataque de esta magnitud, y de la resistencia que encuentre. El incierto resultado electoral y la polarización dejan abierto los términos y vías por las cuales buscarán cambiar las reglas del juego para abaratar los “costos” laborales. Lo que es seguro es que no habrá tregua por parte del Fondo Monetario Internacional ni las grandes patronales para que salga.
La agenda de los trabajadores sólo la propone el FIT
En esta situación, donde el futuro ya llegó hace rato, el Frente de Izquierda es la única coalición electoral que plantea invertir el orden de prioridades: que sean los trabajadores, discutiendo cómo se termina con el trabajo en negro y precarizado, con sueldos que alcancen para las necesidades de todos. No más gobiernos que hacen política por y para los empresarios.
Hay una nueva generación de trabajadores y trabajadoras que no acepta resignarse. Lo mostraron las históricas movilizaciones de mujeres por sus derechos, el enorme rechazo al robo a los jubilados, ahí está la fuerza a seguir construyendo para dar vuelta la historia.
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Mientras el resto acepta la agenda de empeorar las condiciones de vida, los candidatos del FIT-U muestran cuál es la realidad que viven millones de trabajadoras y trabajadores porque son listas de laburantes y no de empresarios. Proponen que la única forma de que no se pague con nuestras vidas la crisis que generaron otros, es dando vuelta la historia y discutiendo los intereses de los trabajadores y sectores populares.
En estas elecciones para dar un mensaje claro contra todas las medidas que nos precarizan la vida, sólo se puede expresar con el apoyo al Frente de Izquierda - Unidad en todo el país.
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